Los restos del cohete chino cayeron en el océano Indico
La masa de 23 toneladas se desintegró en un amplio arco de mar. Critican a China por construir cohetes tan masivos

Sábado 30 de Julio de 2022

Los restos de un gran cohete chino se destruyeron en la atmósfera sobre el océano Indico, tras largas horas de tensión sobre dónde haría su reingreso, dada su descontrolada trayectoria y su enorme masa de 23 toneladas. La Argentina estaba entre los países en peligro porque la trayectoria del cohete chino atravesaba gran parte del territorio nacional antes de ingresar al océano Atlántico y cruzar hacia Africa y el hemisferio Norte.

La Agencia Espacial China dijo que la mayoría de los restos se habían quemado sobre el mar, entre la isla de Borneo y las Filipinas. Según el Comando Espacial de Estados Unidos “el cohete de la República Popular China volvió a entrar en la atmósfera sobre el océano índico el 30 de julio a las 10:45”, en Twitter. Fuentes occidentales reiteraron sus quejas de que China minimiza los peligros de estos reingresos descontrolados de sus masivos cohetes Long March 5B. Este último llevó un laboratorio de 22 toneladas a la nueva estación espacial que China está construyendo, y en la que ya viven tres astronautas. Luego de entregar su carga, el Long March 5B cayó hacia Tierra en forma descontrolada. El año pasado ocurrió lo mismo con otro ejemplar de este modelo de cohete.

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La posibilidad, por mínima que fuera, de que los restos del cohete pudieran impactar en una zona poblada del planeta había llevado a gente de todo el mundo a seguir su trayectoria durante días. El administrador de la NASA, Bill Nelson, se quejó de que China “no compartió información específica sobre la trayectoria de su cohete al caer a la Tierra”. Nelson añadió que todos los países deben “compartir este tipo de información con antelación para permitir predicciones fiables sobre el riesgo de impacto de los desechos, especialmente en el caso de los vehículos pesados, como el Long March 5B, que conllevan un riesgo significativo de pérdida de vidas y propiedades”.

El cohete se lanzó el domingo pasado, llevando un módulo de laboratorio que se añadió a la estación espacial china Tiangong. Normalmente, las primeras etapas de los cohetes caen inmediatamente a la Tierra después de ser lanzados. Sin embargo, el Long March 5B solo cuenta con un cuerpo central de 23 toneladas, no tiene primera y segunda etapa, como los cohetes occidentales. Así, estas 23 toneladas llegan a la estación espacial y luego de entregar su carga realizan una “reentrada incontrolada”, motivo por el cual la superficie terrestre amenazada es tan amplia.

En los últimos días, los observadores del espacio habían previsto posibles reentradas sobre gran parte del planeta. En el último día, la predicción se hizo más precisa, pero incluso entonces los pronosticadores no estaban seguros de si caería sobre el Indico, frente a México o en el Atlántico.

Los habitantes de Sarawak, una provincia de Malasia situada en la isla de Borneo, informaron en redes sociales del avistamiento de restos del cohete, y muchos creyeron que era una lluvia de meteoritos. Este fue el tercer vuelo del Long March 5B, el mayor cohete de China.

La incertidumbre sobre el lugar de la caída daba para muchas especulaciones. En Argentina el cohete podía caer en una amplia franja de provincias. Los restos caerían entre las latitudes 41 Norte y 41 Sur. Esto abarca siete provincias argentinas: Córdoba, norte de Buenos Aires, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Rio Negro y Neuquén, o bien en Irak. Es que como señaló la NASA, sin información precisa de China, no era posible dar un pronóstico más fino. Hasta ahora se han hecho otros dos lanzamientos del Long March 5B. El primer cohete cayó en una aldea de Costa de Marfil, y causó algunos daños materiales pero no heridos. El segundo cohete se estrelló el año pasado en el océano Indico.

Cuando el Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior de la NASA realizó una reentrada descontrolada en 2011, la NASA calculó una probabilidad de 1 entre 3200 de que alguien pudiera resultar herido. Acabó cayendo en el Océano Pacífico. Normalmente, entre el 20% y el 40% de un cohete o satélite sobrevive a la reentrada, lo que sugiere que entre 5.000 y 10.000 kilos del cohete chino llegarían a la superficie de la Tierra.

Tras sufrir una avería, Cosmos 954, un satélite de reconocimiento soviético con un reactor nuclear a bordo, se desintegró sobre el noroeste de Canadá en 1978 y esparció restos radiactivos. La primera estación espacial estadounidense, Skylab, realizó una reentrada incontrolada en 1979, y grandes trozos cayeron en Australia Occidental.

Pero hoy en día las organizaciones que lanzan grandes cohetes toman precauciones para asegurarse de que sus desechos espaciales no caigan sobre zonas pobladas. China, no. Obliga así al resto del planeta a sufrir el peligro de una caída violenta de los restos de sus cohetes pesados. Y no por alguna falla sino de manera calculada, porque los cohetes Long March 5 se proyectaron de este modo, sin etapas.

 Los fallos son comunes en la actividad espacial. En 2021 una avería en la segunda etapa de un cohete SpaceX Falcon 9 impidió que sus motores lo dirigieran a una reentrada segura. Los restos cayeron sobre una granja en el centro del estado de Washington. No hubo heridos y la segunda etapa del Falcon 9, de cuatro toneladas, es considerablemente más pequeña que el cohete Long March 5B, de 23 toneladas.

En 2003, cuando el transbordador espacial Columbia se desintegró al volver a entrar en la atmósfera matando a todos sus tripulantes, los restos se esparcieron por Texas y Luisiana. Se recuperaron casi 38.000 kilos de restos del Columbia, pero ninguna de las piezas causó lesiones.

Un cohete de cuerpo único

El Long March 5B es único para la cohetería moderna, porque China no ha hecho ningún esfuerzo ni gasto para controlar la reentrada. La mayoría de los cohetes grandes tienen dos o más etapas. La primera etapa, la pieza más grande del cohete, suele caer unos minutos después del lanzamiento. De este modo, no hay ninguna sorpresa sobre dónde va a caer. Una de las razones por las que el Centro Espacial Kennedy está en Florida es su ubicación al lado del océano Atlántico, donde caen las primeras etapas de los cohetes.

Pero el Long March 5B, diseñado para elevar los módulos de la estación Tiangong, es diferente. Los chinos se han referido al cohete como la segunda etapa, tratando de establecer un paralelismo con la segunda etapa del Falcon 9 que cayó sobre el estado de Washington. Pero el Long March 5B no tiene una segunda etapa. El gran propulsor central que se enciende en el momento del despegue acompaña a la carga útil hasta la órbita, y los chinos no han diseñado ninguna forma de hacer descender de manera controlada al cohete desde la órbita. Por esto, el episodio de este sábado volverá a ocurrir. Hay dos lanzamientos más del Long March 5B previstos: uno para lanzar un segundo módulo de laboratorio a la estación Tiangong en octubre y otro el año que viene para lanzar un telescopio espacial que orbitará cerca de la estación espacial.