Lunes 27 de Diciembre de 2021
Occidente se enfrenta a "una nueva crisis de los misiles cubanos" si no cede ante las presiones del presidente de Rusia Vladimir Putin en sus demandas a la Otán sobre Ucrania "aquí y ahora", advirtió Moscú, mientras el ejército ruso organiza nuevos "juegos de guerra".
El viceministro de Asuntos Exteriores, Sergei Ryabkov, autor de la comparación con la histórica crisis de 1962 que puso al mundo al borde de la guerra nuclear, negó haber exagerado al comparar la crisis actual con aquella. "No, no demasiado", dijo en una entrevista con la revista Mezhdunarodnaya Zhizn, cuando se le preguntó si su comparación era "excesiva".
Se teme que en las próximas semanas pueda estallar una guerra entre Rusia y Ucrania, que tiene parcialmente ocupado su territorio por tropas rusas en Crimea o por milicias prorrusas en sus dos provincias más orientales, en llamado Donbás.
Ryabkov pareció descartar un compromiso ruso de buscar garantías de hierro para que Ucrania no se incorpore a la Otán, como anhela hace años, si Occidente promete no desplegar armas ofensivas en los países del este de Europa que son miembros de la alianza atlántica.
El vicecanciller ruso dejó claro que "si no podemos hacerlo (evitar la crisis) a través de la diplomacia, entonces surgirán preguntas: ¿cuáles son los pasos adicionales y qué debemos hacer? Estamos en contra de la escalada, estamos en contra de los conflictos, no trazamos líneas en la arena, simplemente la propia lógica nos lleva a decir que no estamos preparados para hacer la paz con la situación actual". Y advirtió: "No podemos seguir posponiendo, tratemos este grave asunto... aquí y ahora".
Un ultimátum, en suma. Ryabkov Insistió: "Debemos poner fin a la expansión de la Otán, la infraestructura de la Otán, las capacidades de la Otán más al Este. Debemos excluir a Ucrania del ingreso en la Otán". Esta martillante repetición de la Otán refleja bien la obsesión que hay en Moscú con la alianza atlántica. Esta creció hacia al Este luego de la caída de la URSS en 1991, dado que las naciones satélites se apresuraron a a afiliarse tanto a la Otán como a la Unión Europea. Es el caso de Polonia, las tres naciones bálticas, Hungría, Rumania, República Checa y Eslovaquia. Pero también Georgia y Ucrania, que han sido agredidas militarmente por Rusia en 2008 y 2014, respectivamente, cuando perdieron partes sustanciales de sus territorios, claman por ingresar a la Otán como modo de garantizarse un freno ante el expansionismo ruso.
Las tesis de Putin
Las palabras amenazantes de Ryabkov amplificaron la insistencia de Putin en la televisión rusa: "Quiero que todos se den cuenta, tanto en nuestro país como en el extranjero, quiero que nuestros socios entiendan una cosa. No es que no queramos que nadie cruce una determinada línea. Es que ahora no tenemos dónde retirarnos. Nos han presionado contra tal línea, no tenemos a dónde ir. Como dije, entregarán sistemas de misiles a Ucrania, (que estarán) a cuatro o cinco minutos de vuelo de Moscú. Bueno, ¿a dónde nos movemos ahora? Nos han llevado al estado en que debemos decirles: '¡Alto!' Eso es lo que es'". Pero la tesis de los misiles que alcanzarían en pocos minutos Moscú no existe en los planes de Occidente. Por ahora, EEUU solo ha provisto a Kiev con misiles antitanque portátiles de muy corto alcance (2 a 4 km). Putin habló de misiles de tipo balístico de muchos cientos de km de alcance. Una clase de equipo que el Pentágono no entregaría a Kiev, y que ningún analista considera algo factible. Las presiones y amenazas de represalias de EEUU y Europa se limitan a las sanciones económicas, aún en caso de una invasión de Ucrania.
Las desafiantes declaraciones de Ryabkov llegan en medio de una nueva ronda de importantes ejercicios militares de las tropas de Putin en un evidente intento de amenazar a la Otán antes del Año Nuevo.
