Las imágenes íntimas falsas pueden tener consecuencias reales. Cómo preservar las pruebas, acompañar a los chicos y denunciar estos casos en Argentina
10:13 hs - Viernes 09 de Octubre de 2026
La inteligencia artificial (IA) permite crear imágenes sexuales falsas a partir de fotografías reales. Aunque las escenas nunca hayan ocurrido, las consecuencias para quienes aparecen en ellas pueden ser concretas: exposición, hostigamiento y circulación de contenido sin consentimiento.
El problema volvió a quedar en evidencia tras un caso en una escuela de Lomas de Zamora, donde 50 alumnas fueron víctimas de imágenes manipuladas con inteligencia artificial y difundidas en redes sociales y sitios pornográficos. También hubo denuncias por hechos similares en los colegios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini, donde alumnos fueron acusados de crear, distribuir y vender imágenes falsas de sus compañeras desnudas.
Ante una situación así, las familias suelen enfrentarse a una pregunta urgente: cómo actuar para proteger a la víctima y evitar que el material siga circulando. Las recomendaciones oficiales apuntan a cuatro medidas centrales: escuchar sin culpar, preservar la evidencia, no difundir las imágenes y realizar la denuncia.
Qué hacer si un chico o una chica es víctima de un deepfake sexual
1. Escuchar y acompañar sin responsabilizar a la víctima
El primer paso es escuchar al niño, niña o adolescente y transmitirle que no tiene la culpa de lo ocurrido. La responsabilidad es de quienes crearon, compartieron o difundieron el contenido.
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Desde el Ministerio de Capital Humano de la Nación recomiendan acompañar a la víctima y evitar cualquier reacción que pueda aumentar su angustia o hacerla sentir responsable por la circulación de las imágenes.
2. Guardar las pruebas antes de que desaparezcan
Es importante conservar los datos que permitan reconstruir lo ocurrido e identificar dónde circuló el material. Entre ellos:
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Capturas de pantalla de las publicaciones y conversaciones.
Nombre de usuario o perfil de quienes difundieron el contenido.
Enlaces o URL de las publicaciones.
Fecha, plataforma y cualquier otro dato relevante.
El Ministerio de Capital Humano aconseja preservar esa información antes de bloquear, enfrentar o reportar al perfil señalado, ya que esas acciones podrían dificultar la investigación. Tampoco recomienda hacerse pasar por la víctima para obtener nuevas pruebas.
3. No descargar ni reenviar las imágenes
Aunque la intención sea denunciar o pedir ayuda, no hay que compartir el contenido en grupos de WhatsApp, redes sociales ni otras plataformas. El Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires recomienda no descargar, reenviar ni difundir las imágenes.
La prioridad es conservar los datos que permitan localizar el material sin contribuir a que siga circulando.
4. Realizar la denuncia
Las recomendaciones oficiales indican denunciar estos hechos cuando afectan a niños, niñas y adolescentes. En Argentina, las familias pueden recurrir a las siguientes vías:
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Línea 102: servicio de orientación y acompañamiento ante situaciones que afectan los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Línea 137: asistencia ante situaciones de violencia familiar y sexual.
Fiscalía más cercana: para presentar la denuncia y aportar las pruebas reunidas.
Qué dice la ley argentina sobre las imágenes sexuales falsas
Argentina todavía no cuenta con una figura penal específica para los deepfakes sexuales. Sin embargo, un fallo de 2025 abrió una discusión jurídica sobre cómo aplicar la legislación vigente a las imágenes de abuso sexual infantil generadas mediante inteligencia artificial.
La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Zárate-Campana interpretó, en el caso “D.O.P.”, que el artículo 128 del Código Penal también puede abarcar representaciones de abuso sexual infantil creadas o modificadas con IA.
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Ese artículo sanciona distintas conductas vinculadas con la producción, publicación, distribución, divulgación y tenencia de representaciones de menores de 18 años en actividades sexuales explícitas o de sus genitales con fines predominantemente sexuales.
El tribunal rechazó el argumento de que el uso de inteligencia artificial impidiera considerar el material dentro de esa norma. Sostuvo que el término “representación” comprende imágenes reales y también simuladas o generadas mediante estas herramientas.
No obstante, se trata de la interpretación de un tribunal y no de una figura penal específica incorporada a la legislación. Por eso, se presentaron proyectos para modificar expresamente el artículo 128 y contemplar estas prácticas.
En junio de 2026 ingresó al Congreso una iniciativa del diputado nacional Marcelo Mango, de Unión por la Patria, que propone modificar ese artículo frente a la difusión de imágenes sexuales mediante inteligencia artificial. El proyecto fue girado a las comisiones de Legislación Penal y de Familias, Niñez y Juventudes. También se presentaron otras iniciativas para incorporar las representaciones sexuales ficticias de menores y el uso de IA a las normas vigentes.
Un problema que excede los casos denunciados
Una investigación de Unicef, ECPAT e Interpol estimó que al menos 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes en el mundo fueron afectados durante un año por la manipulación de sus imágenes mediante deepfakes sexuales.
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“Los abusos cometidos mediante deepfake siguen siendo abusos y, aunque las imágenes sean falsas, el daño que causan es absolutamente real”, advirtió el informe.
En la Argentina, un estudio de 2026 de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires mostró que el 43% de los adolescentes de entre 12 y 19 años consultados había recibido imágenes o videos manipulados con inteligencia artificial y que el 13% conocía casos en su entorno escolar. Aunque solo el 1% reportó haber sido víctima directa de deepfakes, los datos muestran hasta qué punto circula este tipo de contenido entre jóvenes.
Frente a este escenario, la prevención no alcanza por sí sola. Las recomendaciones incluyen fortalecer los mecanismos de denuncia de las plataformas, mejorar la respuesta de las instituciones educativas y garantizar acompañamiento para quienes sufren estas agresiones.
Para las familias, la clave es actuar sin exponer nuevamente a la víctima: escuchar, guardar los datos disponibles, evitar la circulación de las imágenes y acudir a los canales de asistencia y denuncia.