Rosario, capital de los biocombustibles de las Américas

Rosario será el epicentro continental de la transición energética al albergar la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos, en el marco de la Semana del Clima.

Miércoles 24 de Septiembre de 2025

Del 19 al 21 de agosto, autoridades gubernamentales, sector privado, organismos internacionales, academia, juventudes y organizaciones ambientales debatirán el presente y futuro de los biocombustibles como herramienta clave para descarbonizar el transporte terrestre y aéreo. Organizado por la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO) y el IICA, el encuentro abordará políticas públicas, sostenibilidad, certificación, inversión, cooperación internacional y diálogo ambiental. También se celebrarán el Segundo Congreso Panamericano de Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF) y un congreso sobre biocombustibles para el transporte terrestre. El evento busca consolidar el liderazgo de las Américas en la producción sostenible de energía, promover innovación tecnológica y generar consensos que permitan acelerar una transición energética justa, inclusiva y competitiva a nivel global.

Rosario será la sede de la Semana del Clima, un evento oficial de la agenda Camino hacia la cumbre de cambio climático de las Naciones Unidas (COP 30), en la que se celebrará la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos (19 al 21 de agosto), con la presencia de autoridades gubernamentales, sector privado, organismos internacionales, sociedad civil, academia y juventudes, para diseñar entre todos la agenda de los biocombustibles del futuro.

Organizada por la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO), que nuclea a las principales cámaras regionales del sector, y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), esta cumbre será también una plataforma clave para consolidar el liderazgo de las Américas en una transición energética justa, sostenible e inclusiva.

Los objetivos de la Cumbre apuntan a visibilizar el rol estratégico de los biocombustibles líquidos en la descarbonización del transporte terrestre y aéreo, generar consensos regionales sobre políticas públicas, sostenibilidad, certificación, inversión y financiamiento. Además, se buscará promover un diálogo inclusivo con el sector ambientalista, impulsar la cooperación internacional y el fortalecimiento institucional en las Américas y sumar la mirada y puntos de vista al sector agroindustrial.

Una agenda de primer nivel

Durante la cumbre, se desarrollará el Primer Diálogo Climático sobre Biocombustibles con el Sector Ambientalista, un espacio inédito de intercambio que buscará tender puentes con organizaciones ambientales, analizando los impactos, desafíos y oportunidades que los biocombustibles ofrecen en el marco de la acción climática.

También tendrá lugar el Segundo Congreso Panamericano de Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF), donde se darán a conocer las nuevas rutas tecnológicas para su producción, se debatirá sobre la necesidad de políticas públicas y se informará sobre los caminos para obtener financiamiento para los países de las Américas que buscan posicionarse como proveedores estratégicos de SAF, materia prima indispensable para que el sector aéreo cumpla con su objetivo de cero emisiones para 2050.

Finalmente, se llevará a cabo el Congreso sobre Biocombustibles para el Sector Terrestre para visibilizar la contribución actual y el enorme potencial de desarrollo de los biocombustibles líquidos –como el etanol, el biodiesel y el HVO– a la descarbonización del transporte y al desarrollo sostenible del agro.

Especialistas de toda Latinoamérica, Estados Unidos y Europa disertarán sobre el presente y el futuro de los biocombustibles en este evento.

El acontecimiento será también la ocasión para estrenar dos cortometrajes sobre la importancia de los biocombustibles y los SAF para la región.

La producción de biocombustibles y alimentos van de la mano

Cuando se muele un grano de soja o soya, el 80% del mismo se transforma en harina, la cual se destina mayormente al consumo animal, y el 20% restante se convierte en aceite, materia prima del biodiesel. Al producir azúcar, se genera melaza para la producción de etanol, energía eléctrica y biofertilizantes que regresan a los campos. Producir biocombustibles es agregar valor a la agroindustria a través de la generación de alimentos y energía que el mundo necesita.

“Si logramos cerrar las brechas de producción en el agro, contaremos con todas las materias primas necesarias para maximizar la producción de biocombustibles que el mundo necesita. Esto no solo va a permitir a la región y al mundo que contemos con las materias primas necesarias para descarbonizar la matriz energética, sino que también va a reforzar la seguridad alimentaria a nivel mundial”, explicó Agustín Torroba, experto en biocombustibles del IICA y secretario ejecutivo de la CPBIO.

Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC), sostuvo que los biocombustibles líquidos son la transformación industrial de materias primas en combustibles, que son esenciales para descarbonizar la economía y el consumo mundial frente al gran desafío del cambio climático.

“Las Américas y esta región del Gran Rosario son aportantes naturales para esa solución tan imprescindible frente a los desafíos de seguridad alimentaria y energética a nivel internacional”, agregó Idígoras.

El potencial de las Américas para liderar en biocombustibles

Según la mirada de Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, “la historia de los biocombustibles recién empieza: en países con abundante biomasa como Argentina, Brasil, Colombia o Paraguay, por solo citar a algunos de nuestra región, los biocombustibles son una solución inmediata, accesible y coherente, tanto con sus capacidades productivas como con su infraestructura energética y sus objetivos de descarbonización”.

