Falleció a los 92 años el reconocido artista plástico León Ferrari
El autor de la controvertida obra que mostraba a Jesucristo crucificado sobre un avión, falleció este jueves por la mañana. Fue artífice de una producción marcada por la irreverencia y el compromiso ético.

Jueves 25 de Julio de 2013

El artista plástico León  Ferrari, uno de los más importantes y provocadores de los últimos  años, cuya extensa obra se centró en la religión, las guerras y la  intolerancia, murió hoy a los 92 años en la ciudad de Buenos Aires,  confirmaron fuentes de la familia.

A lo largo de su carrera cosechó el reconocimiento local e  internacional, que alcanzó su punto máximo en 2007, cuando fue  elegido mejor artista en la Bienal de Arte de Venecia donde se le  otorgó el “León de Oro”, el mayor galardón de una de las bienales  más prestigiosas del mundo.
Su obra originó tantos elogios como críticas y fue expuesta  en algunos de los sitios más destacados del mundo, como el Moma de  Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, España y en la  Pinacoteca do Estado de São Paulo, Brasil.

Ferrari nació un 3 de septiembre de 1920 y era hijo de Susana  y Augusto, un artista italiano que había realizado unos frescos en  un templo de Turín y una vez radicado en Argentina, reformó la  iglesia de San Miguel donde pintó 120 cuadros y también construyó  iglesias en la provincia de Córdoba.
“Yo no sé si lo que hago tiene que ver con que mi padre haya  construido iglesias”, dijo alguna vez el reconocido artista sobre  su progenitor, quien también hizo el claustro de Nueva Pompeya.
A principios de los años 50 viajó a Italia, donde comenzó a  hacer esculturas de cerámica y realizó su primera exhibición  individual en Milán, y en 1955 regresó a Argentina, mientras que en  los años 59 y 60 realizó tallas en madera y estructuras de  alambres, primero entrelazados y luego soldados.

En 1962, durante su segundo viaje a Italia, realizó la  primera escritura abstracta, ininteligible, serie que continuó  hasta su muerte y que elaboró en distintas variaciones.
Una de sus obras más impactantes la realizó en 1965, para el  Premio Di Tella: “La Civilización Occidental y Cristiana”, una  escultura que muestra a Cristo Crucificado sobre un avión  bombardero estadounidense, que en su momento aludía a la guerra de  Vietnam pero que recobra significado a lo largo del tiempo.

A partir de esa muestra, se limitó a hacer algunas obras  políticas presentadas en exposiciones colectivas, como “Homenaje a  Vietnam” (l966), “Tucumán arde” (1968)” y “Malvenido Rockefeller”  (1969)”, entre otras.
En 1976 recopiló un grupo de noticias sobre la represión de  la dictadura militar que publicó con el título de “Nosotros no  sabíamos”, frase que una parte de la ciudadanía argentina utilizó  frente a las pruebas de la tortura y de los centros de detención.
Ese año, con la instauración del régimen militar de facto, se  radicó en San Pablo, y durante su estadía allí se enteró de la  desaparición de su hijo Ariel, quien había decidido quedarse en  Argentina en vez de abandonar el país con el resto del clan  Ferrari.

En Brasil, retomó las esculturas metálicas y realizó  experiencias con diversas técnicas: fotocopia, arte postal,  heliografía, microficha, video-texto y libro de artista, entre  otros.
Retomó el tema político-religioso en 1983 con collages e  ilustraciones de la Biblia, en los que sumó la iconografía  católica, la erótica oriental e imágenes contemporáneas.
A partir de 1985 inició una serie de obras con excrementos de  aves y expuso en el MAM de San Pablo una jaula con dos palomas que  defecaban sobre una reproducción del “Juicio final” de Miguel  Angel.

Ferrari volvió a vivir en Buenos Aires en 1991, donde  continuó con sus críticas al poder de la Iglesia Católica a través  de su arte, o haciendo pasteles y dibujos.
En 2004, se expuso en el Centro Cultural Recoleta una  retrospectiva de su obra que abarcaba 50 años de producción, y que  provocó la ira de grupos ultrareligiosos, protestas en las puertas  del centro, la rotura de obras, la clausura y reapertura de la  muestra por decisión de la justicia y uno de los más intensos  debates en la historia del arte argentino.
Allí, se podía observar las dos líneas centrales de su  trabajo: aquella más abstracta y poética, representada por dibujos  y esculturas en alambre, y la más política, iniciada con su  emblemático avión y que culminaba en los collages sobre religión y  política, y en sus polémicas series de Infiernos.

El año pasado, entre otras muestras en las que participó,  Ferrari presentó en el Malba una selección de 70 obras  pertenecientes a las series “Brailles” y “Relecturas de la Biblia”,  realizadas a lo largo de tres décadas y hasta entonces sólo  parcialmente conocidas.
Ferrari ilustró en 1996 el “Nunca más”, cuando fue reeditado  por el diario Página/12 en forma de fascículos, con centenares de  testimonios sobre los crímenes perpetrados por las Fuerzas Armadas  durante la última dictadura militar. (Télam).-