Sábado 26 de Noviembre de 2022
Ucrania conmemoró los 90 años del “Holodomor”, la gran hambruna y genocidio perpetrado por Rusia en tiempos soviéticos. La Unión Soviética de José Stalin mató de 4 a 10 millones de ucranianos entre 1932 y 1933. En el contexto actual, con el país bajo constante agresión por parte de Rusia desde febrero, el aniversario tuvo una siniestra resonancia. La OMS acaba de advertir que “millones” de ucranianos pueden morir este invierno por falta de alimentos, calefacción y agua potable. Los bombardeos rusos han destruido gran parte de la infraestructura eléctrica de Ucrania.
El Holodomor es considerado oficialmente un acto de genocidio de la dictadura soviética que dominaba a Ucrania desde Moscú. El dictador comunista Stalin obligó a los campesinos a ceder sus tierras y bienes, y esto significó dejar a los ucranianos sin alimentos. Cualquier campesino que se resistiera a entregar bienes y tierras era deportado, medida que desencadenó numerosas revueltas armadas.
Para reprimir la rebelión, el régimen soviético decidió impedir que los ucranianos recibieran alimentos. Grupos organizados del Partido Comunista saquearon las casas y se llevaron todo lo que era comestible, así como el grano de trigo, vital para la supervivencia de los ucranianos. Según diferentes estimaciones, entre cuatro y diez millones de ucranianos perdieron la vida. Eso quiere decir que, entre el 12 % y el 30 % de toda la población de Ucrania murió de hambre.
Muchos establecen un paralelismo entre aquellos crímenes de lesa humanidad a enorme escala y la invasión rusa y sus atrocidades que han costado mils de vidas de civiles ucranianos. Dicen los ucranianos que hoy el objetivo es el mismo de 1932: negar a la nación ucraniana el derecho a existir, algo se ha dicho y escrito en la propaganda del Kremlin de Vladimir Putin. “Los rusos pagarán por todas las víctimas del Holodomor y responderán por los crímenes de hoy en día”, declaró Andriy Yermak, jefe de la administración presidencial ucraniana. Stalin envió a la policía a incautar el grano y el ganado de las granjas ucranianas, incluida la semilla necesaria para la próxima cosecha. Millones de campesinos ucranianos murieron de hambre en los meses siguientes. El historiador Timothy Snyder, de la Universidad de Yale, habla de “asesinatos en masa claramente premeditados”.
En tanto, la crisis energética en Ucrania, causada por los interminables bombardeos rusos, empuja al gobierno a evacuar a la población civil de las regiones de Jersón y Mikolaiv. El invierno sin electricidad podría resultar mortal para millones de personas.
Alarma de la OMS: 2 a 3 millones en peligro
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los “días más negros de la guerra” están por venir y señala que los ataques de Rusia a las infraestructuras energéticas ucranianas dejan también en jaque al sistema sanitario del país, además de dejarlo sin electricidad ni agua potable.
“Calculamos que entre 2 y 3 millones de personas más abandonarán sus hogares en busca de calor y seguridad. Ucrania se enfrentará a retos sanitarios únicos, como infecciones respiratorias como covid, neumonía y gripe. Además del grave riesgo de difteria y sarampión en la población no vacunada”, declaró Hans Kluge, director regional de OMS para Europa.
Los habitantes de Jersón ya sienten los efectos. Hace diez días que los rusos se retiraron de la ciudad y todavía no hay agua ni electricidad. Cuando cae la noche, alrededor de las 4 de la tarde, Jersón se sumerge en temperaturas bajo cero.
“¿Cómo han podido hacer esto?”, se pregunta la ucraniana Cristina sobre las fuerzas rusas, “Ustedes son humanos y entienden lo que se siente, estar sin agua y electricidad. No son simples ataques, es ira, ¿cómo pudieron hacerlo?” Muchos analistas señalan que ante la derrota militar y la retirada obligada de Jersón y al este de Jarkov, Putin ordenó redoblar los bombardeos con misiles sobre la infraestructura vital de Ucrania.
La falta de suministro eléctrico, que afecta a un cuarto de la población, y la amenaza del frío obligarán al uso de métodos alternativos de calefacción, como el carbón o los electrogeneradores, con los riesgos consiguientes por exposición a sustancias tóxicas, advierten desde la OMS.
Se prevé que las temperaturas desciendan hasta –20 Cº en algunas zonas de Ucrania. Y la central nuclear de Zaporiyia, que producía más del 25 % de la electricidad nacional, ya no genera energía: fue ocupada y anulada por Rusia.