"Despilfarrar comida es como robarle a quienes tienen hambre"
El Papa Francisco condenó ayer lo que llamó una "cultura del despilfarro" en un mundo cada vez más consumista y dijo que tirar comida estado era como robarle a los pobres.

Jueves 06 de Junio de 2013

El Papa Francisco condenó ayer lo que llamó una "cultura del despilfarro" en un mundo cada vez más consumista y dijo que tirar comida estado era como robarle a los pobres. "Nuestros abuelos solían remarcar que no había que tirar la comida que sobraba. El consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente y somos incapaces de ver su valor real", dijo el pontífice en su audiencia semanal en la plaza de San Pedro.

"Tirar comida es como robar de la mesa de quienes son pobres y tienen hambre", insistió.

Desde que asumió en marzo, el Papa Francisco ha dicho que quiere que la Iglesia Católica de 1.200 millones de fieles defienda a los pobres y sea más austera. También realizó varios llamamientos a una reforma financiera global.

Unos 1.300 millones de toneladas de comida, o una tercera parte de lo que se produce para el consumo humano, se pierde o se desperdicia cada año, según la agencia de alimentos de Naciones Unidas.

En el mundo industrializado la mayoría de los desechos son generados por los consumidores que compran demasiado y deben tirar lo que no llegan a comer.

Un estudio respaldado por la ONU difundido ayer dijo que medidas simples como un mejor almacenamiento y la reducción de porciones grandes podría bajar marcadamente la cantidad de alimentos que terminan en la basura.

Francisco dijo que la "cultura del desperdicio" era especialmente deplorable considerando la prevalencia del hambre en el mundo. Naciones Unidas dice que el hambre afecta a unas 870 millones de personas, con 2.000 millones con al menos una deficiencia nutricional.

Ante más de 80.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro para la audiencia de los miércoles, el pontífice destacó la necesidad de cuidar la naturaleza y terminar con el derroche de alimentos.

"El ser humano está en peligro y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda, no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología", sostuvo.

"En el mundo no manda el hombre, el que manda es el dinero. Sin embargo, Dios dio al hombre la obligación de custodiar la tierra, no se la dio al dinero", afirmó.

En esa línea, añadió que si un hombre muere de frío en una plaza o numerosos niños mueren de hambre "eso entra en la normalidad" y el mundo no se escandaliza, pero que si la bolsa de valores de una ciudad baja diez puntos, "es una tragedia mundial".

"La vida humana, las personas no son vistas ya como el valor primario que hay que respetar y tutelar, sobre todo si son pobres o enfermos, sino todavía no sirven —como el no nacido— o no sirven más, como el anciano", continuó.

Por último, denunció que "esta cultura del desecho nos ha hecho insensible también al derroche alimentario, que es aún más despreciable cuando en todas partes del mundo muchas personas sufren hambre y malnutrición".

Colecta de Cáritas. El obispo de San Isidro y presidente de Cáritas Argentina, monseñor Oscar Ojea, convocó ayer a los fieles por la colecta nacional de la institución que se realizará este fin de semana con el lema "Apuntemos alto: pobreza cero".

El prelado reconoció que muchas personas se acercan a las Cáritas con "problemas importantes".

"Antes venían los padres a pedirnos comida, ahora viene la abuelita a decirnos que no sabe cómo hacer porque sus nietos le roban para consumir (drogas)".

"Es más fácil, posible, paliar el hambre y las carencias, que salir de estas nuevas pobrezas", explicó.