“El éxito de la industria del etanol en Brasil - con más de medio siglo de experiencia - es posible gracias a una agricultura tropical altamente eficiente, con múltiples cosechas al año, permitiendo la producción sinérgica de granos, fibras y biomasa, sin competencia por nuevas áreas. A través del programa ‘Combustible del Futuro’, Brasil está impulsando el aumento de la participación de los biocombustibles en la descarbonización de su matriz energética”, afirmó Guilherme Nolasco, de la Unión Nacional de Etanol de Maíz de Brasil (UNEM).

Para Carolina Rojas, presidenta de la Federación Colombiana de Biocombustibles, los biocombustibles son el presente y el futuro de la descarbonización de la movilidad en Colombia, y la descarbonización que traen los biocombustibles está altamente relacionada a la sostenibilidad de sus materias primas.

“En Colombia tenemos biodiesel, bioetanol que se caracterizan por su sostenibilidad y buenas prácticas, altos estándares ambientales y sociales, sin deforestación. Eso es lo que nos garantiza que los biocombustibles son los que reducen la huella de carbono entre el 74% y 83% frente a las emisiones de los combustibles fósiles,” agregó Rojas.

Los biocombustibles también pueden descarbonizar la aviación

En un mundo donde la crisis climática demanda acción urgente, la aviación se enfrenta a un desafío significativo: reducir su huella de carbono, que representa el 12% de las emisiones mundiales ligadas al transporte, y que han crecido de manera constante a lo largo de los años.

Se estima que, en ausencia de medidas efectivas, las emisiones de la aviación podrían duplicarse para 2050 en comparación con los niveles de 2019. Los combustibles sostenibles para aviones, conocidos como SAF, emergen como una solución tan innovadora como indispensable para que las empresas áreas cumplan con su objetivo de emisiones cero – Net-Zero – al 2050.

Según Torroba, gracias a la gran disponibilidad de materias primas abundantes, económicas y sostenibles y a poseer un sector masivamente desarrollado como los biocombustibles dedicados al sector de trasporte terrestre, las Américas tienen el potencial de convertirse en un hub global de producción de SAF para descarbonizar la aviación.

Para Evandro Gussi, CEO de la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar y la Bioenergía de Brasil, la demanda del mercado de SAF está en pleno crecimiento, y América Latina tiene condiciones excepcionales para liderar este movimiento con etanol de caña de azúcar y maíz, que es la base de una de las rutas tecnológicas más prometedoras para SAF: Alcohol-to-Jet (ATJ).

“Podemos desarrollar esta producción sin comprometer el suministro de alimentos, como lo hacemos en Brasil. Después de todo, cuanto más energía generemos, más alimentos podremos producir. Con casi cinco décadas de experiencia en la producción de biocombustibles, Brasil está preparado para contribuir a la descarbonización del transporte aéreo”, sostuvo Gussi.

Existe un interés conjunto del sector público y privado en acelerar la articulación de políticas y esfuerzos a nivel regional, ya que en el 2027 comienza la obligatoriedad para que los Estados utilicen SAF, por eso se busca desarrollar la agricultura y la tecnología que permitan reducir las emisiones del sector de la aviación en las Américas.

“Los SAF son una oportunidad para Colombia, por una razón fundamental: tenemos materias primas, utilizadas actualmente para la producción de bioetanol y biodiesel. Tenemos la experiencia en la estructuración jurídica y de conformación de los mercados Hay una demanda exterior, podemos generar una industria alrededor de eso para el 2050 para cumplir la meta de ser emisiones netas cero”, dijo Carlos Mateus, secretario ejecutivo de la Federación Colombiana de Biocombustibles.

“Queremos ser una región que colabore a la descarbonización del sector aéreo, y ser competitivos a través de la reglamentación que nos permita desarrollar el producto. Por eso resulta fundamental colaborar con el resto de los países de la región a través de la CPBIO”, agregó Mateus.

Dentro de CORSIA – el esquema de reducción y compensación de carbono, que apunta a reducir drásticamente las emisiones del sector Aerocivil- el SAF cumplirá un rol fundamental en este esquema de reducción y compensación de carbono, pudiendo significar alrededor del 65% de la contribución a la descarbonización del sector.

Por su parte, Federico Salcedo, consultor regional del Consejo de Granos y Bioproductos de los Estados Unidos, comentó que “el etanol se mantiene como la materia prima más atractiva a largo plazo para la producción de SAF en EE. UU., con un potencial de suministro a bajo costo de 18 mil millones de galones y una red de infraestructura bien establecida para respaldar un mayor crecimiento”.

“El desarrollo y adopción de combustibles sostenibles de aviación (SAF) es esencial para que el sector aéreo alcance emisiones netas cero en 2050. A pesar de su alto potencial de reducción de emisiones, persisten desafíos como la limitada oferta y los elevados costos. Por ello, es clave integrar el SAF en el diálogo público y promover marcos regulatorios, incentivos adecuados y colaboración multisectorial que permitan escalar su producción y uso de forma justa y eficiente”, concluyó Pedro de la Fuente, gerente senior de Asuntos Externos y Sostenibilidad de IATA en las Américas.