Doble apellido: qué pasa en Argentina y en el resto del mundo

El sistema del doble apellido se consolidó en España en el siglo XIX y se extendió por América Latina. Qué dice la legislación en Argentina

Jueves 25 de Julio de 2024

¿Un apellido o los dos? ¿El de la mamá o el del papá? ¿En qué orden? Son muchos los interrogantes que surgen al nombrar a un hijo y las costumbres varian a lo largo del mundo. Lo cierto es que aún no hay un consenso.

De hecho, las diferencias llegan hasta el punto de que son varios los países que no tienen ningún tipo de legislación relacionada sobre si debe imponerse un orden o no a la hora del registro de un recién nacido.

En Argentina, el Código Civil y Comercial de la Nación, vigente desde 2015, permite que los padres elijan cualquiera de los dos apellidos de sus hijos al momento de inscribir su nacimiento en el registro civil.

En España, así como en otros países de habla hispana, está muy normalizado que los recién nacidos obtengan dos apellidos: el del padre y el de la madre. Sin embargo, este sistema no es muy habitual.

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Dudas sobre los apellidos en Argentina

En Argentina, la ley establece con qué nombres se puede inscribir a una persona en el Registro. No están permitidos los nombres extravagantes, apellidos como nombre o poner más de tres nombres. Sí están permitidos los nombres aborígenes y de pueblos originarios.

¿Qué apellido llevan los hijos matrimoniales?

  • Llevan el primer apellido de alguno de los progenitores. O el primer apellido de ambos, en el orden que elijan.
  • Si no se ponen de acuerdo, el asunto se resuelve por sorteo en el Registro Civil.
  • Todos los hijos del matrimonio tienen que llevar el mismo apellido que se haya decidido para el primer hijo.

¿Qué pasa con el apellido del hijo fuera del matrimonio?

Hay que distinguir:

  • si tiene relación con uno solo de los progenitores, lleva su apellido;
  • si tiene relación con ambos progenitores se aplica la misma regla que para los hijos matrimoniales;
  • si la relación con uno de los progenitores se establece después, los progenitores acuerdan el orden;
  • si no hay acuerdo, el juez dispone el orden de los apellidos según el interés superior del niño.

Los hijos adoptados ¿qué apellido llevan?

  • Si adopta una sola persona, llevan su apellido.
  • Si adopta una pareja, se aplican las mismas reglas que para el apellido de los hijos biológicos matrimoniales.

Cuando la persona adoptada tiene la edad y madurez suficiente puede pedir que se le agregue su apellido de origen.

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Los apellidos en el resto del mundo

En Portugal, por ejemplo, el Código Civil establece que los hijos podrán usar los apellidos de sus dos padres o sólo de uno de ellos, decisión que pertenece únicamente a los padres. Pero en el caso de que no lleguen a un acuerdo, será un juez el que determine cuáles serán los elegidos.

En Francia la tradición marcaba que los hijos adoptaran sólo el apellido del padre. De hecho, la norma seguía en la línea del hecho que la mujer, al casarse, adoptara el de su marido y perdiera el suyo.

Sin embargo, Francia sacó adelante en el año 2004 una ley según la cual las madres pasaban a poseer el derecho a poner su apellido a sus descendientes. A partir de entonces, los padres son los encargados de decidir los apellidos que llevarán y su orden.

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Uno de los países en los que la tradición era la que marcaba este asunto era Italia. Desde siempre el nombre del marido era el que dominaba en toda la familia: tanto la mujer como en sus hijos. Pero fueron muchas las voces que saltaron porque la mujer quedaba en una situación de desigualdad y se empezaron a promover reformas del derecho de familia y fue la ministra de la Familia, Rosy Bindi, la que propuso el uso de los dos apellidos y que los padres eligieran el orden.

En Alemania la ley de 1993 determinan que los padres elijan sólo un apellido para sus hijos ya que no se permiten los apellidos dobles.

Uno de los casos curiosos es del de Suecia. La pareja decide el orden de los apellidos pero si no hay acuerdo se registra al niño con el de su madre.

Viejas costumbres

En tanto, en otros países la norma es clara: el padre es el que manda. Es el caso de Japón, donde se da por hecho que la mujer que se casa pierde sus apellidos y, por tanto, sus hijos pasarán a tener el de su padre. El apellido se antepone al nombre, algo que también se hace en China aunque allí las mujeres no pierden el suyo y son los padres los que deciden qué apellido llevará el hijo, que sólo será uno. Eso sí, como marca la tradición, el del padre es el que suele mandar.

En Reino Unido tampoco existe una ley y es de nuevo la tradición la que determinaba que el hijo normalmente lleve el apellido del padre.

En Estados Unidos la mujer pierde su apellido al casarse y, por tanto, los hijos heredan el de su padre. Aunque, eso sí, cada vez es mayor la tendencia por la cual la mujer recupera su apellido de soltera y lo antepone al del marido. Un buen ejemplo de ello es, aunque no se conozca mucho, el de la secretaria de Estado de ese país, Hillary Rodham Clinton.

Otros casos

Pero en otros países las conjugaciones resuelven el problema.

En Rusia, Bulgaria, Islandia o la República Checa lo que hacen es formar el apellido a partir del nombre del padre, al que le añaden un sufijo según sea niña o niño.

Por ejemplo, en el caso de la República Checa se añade –ova si es niño, y –cká si es niña, al nombre del padre y así queda formado el apellido.

Pero la cultura de los apellidos no es tan importante en todo el mundo. Prueba de ello es que en el Tíbet o Java no los llevan.

Y también es curioso el caso de África, donde a los hijos se le pone el apellido que no es otro que el nombre del día que nacen.