Jueves 04 de Mayo de 2023
El gobierno de Mendoza deberá indemnizar a las hijas de un hombre al que nunca llegaron a reconocer en el interior del ataúd, por sugerencia de la casa velatoria, y terminaron velando otro cuerpo, que finalmente fue cremado.
Un hombre -identificado como R.P, de 69 años- murió en un siniestro vial en la calle, el 30 de septiembre de 2019. Había salido en busca de trabajo desde su vivienda ubicada en la localidad de Villa Nueva, en el departamento Guaymallén. Al pasar el tiempo y ver que su padre no regresaba, denunciaron su desaparición en la Fiscalía.
Dos días después, el 2 de octubre, el hombre apareció muerto en un descampado de la localidad vecina de Buena Nueva. El cuerpo fue hallado por su propio hermano, en el marco de la búsqueda que realizaba su familia. Tras las pericias forenses correspondientes, se determinó que R. P. había fallecido de un infarto.
El paso siguiente lo dio la Fiscalía, desde donde se indicó que el cuerpo fuera entregado a sus hijas. Al no poder afrontar los gastos del sepelio, solicitaron un subsidio y la gestión de la cremación a través del municipio de Guaymallén.
El 3 de octubre se realizó el velatorio, pero por sugerencia de la empresa fúnebre que realizaba el servicio se les indicó a las jóvenes que no vieran el cuerpo porque se encontraba "desfigurado y en etapa de descomposición", según su relato. De hecho, la ceremonia se realizó a cajón cerrado.
Un llamado y pedido de disculpas
Al día siguiente, una de las hijas fue contactada por la administración del Servicio Forense del Ministerio Fiscal a través del cual le pidieron las correspondientes disculpas ya que había habido una confusión y le indicaron que fuera una vez más a reconocer el cuerpo, que todavía permanecía en la morgue.
Tras realizar la cremación de su verdadero padre, las hijas de R. P. demandaron por daños y prejuicios al gobierno de Mendoza y a los responsables forenses, solicitando una indemnización de $ 4 millones.
La jueza María Luz Coussirat, del Cuarto Tribunal de Gestión Asociada, consideró que hubo error en el proceder del Estado pero entendió que la situación no provocó el dolor que las hermanas aseguraron haber sentido por lo sucedido. "El verdadero dolor lo generó la muerte de su padre y el estado de zozobra que vivieron mientras se encontró desaparecido", argumentó la magistrada en su sentencia.
Finalmente, a las hijas de R. P. les otorgó 300 mil pesos a cada una, calculando el valor "de un viaje por seis o siete días, con pasaje y estadía completa, a las cataratas del Iguazú".