Domingo 06 de Febrero de 2011
Por primera vez en la historia del arte surge una generación internacional de especialistas preparada para luchar contra el robo, la falsificación, la aniquilación y el comercio ilegal de obras de arte y patrimonio cultural, una red de “superagentes” que forma la asociación Arca.
La Association for Research into Crimes against Art (Arca, en sus siglas en inglés) nació en Europa con el propósito de perseguir casos de sustracción y falsificación de piezas de arte, vandalismo contra el patrimonio cultural y expoliación de obras en guerras y yacimientos, ha explicado su fundador y reputado experto, Noah Charney.
Arca, que tiene su base en Italia, selecciona y entrena a esos expertos, quienes deberán de saber desde criminología a historia del arte, conocer la situación del mercado, las claves de la museología, la legislación en materia o cómo operan las fuerzas de seguridad, explica el experto.
Su objetivo no es el de pertenecer a una agencia de seguridad u organismo concreto, a pesar de que colabora con fuerzas de seguridad en investigaciones mundiales de cualquier tipo de delito contra el patrimonio artístico y cultural.
El amplio rango de disciplinas que estudian los futuros profesionales corre a cargo de miembros de la asociación, ex directores de agencias de seguridad míticas como Scotland Yard, ex cargos políticos y fiscales en activo, entre otros.
Italia es la cuna de esa red y donde se imparte ese máster “por lógica”, ya que es el país que alcanza una tasa anual de robos de obras de entre 20.000 y 30.000, es decir, “cinco veces” más que la media mundial, con excepción de Rusia, comenta Charney, que debutó como novelista con “El ladrón de arte”, publicada en español en 2007.
Para abordar los delitos que cometen bandas organizadas con obras de arte “hace falta un gran conocimiento del mundo del arte, su mercado y la historia del coleccionismo, además de la criminología, la investigación (policial) y la teoría sobre medidas de seguridad”, señala el experto.
Las obras de arte son habitualmente utilizadas por bandas de delincuentes, es decir, es habitual que paguen un cargamento de cocaína o fusiles con un cuadro de un pintor famoso.
Lienzos sustraídos de autores como Picasso, Matisse, Van Gogh, Rembrant, Sorolla o Cézanne pueden llegar a manos de terroristas que operan en el Norte de Africa u Oriente Medio, como ya ocurrió cuando operaba el IRA.
Pero si la policía no sabe de historia del arte, los académicos que colaboran con ella “no saben de investigación y sólo estudian los informes policiales”, apunta el experto.
Ante ese panorama, Charney se planteó junto a un grupo de colegas preparar a esa nueva generación de investigadores para que colaborasen activamente en la lucha contra este tipo de robos, una clase de delito que es la tercera prioridad para las fuerzas de seguridad de EEUU, por detrás de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
El pasado año se produjo en Francia. el denominado “robo del siglo” cuando cinco obras maestras, de Picasso, Matisse, Braque, Modigliani y Léger fueron robadas del Museo de Arte Moderno de la ciudad de París.
Más recientemente, a principios del pasado mes de diciembre, en Getafe (Madrid) fueron sustraídas 28 obras de arte, valoradas en más de cinco millones de euros. l