El aceite de soja no será considerado de alto riesgo ILUC en Europa

El rechazo europeo evitó la clasificación del aceite de soja como alto riesgo ILUC, un cambio que podría haber repercutido en los mercados de biocombustibles

15:13 hs - Lunes 03 de Agosto de 2026

El pasado 8 de julio, el Parlamento Europeo rechazó mediante una objeción el Reglamento Delegado adoptado por la Comisión Europea en abril que buscaba modificar la metodología y actualizar los datos utilizados para identificar materias primas de alto riesgo de cambio indirecto del uso de la tierra (conocido como ILUC por su sigla en inglés, Indirect Land Use Change).

El concepto de ILUC hace referencia a los efectos ambientales indirectos derivados de la expansión de la frontera agrícola como consecuencia del aumento de la demanda de determinadas materias primas. Según este enfoque, cuando aumenta la demanda de un cultivo, la expansión de la superficie cultivada puede desplazar otras actividades productivas hacia zonas con alto valor ambiental, como bosques o pastizales, generando emisiones adicionales de gases de efecto invernadero. Sobre la base de este concepto, la Unión Europea incorporó un criterio regulatorio que, en el marco de la Directiva de Energías Renovables (RED), permite identificar determinadas materias primas utilizadas para la producción de biocombustibles como de alto riesgo de cambio indirecto del uso de la tierra.

De haber entrado en vigor, el Reglamento Delegado habría actualizado la metodología de evaluación del riesgo ILUC y los datos utilizados para dicha evaluación, lo que habría llevado a que el aceite de soja cumpliera los criterios para ser considerado una materia prima de alto riesgo ILUC, junto con el aceite de palma. Como consecuencia, el biodiésel elaborado a partir de aceite de soja habría quedado alcanzado por el régimen previsto por la Directiva de Energías Renovables, que establece la reducción progresiva hasta 2030 de la contribución de los biocombustibles producidos con materias primas de alto riesgo ILUC.

En la práctica, esto no hubiera implicado prohibir la producción, importación o uso del biodiésel de soja. Sin embargo, al reducirse progresivamente su contribución al cumplimiento de las metas obligatorias de energías renovables de los Estados miembros, el producto habría perdido parte de su atractivo regulatorio y comercial dentro del mercado europeo.

Así, el rechazo del Parlamento Europeo impidió la entrada en vigor del último Reglamento Delegado, por lo que continúa vigente el marco regulatorio según el cual el aceite de soja no es considerado como materia prima de alto riesgo ILUC. Para Argentina, uno de los principales productores y exportadores mundiales de aceite de soja y biodiésel, la decisión representa un alivio. Desde el gobierno de Santa Fe particularmente, se estimaba que, de clasificarse el aceite de soja como tal, se comprometía un mercado de exportaciones de biodiesel estimado en 390 millones de dólares anuales.

No obstante, el debate continúa abierto, ya que la Comisión Europea conserva la facultad de presentar un nuevo acto delegado. A su vez, el criterio de riesgo ILUC continúa formando parte del marco regulatorio europeo para la evaluación de materias primas destinadas a la producción de biocombustibles, aunque la clasificación vigente alcanza únicamente al aceite de palma.

En junio de este año, una delegación organizada por la Fundación Nueva Generación Argentina (FNGA), integrada por miembros del Senado de la provincia de Santa Fe y acompañada por la Misión Permanente de Argentina ante los Organismos Internacionales en Ginebra, presentó en la Organización Mundial del Comercio (OMC) su rechazo respecto de la utilización del criterio ILUC como herramienta regulatoria para clasificar materias primas agrícolas. FNGA señaló que, al basarse en modelos que estiman efectos indirectos y no en mediciones directas del desempeño ambiental de cadenas productivas específicas, su aplicación puede generar incertidumbre regulatoria y afectar el comercio internacional. En este sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia criterios de sostenibilidad verificables y medibles, como la trazabilidad, la no deforestación y la intensidad de carbono.