Explotó por tercera vez Fukushima y tratan de refrigerar el reactor
Una nueva explosión se escuchó ayer en la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi, en Japón, que sufrió severos daños por un terremoto y posterior tsunami que arrasaron la costa noreste del país asiático, dijo la agencia nacional de seguridad nuclear.

Martes 15 de Marzo de 2011

Una nueva explosión se escuchó ayer en la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi, en Japón, que sufrió severos daños por un terremoto y posterior tsunami que arrasaron la costa noreste del país asiático, dijo la agencia nacional de seguridad nuclear.

Las autoridades en el complejo de Fukushima Daiichi, dañado tras el sismo de magnitud 8,9 ocurrido el viernes, están tratando de evitar la fusión del núcleo en los tres reactores nucleares de la planta.

En dos ocasiones anteriores ha habido explosiones que desprendieron partes de techos de la planta, pero no han dañado las barras del reactor, según las autoridades niponas.

Los problemas de refrigeración afectan a un tercer reactor de la planta nuclear de Fuku-shima I, donde ya iniciaron la inyección de agua marina, y repartieron 200 mil dosis de yodo en los albergues que acogen a las personas evacuadas en la zona, según el último informe sobre la central del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea), que publica el diario español El País, en su edición digital.
 

Las autoridades japonesas tuvieron un nuevo susto a media mañana de ayer, cuando se produjo una explosión en el reactor tres similar a la que ya se había producido en el uno, y pidieron ayuda al Oiea y a los Estados Unidos para controlar la situación.

“Más allá de Three Miles Island, sin llegar (al nivel de) Chernobyl”. Así se refirió el presidente de la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa, André-Claude Lacoste, al accidente nuclear en la planta nuclear de Fukushima I, con series problemas de refrigeración en tres reactores desde el terremoto y el tsunami que asolaron Japón el pasado viernes.

Las palabras de Lacoste suponen una discrepancia con el nivel de gravedad que las autoridades japonesas han otorgado hasta ahora al incidente, que calificaron como de nivel 4 (“accidente con consecuencias de alcance local”) en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (Ines). Sin embargo, la agencia nuclear francesa cree que el accidente ha alcanzado ya un nivel de 5 (“accidente con consecuencias de mayor alcance”), como fue calificado el de la central estadounidense de Three Miles Island, cercana a la ciudad de Harrisburg, en 1979; o incluso 6 (“accidente importante”).

La escala Ines tiene un máximo de 7 (“accidente grave”), que hasta ahora sólo ha alcanzado la catástrofe de Chernobyl (Ucrania) en 1986 y que, según los expertos, es muy diferente a la situación en Japón. Algunos especialistas consultados ayer señalaban que es normal que se haga una primera valoración prudente y ya daban por supuesto que el nivel de gravedad del accidente se elevará oficialmente en algún momento.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) señaló que se está inyectando agua de mar en el reactor dos de Daiichi, una medida similar a la que se adoptó ya en los reactores uno y tres para tratar de bajar la temperatura y evitar una fusión en el núcleo, algo que las autoridades japonesas dan por supuesto que puede estar pasando.

El portavoz gubernamental, Yukio Edano, reconoció que el reactor “todavía no está estable” pese a las inyeciones de agua; también aclaró que no se ha producido un aumento drástico de la ionizaión.

El director de la agencia nuclear japonesa, Yukiya Amano, dijo que Japón pidió a la agencia de la ONU el envío de una comisión de expertos. No es la única demanda de asistencia que han hecho en las últimas horas.

La Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos ya ha enviado a dos expertos en reactores nucleares de agua en ebullición y dijo que prestará la ayuda técnica necesaria tras recibir una petición de las autoridades japonesas.

Los problemas en las centrales de la prefectura de Fukushima (la planta de Daini también presenta anomalías, aunque menos preocupantes) han provocado la evacuación de unas 185 mil personas, según el último informe facilitado por la Oeia.

Prevención. Como medida preventiva, unas 200 mil dosis de yodo han sido repartidas en los centros que acogen a esos evacuados, aunque por ahora no van a ser administradas a la población.

Las cápsulas de yodo ayudan a saturar la tiroides y evitan así que esa glándula absorba yodo contaminado de radiactividad si se produce un escape de ese elemento en la planta nuclear.

El cáncer de tiroides por ese motivo fue una de las patologías más comunes entre las personas que se vieron expuestas a la radiación tras el accidente de Chernobyl en 1986.