La Certificación Triple Impacto de CAME ofrece herramientas para incorporar criterios ambientales, sociales y económicos a la gestión de comercios y PyMEs.
15:22 hs - Lunes 02 de Noviembre de 2026
Detrás de cada comercio y de cada pequeña o mediana empresa hay personas que todos los días hacen un esfuerzo enorme por sostener su actividad, generar trabajo y salir adelante.
En ese camino, hablar de sostenibilidad puede parecer, a veces, una preocupación lejana o una exigencia más entre tantas otras. Sin embargo, también tiene que ver con decisiones muy concretas: cómo utilizamos la energía, qué hacemos con nuestros residuos, de dónde provienen los insumos que compramos o qué condiciones ofrecemos a quienes trabajan con nosotros.
Es precisamente ahí donde la sostenibilidad empieza a cobrar sentido. No como una palabra de moda ni como una obligación que llega desde afuera, sino como una manera de pensar el negocio, reconocer su impacto y encontrar oportunidades para mejorar.
Con esa mirada, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) impulsa la Certificación Triple Impacto, una iniciativa que busca acercar estas herramientas al entramado productivo argentino y acompañar a las empresas en la integración de criterios económicos, sociales y ambientales.
Un camino posible para las empresas argentinas
La propuesta tiene antecedentes en CAME Sustentable, un programa que comenzó trabajando con empresas de sectores productivos como el lácteo y el olivícola. Con el tiempo, la iniciativa evolucionó hasta consolidarse como una herramienta para promover prácticas responsables y ayudar a las organizaciones a reconocer sus avances y detectar oportunidades de mejora.
La certificación contempla aspectos vinculados con el desempeño ambiental, las condiciones sociales, la inocuidad y la trazabilidad, mediante un proceso que incluye una auditoría independiente. A su vez, ofrece capacitación, asistencia técnica y orientación sobre alternativas de financiamiento, entre otros beneficios.
Pero hay algo importante: certificarse no debería ser solamente obtener un sello para mostrar. También puede ser una oportunidad para detenerse, revisar cómo se están haciendo las cosas y descubrir que muchas mejoras ambientales pueden ir de la mano de una mejor gestión, un uso más eficiente de los recursos y nuevas oportunidades comerciales.
La conversación también llegó a Rosario
Esta relación entre producción y sostenibilidad estuvo presente en la Semana del Clima Rosario 2026, donde CAME participó del panel “Promoción de la sostenibilidad para el comercio y las PyMEs”. El encuentro puso en discusión un aspecto fundamental de la acción climática: para que la transformación sea posible, también tiene que llegar a los negocios y las empresas que forman parte de la economía de cada ciudad.
La Fundación Nueva Generación Argentina, embajadora de la Certificación Triple Impacto, acompaña la difusión de esta iniciativa y la articulación entre la agenda ambiental y el desarrollo productivo.
No todas las empresas cuentan con los mismos recursos, los mismos equipos o las mismas posibilidades de inversión. Por eso, promover la sostenibilidad también significa generar condiciones para que cada organización pueda avanzar desde su propia realidad, sin perder de vista el objetivo común.
Quizás el mayor desafío sea dejar de pensar que cuidar el ambiente y desarrollar una actividad económica son objetivos contrapuestos. Una empresa necesita ser viable para sostener el empleo y crecer, pero también forma parte de una comunidad y de un entorno natural del que depende.