Lunes 07 de Noviembre de 2022
Los principales funcionarios del Kremlin empezaron a rebajar su retórica sobre el uso de armas nucleares a principios de noviembre, señala el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) de los EEUU. El 2 de noviembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso publicó una declaración sobre "la prevención de la guerra nuclear", en la que afirma que Rusia "se guía estricta y sistemáticamente por el postulado de la inadmisibilidad de una guerra nuclear en la que no puede haber vencedores y que nunca debe desencadenarse".
El ministerio ruso también declaró que está comprometido con la reducción y la limitación de las armas nucleares. El presidente Vladimir Putin declaró el 27 de octubre que Rusia no tiene necesidad de utilizar armas nucleares contra Ucrania y afirmó que Rusia "nunca ha discutido la posibilidad de utilizar armas nucleares". El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitry Medvedev, también ha ido restando importancia a la encendida retórica nuclear que utilizó durante todo el mes de octubre y ahora se centra en promover la unidad rusa en la guerra de Ucrania.
Putin y los principales funcionarios del Kremlin habían aumentado sus referencias al uso de armas nucleares desde el discurso de anexión del 30 de septiembre y a lo largo de octubre, probablemente para presionar a Ucrania en las negociaciones y para reducir el apoyo occidental a Kiev. Putin hizo varias referencias generales a las armas nucleares en su discurso del 30 de septiembre, pero evitó amenazar directamente con el uso de armas nucleares.
La retórica de Putin durante este discurso y a lo largo de octubre fue coherente con sus anteriores amenazas nucleares y no logró generar el grado de temor en el gobierno ucraniano que probablemente pretendía el Kremlin. El jefe de la Dirección Principal de Inteligencia Militar (GUR) ucraniana, Kyrylo Budanov, declaró el 24 de octubre que la amenaza nuclear rusa se ha mantenido al mismo nivel incluso antes del inicio de la guerra.
El Kremlin también intensificó su retórica nuclear tras los fracasos militares rusos en Jarkov y durante las contraofensivas ucranianas en Lyman y al norte de Jersón, a principios de octubre. Es probable que el Kremlin haya continuado con sus amenazas nucleares apenas veladas para desviar la atención de sus problemas militares y de movilización y para intimidar a los socios occidentales de Ucrania.
El cambio retórico del Kremlin indica que es probable que los altos mandos militares rusos y elementos del Kremlin sean hasta cierto punto conscientes de los enormes costos y el escaso beneficio operativo que supondría para Rusia el uso de armas nucleares contra Ucrania o la Otán. El New York Times, citando a altos funcionarios estadounidenses, informó que altos funcionarios de Defensa rusos discutieron las condiciones para el uso del recurso nuclear a mediados de octubre. La reunión no involucró a Putin.
La anexión ilegal por parte de Putin el 30 de septiembre de cuatro "oblasts" (provincias o distritos) ucranianos, gran parte de los cuales las fuerzas rusas ya no ocupan, probablemente complicó en exceso la doctrina militar rusa. La doctrina nuclear rusa permite claramente el uso de armas nucleares en respuesta a "la agresión contra la Federación Rusa con armas convencionales cuando la propia existencia del Estado está en peligro", lo que el Kremlin podría aplicar a los avances ucranianos en el territorio "ruso" que en realidad es de Ucrania pero fue "anexado" por Putin el 30 de septiembre.
Todas las líneas de frente actuales caen dentro del territorio ruso reclamado, y Putin no ha definido públicamente lo que ahora constituye un ataque al territorio ruso. Es posible que los altos cargos militares rusos estén igualmente confundidos sobre la aplicación de la orden de anexión de Putin a la doctrina militar existente. El ISW informó anteriormente de que la orden de anexión de Putin abrió una fractura dentro del Kremlin, creando facciones a favor de la guerra y a favor de las negociaciones. Los funcionarios estadounidenses también señalaron que no han observado ningún indicador de que Rusia haya movido sus armas nucleares o haya dado algún paso preparatorio para un ataque.
Los programas de televisión gestionados por el Kremlin siguen emitiendo ocasionalmente amenazas nucleares, que son habituales en el espacio informativo ultranacionalista de Rusia. Por ejemplo, el presidente del Comité de Defensa de la Duma Estatal, Andrey Kartapolov, discutió brevemente las amenazas nucleares en la televisión estatal rusa el 5 de noviembre, a pesar de la suavización general de la narrativa del Kremlin al respecto. La televisión estatal rusa (junto con figuras populistas del régimen ruso) han amplificado previamente las amenazas nucleares ante de los fracasos militares rusos, y sus encendidas retóricas no deben ser malinterpretadas como indicadores de la posición oficial del Kremlin. Figuras como el difunto ultranacionalista ruso Vladimir Zhirinovsky hizo amenazas nucleares regulares y extravagantes en las transmisiones estatales rusas durante años, incluso amenazando con lanzar una "pequeña" bomba nuclear sobre la residencia del entonces presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, en 2018.
La comunidad rusa de "milbloggers", los blogueros militares rusos, no interactuó con estas narrativas nucleares y siguió criticando al mando militar ruso por sus fracasos en el campo de batalla convencional. Pero los propagandistas rusos seguirán lanzando estas amenazas como forma de recordar al público nacional el poderío de Rusia en medio de claros fracasos militares en el frente.
Es probable que el Kremlin aclare en privado su política nuclear para rebajar la tensión con Estados Unidos y sus aliados. Funcionarios estadounidenses y aliados informaron que el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, ha estado en contacto con el asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, y con el secretario del Consejo de Seguridad, Nikolai Patrushev, en un esfuerzo por reducir el riesgo nuclear. El embajador ruso en el Reino Unido, Andrey Kelin, también señaló el 26 de octubre que el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, realizó varias llamadas a sus homólogos, asegurándoles, al parecer, que Rusia no está interesada en utilizar armas nucleares.
China también podría haber desempeñado un papel en la presión al Kremlin para que reduzca sus amenazas nucleares. El presidente chino, Xi Jinping, declaró el 4 de noviembre que "la comunidad internacional debería oponerse conjuntamente al uso o a las amenazas de uso de armas nucleares, abogar por que no se utilicen las armas nucleares y no se libren guerras nucleares, con el fin de evitar una crisis nuclear en Eurasia". El ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, probablemente expresó una idea similar a Shoigu durante una llamada realizada el 26 de octubre.
El Kremlin puede llevar a cabo futuras maniobras nucleares en un esfuerzo por incitar a Estados Unidos y a sus aliados a presionar a Ucrania para que negocie; pero el Kremlin no podrá forzar directamente a Kiev a negociar mediante amenazas nucleares. El ISW continúa evaluando que el uso nuclear ruso en Ucrania sigue siendo improbable y que el Kremlin está tomando actualmente medidas para desescalar su retórica nuclear. Las amenazas nucleares del Kremlin no lograron socavar la voluntad política y social ucraniana de seguir oponiéndose a la invasión rusa. Como escribió ISW el 30 de septiembre, "Ucrania y sus partidarios internacionales han dejado claro que no aceptarán negociaciones a punta de pistola y que no renunciarán al derecho soberano de Ucrania sobre sus territorios".