Videos oficiales rusos mostraron los últimos ejercicios militares, algunos de ellos cerca de Ucrania, en medio de los temores de que Putin invada el país si Occidente no satisface sus exigencias. Básicamente, Putin exige que EEUU y la Otán resignen sus alianzas con países ex soviéticos, como Ucrania, Georgia y las repúblicas bálticas, todas las que viven bajo la amenaza de ser invadidas por Rusia. Putin ha restaurado un nacionalismo ruso que aspira a recuperar satélites de la era soviética. La URSS se disolvió hace 30 años exactos y las 16 naciones que la conformaban recuperaron su libertad de acción. Las tres naciones bálticas y Ucrania están entre ellas, así como Georgia. Las cinco son marcadamente pro-occidentales y temen el retorno del dominio autocrático de Rusia, que las sometió durante siglos bajo los zares y luego en tiempos comunistas.
Los ejercicios realizados en el distrito militar occidental de Rusia consistieron en simulacros para repeler un ataque aéreo masivo de un enemigo simulado contra instalaciones estratégicas del distrito, según TV Zvezda, propiedad del Ministerio de Defensa. Alrededor de 1.000 militares participaron en los juegos de guerra, que incluían "el rechazo de un ataque de grupos de reconocimiento y sabotaje del enemigo".
Moscú lleva semanas concentrando decenas de miles de tropas, tanques y piezas de artillería a lo largo de su flanco oriental, desatando el temor a una invasión, aunque el Kremlin ha insistido en que se trata simplemente de una fuerza de defensa, algo que es descartable por la composición de esas fuerzas militares, en el orden de los 100 batallones, armados con blindados de todo tipo, tanques incluidos.
Las amenazantes declaraciones de Ryabkov se producen apenas unos días después de que salieran a la luz unas imágenes por satélite que mostraban una acumulación de tropas en Crimea, provincia ucraniana invadida y ocupada por Rusia en 2014.
Las armas desplegadas en los ejercicios fueron los modernos sistemas de misiles antiaéreos S-300V, Tor-M2 y sistemas portátiles de misiles antiaéreos Igla, según se observa con claridad en las imágenes provistas por TV Zvezda. Las imágenes también muestran el sistema de misiles tierra-aire Buk-M3. Participaron cerca de 200 unidades de armas, equipos militares y especiales.
Los videos oficiales rusos muestra juegos de guerra que se produjeron a pesar del anuncio de que unos 10.000 soldados habían abandonado la zona fronteriza ucraniana antes de las vacaciones rusas de diez días por el Año Nuevo.
Rusia también dijo que 500 oficiales de reconocimiento habían realizado ejercicios con fuego real en la región de Rostov, que limita con Ucrania. Los militares dispararon armas estándar contra objetivos que simulaban el equipo militar y el personal de Ucrania. Durante el ejercicio, los militares realizaron un entrenamiento de fuego real con todo tipo de armas pequeñas estándar y ensayaron las habilidades de tiro táctico del ejército. "Las condiciones meteorológicas adversas no afectaron al proceso de entrenamiento", dijo un comunicado del mando militar.
Recientemente se han realizado simulacros en la región de Krasnodar, que comparte frontera con Ucrania, y en Crimea. En ellos participaron paracaidistas de la División Aerotransportada de Novorossiysk con más de 1.200 militares.
Ramzan Kadyrov, aliado de Putin y jefe de la república de Chechenia, indicó que las fuerzas de su región estaban "listas para entrar en Ucrania" si el Kremlin daba la orden. Con la existencia de Kiev, siempre hay un lugar para que Occidente despliegue sus bases militares allí y dicte sus demandas con respecto a nuestro país", dijo el dictador de Chechenia, sometida por Moscú mediante una cruenta guerra que dejó al país en ruinas. "Nosotros (Chechenia) estamos dispuestos a actuar como una fuerza de infantería para ser desplegada en cualquier lugar y cumplir las órdenes sin ningún problema".
Rusia también ha enviado dos buques de guerra del Mar Báltico al Mar Negro. Ambos han atravesado el estrecho de Gibraltar de camino al Mar Negro, considerado el epicentro de la crisis geopolítica.
La crisis de los misiles en Cuba llevó al mundo al borde de la guerra nuclear en octubre de 1962. Fidel Castro permitió a la Unión Soviética desplegar misiles nucleares en Cuba, poniendo las cabezas nucleares soviéticas a minutos de vuelo de la mayor parte de Estados Unidos. Fue un punto álgido que podría haber desencadenado una guerra nuclear total. El 26 de octubre de 1962, el líder soviético Nikita Kruschev cedió y envió un mensaje al presidente John Kennedy en el que ofrecía retirar los misiles de Cuba a cambio de la promesa de EEUU de hacer lo propio con sus misiles nucleares en Turquía. El acuerdo se cumplió, pese al descuerdo de Fidel Castro. La crisis de 1962 pasó a la historia como la peor y más grave de toda la Guerra Fría.