La madre de Fernanda Aguirre murió sin hallarla

Miércoles 12 de Mayo de 2010

María Inés Cabrol, madre de la desaparecida Fernanda Aguirre, murió ayer a los 45 años sin haber logrado conocer el paradero de su hija, secuestrada en la localidad entrerriana de San Benito hace seis años al parecer por una red de trata de personas.

  Los restos de Cabrol serán sepultados hoy en el cementerio de San Benito, cerca del lugar donde la familia tenía un puesto de flores en el que vio por última vez a su hija el domingo 25 de julio de 2004.

  Funcionarios provinciales, integrantes de organizaciones no gubernamentales contra la trata de personas y religiosos locales resaltaron los valores de Cabrol y la lucha que llevaba adelante en busca de su hija, al punto que ella siguió pistas en distintas ciudades del país, Brasil y Paraguay.

 Tenía leucemia.

  El ex director de la Oficina de Asistencia a la Víctima del Delito, Walter Carballo, funcionario que acompañó a Cabrol en la búsqueda durante los primeros años, dijo que "se fue con la esperanza del encuentro con su hija".

  Fernanda Aguirre tenía 13 años cuando desapareció a media tarde del domingo 25 de julio de 2004, mientras caminaba los mil metros que van desde el cementerio de San Benito hasta su casa.

  Días después, los padres de la adolescente recibieron llamadas extorsivas que reclamaban dinero para devolver con vida a la chica, ante lo cual dejaron bajo un puente, como se les reclamó, un bolsón con dos mil pesos.

  Por el secuestro y la extorsión la policía detuvo a Miguel Angel Lencina, un hombre violento que cumplía una condena por homicidio y contaba con beneficios de salidas sociolaborales de la cárcel de Concepción del Uruguay.

  La familia de Lencina denunció sus acciones de violencia extrema, pero su concubina, Mirta Chávez, quedó detenida acusada como cómplice del secuestro y fue condenada en 2007 a 17 años de prisión.

  Lencina se suicidó en la comisaría de Paraná donde estaba detenido y nunca reveló qué hizo con la adolescente.

  Chávez tampoco dio detalles sobre el paradero de la chica, incluso le negó a Cabrol tener información sobre el destino de su hija cuando la mujer la visitó en la cárcel para implorarle que la ayudara a encontrar a Fernanda.

  María Inés Cabrol recorrió diversas ciudades de Argentina y viajó a Paraguay y Brasil para tratar de encontrar a su hija.

  Uno de los momentos que más esperanza le generó fue cuando a mediados de 2005 turistas encontraron en Santiago del Estero un papel escrito a mano por alguien que pedía auxilio y decía llamarse Fernanda, pero luego las pericias caligráficas y allanamientos policiales descartaron esa posibilidad.

  Cabrol aseguró desde el primer día de la búsqueda que estaba dispuesta a "dejar la vida para encontrar a Fernanda".

  Hasta hoy los investigadores no pudieron establecer si la niña desaparecida fue asesinada o se encuentra con vida.

Cabrol falleció en una clínica de Buenos Aires apenas tres semanas después de que los médicos confirmaran que padecía leucemia.