Por qué no se deben envolver los quesos en film y cómo conservarlos mejor

Conservar el queso correctamente es clave para que no pierda sabor ni textura. Hay una técnica fácil para almacenarlo con un elemento común de la cocina

Jueves 24 de Abril de 2025

Si hay un alimento que despierta verdadera pasión entre los argentinos, además de la carne, son los quesos. Desde los más fuertes e intensos hasta los más suaves y versátiles, este producto es un infaltable en la cocina argentina. Ya sea para cocinar, acompañar una picada, o incluso para el desayuno y la merienda, el queso siempre tiene un lugar en la mesa.

Sin embargo, no se puede ignorar su alto precio. En el contexto inflacionario actual, muchas personas optan por comprarlo en grandes cantidades y fraccionarlo para extender su consumo y cuidar el bolsillo. El problema aparece al momento de conservarlo. Si el queso no se guarda de la manera correcta puede endurecerse, secarse o pudrirse en la heladera.

Aunque existen muchas formas de guardar el queso, lo cierto es que hay dos métodos muy populares que no son los mejores. Ahora bien, también hay una técnica sencilla y eficaz que permite conservarlo fresco por más tiempo, utilizando un elemento que se puede tener en casa.

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Cómo no se deben guardar los quesos

Una de las maneras más populares para conservar el queso es guardarlo en la heladera envuelto en papel film o aluminio. Ahora bien, estas dos opciones no son las mejores debido a varias razones.

Por un lado el papel aluminio, que se caracteriza por ser resistente al calor, impermeable y conductor de la electricidad, deja al queso aislado del aire exterior, además de retener mucha humedad. Incluso una de sus principales desventajas es que puede dejarle al alimento sabor metálico.

Por otro lado, el papel film plástico mantiene al queso en total hermetismo lo que puede provocar que quede pegajoso.

Cuál es la mejor técnica para guardar los quesos

Aunque existe un papel específicamente diseñado para conservar quesos, no siempre es fácil de conseguir. Este papel suele encontrarse en fiambrerías grandes o locales especializados en productos lácteos y su gran ventaja es que permite que el queso respire mientras mantiene su humedad natural.

Ahora bien, hay otra gran técnica y elemento mucho más fácil de conseguir que funciona muy bien para mantener el queso. El papel manteca o papel para horno se puede usar para envolver el queso sin sellarlo por completo. De esta manera, permite una ventilación adecuada, ideal para variedades como el gouda, el parmesano o el cheddar.

Una vez envuelto, lo más recomendable es guardarlo en un recipiente con tapa que no cierre del todo para mantener el equilibrio entre humedad y aire. Otra alternativa es cubrir el queso con un paño de algodón limpio.

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