Los padres mantienen su optimismo
Los padres del bebé de diseño, Soledad Puertas y Andrés Mariscal, se han mostrado tranquilos y agradecidos con el equipo médico, compuesto por 31 facultativos y 14 investigadores. "Estábamos un poco perdidos con este tema. Sabíamos que había algunas investigaciones sobre células madre, pero poco más. Empezamos a preguntar a los médicos y, una vez que llegaron todos los permisos, decidimos que era lo mejor para nuestro hijo", dijo Andrés.

Miércoles 15 de Octubre de 2008

Los padres del bebé de diseño, Soledad Puertas y Andrés Mariscal, se han mostrado tranquilos y agradecidos con el equipo médico, compuesto por 31 facultativos y 14 investigadores. "Estábamos un poco perdidos con este tema. Sabíamos que había algunas investigaciones sobre células madre, pero poco más. Empezamos a preguntar a los médicos y, una vez que llegaron todos los permisos, decidimos que era lo mejor para nuestro hijo", dijo Andrés.

En cuanto al nacimiento de Javier, Soledad aseguró que todo había ido muy bien y que su hijo Andrés, "estaba deseando" ver a su hermano recién nacido. Según sus palabras, el pequeño de seis años "es consciente" de que el nuevo miembro de su familia puede salvarle la vida.

Características del mal. La talasemia está comprendida en el número de enfermedades de la sangre hereditarias, que provocan anomalías en la hemoglobina, el componente de los glóbulos rojos encargado de transportar el oxígeno.

La hemoglobina tiene entre sus componentes dos tipos de proteínas, la globulina tipo alfa y la tipo beta. Es la producción insuficiente de esta última proteína (más común en poblaciones de origen mediterráneo) la causante de la beta-talasemia.

Para que se dé la forma grave de esta enfermedad es necesario que el feto herede la mutación genética que provoca el trastorno de ambos progenitores.

Al padecer el tipo Major, el que sufre Andrés, el niño nace sano, pero desarrolla anemia durante su primer año de vida. A lo largo del tiempo puede tener problemas de crecimiento, deformidad ósea y un aumento del tamaño del hígado y el bazo, entre otros trastornos.

El paciente necesita transfusiones sanguíneas para seguir viviendo, pero éstas provocan la acumulación de grandes depósitos de hierro en el corazón, lo que en la mayoría de los casos conduce a una muerte temprana.