MERCOSUR–EFTA: un acuerdo de libre comercio con enfoque sostenible

El acuerdo marca un hito de cooperación internacional al incorporar compromisos ambientales inéditos en comercio.

Martes 28 de Octubre de 2025

En medio de un contexto internacional cada vez más turbulento, atravesado por conflictos bélicos, crisis humanitarias y guerras comerciales; el reciente Tratado de Libre Comercio firmado entre el MERCOSUR y la EFTA representa una señal alentadora de cooperación y estabilidad. Firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro, el acuerdo une a los Estados Parte Signatarios del Mercado Común del Sur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) con los de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA por sus siglas en inglés, integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), creando un área de comercio sin barreras de casi 300 millones de personas y un PIB combinado superior a los 4,3 trillones de dólares (MERCOSUR, 2025).

Más allá de sus cifras económicas, este Tratado presenta un paradigma de integración interregional basado en la sostenibilidad. Las Partes asumieron compromisos concretos en este sentido: combatir la deforestación, promover la certificación forestal, fomentar la agricultura sostenible y eliminar gradualmente el uso de promotores de crecimiento hormonales en la carne. Además, se comprometieron a implementar el Acuerdo de París y la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC), reconociendo la necesidad de alinear las políticas comerciales con los compromisos internacionales. El capítulo sobre Comercio y Desarrollo Sostenible incluye, además, la gestión responsable de los bosques, la pesca y la acuicultura, la protección de los pueblos indígenas y comunidades locales, y la cooperación para fortalecer prácticas productivas con trazabilidad y estándares ambientales comunes.

En este marco, durante el traspaso de la presidencia pro tempore del MERCOSUR, que pasó de Javier Milei a Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente brasileño anunció que dará prioridad a cinco grandes temas bajo su liderazgo en el bloque, entre ellos, el fortalecimiento del comercio intrarregional y la lucha contra el cambio climático. En sus palabras, “la realidad se está moviendo más rápido que el Acuerdo de París y expone la falacia del negacionismo climático”.

Presentó, asimismo, una propuesta ambiciosa: reducir las emisiones entre un 59% y un 67% para 2035 y avanzar hacia una “taxonomía sostenible del MERCOSUR” que atraiga inversiones para una transición justa. “América del Sur lo tiene todo para ser el corazón de este proceso”, subrayó, recordando que contamos con una de las matrices energéticas más limpias del planeta y vastas reservas de minerales críticos.

Nos encontramos en un escenario global cada vez más complejo, atravesado por tensiones geopolíticas, crisis humanitarias y el cambio climático en estado de aceleración. Está realidad se vuelve aún más desafiante frente a la emergencia de líderes y gobiernos abiertamente negacionistas, que cuestionan la responsabilidad humana frente a la crisis climática. Sin embargo, acuerdos como el del MERCOSUR–EFTA aportan institucionalidad y previsibilidad, ya que se traducen en políticas comerciales a largo plazo que abogan por mejorar las condiciones productivas y logísticas bajo criterios de sostenibilidad, trazabilidad y certificación ambiental responsable.

Es fundamental seguir construyendo consensos internacionales desde la responsabilidad socioambiental, y que los bloques de integración económica regional continúen fortaleciendo sus bases de liberalización comercial. Solo de esa manera la agenda climática podrá sostenerse como un compromiso permanente de los Estados frente a los desafíos globales, evitando quedar sujeta a las ideologías de turno.