En tanto la única forma de aprovechar al máximo sus propiedades es a partir de la activación, los consejos para el procedimiento en esta nota
Viernes 28 de Marzo de 2025
Las semillas y los frutos secos son alimentos esenciales en cualquier dieta. Hace ya varios años mucha gente comenzó a incorporarlos con mayor frecuencia, en tanto todas las recomendaciones de profesionales los incluyen. Sin embargo, no todos saben que estos alimentos deben pasar por un proceso de activación que, de saltarlo, no les permite aportar completamente la enorme cantidad de beneficios que ofrece.
Desde el punto de vista de la salud, las semillas son grandes aliadas. Aunque su tamaño sea pequeño, albergan una enorme cantidad y variedad de beneficios. Asimismo, son fáciles de incluir en cualquier comida o receta, volviéndose la estrella del plato o un simple acompañamiento.
Lo que se desconoce acerca de las semillas es que siempre es mejor consumirlas tras un proceso de activación tan fácil como efectivo. De esta manera, el organismo recibirá mejor las propiedades del alimento y sacará efectivamente todo el potencial de este aliado.
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En qué consiste la activación de semillas
Activar las semillas, así como los frutos secos, es un procedimiento sencillo y necesario. Al realizarlo, se mejora el potencial del alimento altamente. En principio, lo que se está optimizando es la absorción y digestión de los alimentos, para aprovechar al máximo el proceso de asimilación de minerales y vitaminas como calcio, hierro y zinc.
Asimismo, y siguiendo esa línea, activar las semillas elimina sus inhibidores enzimáticos. Estas son moléculas que se unen a enzimas y disminuyen su actividad, evitando que comience el proceso de germinación antes de tiempo. La cuestión con estos inhibidores es que son antinutrientes. Si se eliminan, se mejora la digestión de las semillas, volviéndolas más tolerables y reduciendo el ácido fítico que contienen, lo que luego optimiza el proceso de absorción mineral.
Cabe destacar que, si bien es ideal y recomendado activar las semillas, no hacerlo no conlleva ningún daño ni peligro. El proceso de activación posibilita hacerlos más nutritivos y digeribles para el organismo, por eso se aconseja. En el caso de que no se activen, simplemente no se podrán gozar de todos sus beneficios en tanto no lograrán ser enteramente digeridos.
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Cómo activar las semillas
Existen diversos tipos de semillas como chía, lino, girasol, calabaza, sésamo y girasol. En cualquiera de los casos, el proceso de activación es siempre el mismo, aunque dependiendo de la variedad y preferencias pueden realizarse algunas modificaciones.
Así como las semillas, se pueden activar los cereales, las legumbres, los granos y los frutos secos. Lo que varía es el tiempo que necesitan para completar el proceso.
Esencialmente, la serie de pasos es la siguiente:
1- Llenar un recipiente de vidrio con la cantidad de semillas que se desee activar en crudo. Completar con agua y dejar remojando entre dos y ocho horas. Las más pequeñas suelen estar listas entre dos y cuatro horas. Sin embargo, algunas personas recomiendan dejarlas en remojo toda la noche, hasta doce horas. Esta alternativa es útil para asegurarse de que el proceso está totalmente completo y para tener preparadas las semillas del día desde la noche anterior.
2- Una vez transcurridas las horas de remojo, eliminar el agua y enjuagar las semillas con agua limpia.
3- Colocarlas en un recipiente seco para que pierdan la humedad. Se puede utilizar algún colador pequeño de los que cuelan hierbas de té. También se pueden guardar en la heladera, donde se mantendrán hasta tres días. Si se secan minuciosamente, pueden durar meses, pero no debe quedar ningún resto de agua. Siempre se recomienda ir repitiendo el proceso con pequeñas cantidades para asegurarse de su conservación en buen estado.
4- Una vez atravesado este proceso, ya están más que listas para ser consumidas y aprovechadas. Las semillas se pueden incluir en todo tipo de comidas, potenciando los nutrientes de las mismas.
En el caso de la chía y el lino, al ser remojadas durante tantas horas, liberarán una especie de gel. Éste también puede ser conservado e ingerido, y de hecho esto hará que sean aún más beneficiosas, por lo que se recomienda siempre incorporarlo.
5- Optativo. Algunas personas disfrutan del sabor de las semillas tostadas. No obstante, algunos profesionales expresan que el remojo siempre es más beneficioso que el tostado. Afortunadamente se pueden incorporar ambos. Luego del remojo, ya un poco secas, se pueden colocar las semillas en una sartén o en el horno y cocinar a la temperatura más baja posible. De vez en cuando, se deben girar y remover las semillas para que se sequen bien y se tuesten parejo. Lo ideal es que no lleguen a quemarse, ya que esto podría reducir en alguna medida sus beneficios.