Viernes 25 de Noviembre de 2011
La Nasa pretende iniciar mañana un nuevo capítulo en la exploración de Marte con el lanzamiento de un vehículo todoterreno que durante dos años buscará en el planeta rojo materiales orgánicos, imprescindibles para que haya vida. El robot sobre ruedas se llama "Curiosity" (Curiosidad-Mars Science Laboratory) y está valuado en 2.500 millones de dólares, y la agencia espacial estadounidense espera que haga justicia a su nombre. La misión durará un año marciano (687 días terrestres). Los días en aquel planeta duran 39 minutos más que en el nuestro.
En principio llegará a Marte en agosto del próximo año y comenzará a medir, taladrar, excavar, fotografiar y analizar. Para ello dispone de todo tipo de equipos, desde sensores de rayos X hasta un láser. Pero primero, el vehículo debe llegar en buenas condiciones, algo que puede fracasar ya en el mismo lanzamiento. Rusia experimentó recientemente cómo su sonda "Fobos-Grunt" quedó atrapada en la órbita de la Tierra. El martes fue dada oficialmente por perdida.
La misión es la primera desde el programa Viking de la Nasa en los 70 para abordar la vieja cuestión de si hay vida en el universo fuera de la Tierra. "Esta es la misión más complicada que hemos intentado en la superficie de Marte", dijo Peter Theisinger, director de proyecto del laboratorio Mars Science en Lockheed Martin, el principal contratista de la agencia aeroespacial.
Laboratorio andante. Los científicos de la Nasa están emocionados con el lanzamiento desde Cabo Cañaveral, mañana. "Curiosity" será lanzado al espacio en un cohete Atlas no tripulado. "No es ningún todoterreno como se lo conocía hasta ahora", afirma Doug McCuistion, director del programa de Marte de la Nasa, para quien el laboratorio de investigación es el objeto más complejo producido por el ser humano que jamás haya sido lanzado a la superficie de un planeta. "Curiosity" pesa casi una tonelada y es equiparable en tamaño a un coche pequeño, a diferencia de los robots anteriores que eran mucho más compactos. De llegar a su destino en Marte, el robot de 900 kilogramos e impulsado por energía nuclear, habrá recorrido unos 570 millones de kilómetros y llevado a cabo una maniobra de aterrizaje única.
Amartizaje de película. La sonda se aproximará a la superficie del planeta a una velocidad inicial de 19.000 kilómetros por hora, para luego frenar con ayuda de turbinas y un paracaídas y luego desprenderse con cables sobre Marte, como si colgara de una grúa. La Nasa mismo habla de una maniobra arriesgada, aunque no haya alternativa a ella.
El todoterreno es demasiado pesado para aterrizar sobre colchonetas de aire, que ofrecen una caída más suave. Para la Nasa ha sido también un quebradero de cabeza encontrar un lugar apropiado para aterrizar. Finalmente, sus expertos se decidieron por el cráter de Gale, de 154 kilómetros de diámetro y desde cuyo suelo se levanta una montaña de casi 5.000 metros. Curiosity aterrizará a sus pies y comenzará desde allí su expedición.
El cráter, que recibe el nombre del astrónomo australiano Walter Gale, reúne según la Nasa las mejores condiciones para la misión, de alto interés científico. Sus rocas y sedimentos en el fondo indican que en lugar hubo agua alguna vez, lo cual abre a su vez la posibilidad de que bajo la superficie haya todavía microbios vivos.
Los científicos de la Nasa esperan que el estudio de las capas pedregosas sirva para conocer datos adicionales sobre la larga historia de la evolución del planeta, indica John Grotzinger, uno de los directivos del proyecto, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena. "Curiosity" dispone de diez sofisticados instrumentos para hacer frente a la gran cantidad de tareas que le esperan. El robot puede por ejemplo realizar tomas tridimensionales con dos cámaras situadas en un mástil y hacer fotografías panorámicas.
También dispone de un láser que puede analizar la composición química del suelo de Marte en un radio de unos seis metros, así como de un brazo robot de dos metros de largo y un taladro para recolectar muestras de roca. En su interior, "Curiosity" los correspondientes instrumentos para analizarlas.
Sin una luna lo suficientemente grande como para estabilizar su inclinación, Marte ha sufrido dramáticos cambios climáticos a lo largo del tiempo a medida que su eje se bamboleaba más cerca o lejos del Sol. La historia de lo que ocurrió en Marte durante esos tiempos está químicamente guardado en sus rocas, incluyendo el hecho de si hubo en su superficie agua líquida y otros ingredientes que se creen necesarios para la vida y, de ser así, por cuánto tiempo.
Pioneros. En 2004, los vehículos del tamaño de carritos de golf "Spirit" y "Opportunity" aterrizaron en lados opuestos del ecuador de Marte para estudiar el tema del agua. Sus misiones de tres meses se extendieron a siete años. Spirit sucumbió al duro invierno el año pasado y Opportunity comenzó una búsqueda en una zona nueva llena de barro formado por el agua. Ambos encontraron restos de que en el pasado hubo agua en las rocas de Marte.
El nuevo vehículo, "Curiosity", cambia el foco de búsqueda a otros elementos claves para la vida, particularmente orgánicos. "Uno de los ingredientes de la vida es el agua", dijo Mary Voytek, directora del programa de astrobiología de la Nasa. "Ahora estamos buscando a ver si encontramos otras condiciones que son necesarias para la vida mediante la definición de habitabilidad o qué es necesario en el medio ambiente para que sustente la vida", añadió.
¿Habitables?
El número de planetas y satélites ajenos al Sistema Solar que los astrónomos han localizado en los últimos 20 años ya supera los 500, sólo en las cercanías de nuestra galaxia, y son diversos los criterios que los científicos proponen para determinar si estos astros son susceptibles de albergar vida, similar o muy diferente de la terrestre. Ahora, un equipo de investigadores (del que forman parte universidades estadounidenses, la Nasa y el programa SETI de búsqueda de vida inteligente) propuso el primer sistema para clasificar estos nuevos hallazgos. Su objetivo es tener un catálogo de exoplanetas habitables hacia los que dirigir la mirada.