Desbaratan en Perú una banda que mataba para destilar grasa humana
La policía dijo ayer que desarticuló a una red que mataba a personas en remotos poblados de Perú para extraerles su grasa y venderla a supuestos clientes en Europa. Tres miembros de la banda, entre ellos una mujer llamada Enedina Estela, fueron capturados y según la policía, en sus testimonios dijeron que vendían a 15.000 dólares cada litro de grasa que extraían a sus víctimas.

Domingo 22 de Noviembre de 2009

La policía dijo ayer que desarticuló a una red que mataba a personas en remotos poblados de Perú para extraerles su grasa y venderla a supuestos clientes en Europa.
  Tres miembros de la banda, entre ellos una mujer llamada Enedina Estela, fueron capturados y según la policía, en sus testimonios dijeron que vendían a 15.000 dólares cada litro de grasa que extraían a sus víctimas.
  La banda, denominada por la policía “Los pishtacos del Huallaga”, actuaba desde hace cinco años en el departamento de Huánuco, a unos 250 kilómetros al noreste de Lima, donde se ha reportado en lo que va de este año la desaparición de hasta 60 personas, dijo la policía. Los detenidos admitieron ante la policía su responsabilidad en cinco muertes.
  El general Félix Murga, Director de la Policía de Investigación Criminal (Dirincri), dijo que en agosto recibió las primeras informaciones de una banda que traficaba con grasa humana, lo que quedó confirmado al interceptar una muestra en una encomienda que llegó a Lima procedente de Huánuco.
  “Las personas detenidas han indicado que la ofrecían a 15.000 dólares americanos para ser exportadas a países europeos”, dijo Murga.
  El líder del grupo y otros cinco miembros todavía no han sido detenidos.
  “Es el primer caso (de este tipo) en mi carrera policial”, dijo el mayor de la policía, Alfonso Flores.
  Enedina Estela relató que elegían a personas que transitaban solas por lugares desolados.
  “Allí los matábamos, cortábamos la cabeza y cortábamos las piernas, solo nos quedábamos con el tronco”, contó la mujer, y explicó que colgaban el tronco de la víctima boca abajo para eliminar completamente la sangre.
  Además señaló que una parte de la grasa humana era enviada a Colombia, pero los investigadores aún continúan verificando la veracidad de sus dichos.
  La policía dijo que solo ha encontrado el cadáver de una de las víctimas identificada como Abel Matos, cuyos restos fueron hallados en la alejada localidad campesina de Taso Grande.
  Según un antiguo mito andino, los “pishtacos” son hombres, por lo general extranjeros, que acostumbran asaltar personas solitarias y tras degollar a sus víctimas se comen su carne y venden la grasa.
  El antropólogo Wilfredo Kapsoli dijo que “la primera mención a los pishtacos se remonta a la cultura prehispánica Moche, luego el término es mencionado en la época de la conquista española y en el siglo XX la leyenda reaparece en Ayacucho en la época del grupo subversivo Sendero Luminoso”.
  La policía dijo que desconoce de momento si existe un mercado negro de grasa humana en Perú, y que no tiene evidencia de que grasa humana haya sido vendida al extranjero.
  Expertos médicos expresaron sus serias dudas acerca de la existencia de un mercado negro de grasa humana en el mundo. l