El reglamento europeo contra la deforestación podría abrir una oportunidad para la soja argentina.
13:59 hs - Lunes 02 de Noviembre de 2026
Ese fue uno de los temas que se debatieron en la Semana del Clima de Rosario, donde se analizó cómo las nuevas exigencias globales repercuten en los mercados.
Hoy, la Unión Europea compra casi una de cada cuatro toneladas de harina que exporta la Argentina, por más de 2000 millones de dólares al año. Es el mayor comprador de nuestro principal producto de exportación, por lo cual cualquier cambio en las reglas de ese mercado nos toca de lleno.
Europa importa unos 20 millones de toneladas de harina por año y depende de Brasil para más de la mitad. Y Brasil es quien más problemas tiene para demostrar que su soja no proviene de campos desmontados. Los fabricantes europeos de alimento balanceado calculan que el 95% de la oferta argentina podrá cumplir la norma, contra el 70% de la brasileña; esta diferencia deja una brecha de unos 4 millones de toneladas.
Argentina llega con la herramienta lista. La cadena exportadora armó VISEC, un sistema que geolocaliza cada campo, lo controla por satélite y le entrega al importador la información que exige Europa sin exponer los datos del productor. Para aprovecharlo falta segregar la mercadería en los acopios del interior, sumar al resto de los productores y lograr que la soja trazada se pague mejor. Resuelto esto, nuestro país puede ofrecer lo que el mundo pide cada vez más, alimentos sustentables y trazables.