Austria: confesó el acusado de secuestrar y abusar de su hija por 24 años
Josef Fritzl, el hombre de 73 años acusado de mantener secuestrada y abusar de su hija durante 24 años en la ciudad austríaca de Amstetten, confesó en parte el delito, informó hoy la Policía Criminal de Austria.

Lunes 28 de Abril de 2008

Viena.- Josef Fritzl, el hombre de 73 años acusado de mantener secuestrada y abusar de su hija durante 24 años en la ciudad austríaca de Amstetten, confesó en parte el delito, informó hoy la Policía Criminal de Austria.

Según consigna la agencia DPA citando declaraciones del inspector jefe Leopold Etz a la agencia APA, “Fritzl inicialmente se negó a declarar, pero luego confesó en parte el delito”.

“En general está confesando, pero calla ciertos detalles”, afirmó el investigador.

Hasta el momento, el acusado admitió haber mantenido encerrada a su hija Elisabeth en un sótano en su propia casa de Amstetten en la Baja Austria y haber abusado sexualmente de ella.

Fritzl, que es ingeniero eléctrico retirado, confesó también haber incinerado en la caldera de la casa el cadáver de un bebé que murió poco después de nacer.

La justicia, citó al acusado para que comparezca hoy ante los tribunales, en tanto se realizan análisis de ADN para confirmar si es realmente el padre de los seis hijos de Elisabeth, que hoy ya tiene 42 años y que estuvo encerrada en el sótano desde agosto de 1984.

Según los datos que se tienen hasta ahora, Elisabeth sufrió abusos sexuales por parte de su padre desde los 11 años y tuvo siete hijos, de los cuales uno murió.

Tras el arresto la policía investiga el sótano de la casa donde Elisabeth era mantenida cautiva junto con tres de sus hijos.

Las habitaciones son pequeñas, con una altura máxima de 1,70 metros, y están equipadas con catres, así como una cocina y un lugar para lavarse.

La entrada al sótano se hacía mediante un código electrónico que el ingeniero dio a la policía el domingo.

Según trascendió, tres de los niños de entre cinco y 19 años, estuvieron presos con su madre toda su vida, mientras que los otros tres vivían con sus “abuelos” en la casa. (Télam)