Sábado 24 de Septiembre de 2022
Al menos 50 personas fallecieron en la represión de las protestas en Irán, iniciadas la semana pasada tras la muerte de una joven detenida por la “policía de la moral” por uso “inapropiado” del velo islámico. La represión recurre a armas de fuego y a la amenaza de usar al ejército. El régimen islámico enfrenta la peor ola de rebeliones en años, desde cuando el presidente Ahmadinejad alcanzó en 2009 la reelección en unas elecciones consideradas fraudulentas.
Ante las incesantes protestas, el presidente iraní, el ultraconservador Ebrahim Raisi, animó este sábado a actuar “con decisión contra aquellos que se oponen a la seguridad y tranquilidad del país”. Por su parte, el ejército mostró su disposición a hacer lo necesario para “defender la seguridad nacional”. Según un video publicado por el diario estadounidense The Washington Post, la policía iraní ya usó fuego real contra los manifestantes. Además, las autoridades del régimen han detenido a más de 700 personas desde el inicio de este movimiento ciudadano. Concretamente, a 739 personas, 60 de ellas mujeres. Las cifras las ha comunicado el general Azizollah Maleki, jefe de policía de la provincia de Guilán, al norte del país, según Reuters.
Aunque los medios oficialistas ya reconocen 35 muertos en las manifestaciones, una cifra que ya daban la semana pasada varias organizaciones de defensa de derechos humanos, la ONG Iran Human Rights, con sede en Oslo, eleva la cifra a 50. Entre los muertos, los medios oficialistas hablan de un miembro de los “bassijs”, fuerzas paramilitares iraníes, fundadas por el ayatolá Khomeini, creador del régimen islámico en 1979. “Los que están reprimiendo a la población no es la policía, sino los bassijs”, dice desde Teherán Marion, de 24 años, que va a las protestas desde el primer día. “Los bassijs son los que reprimen con violencia, golpean y matan. Van vestidos de civiles y sorprenden a los manifestantes. No tienen humanidad, son mercenarios y sospechamos que algunos de ellos no son iraníes”, continúa la mujer.
Las protestas estallaron hace una semana a raíz de la muerte de Mahsa Amini. La joven, originaria de Saqez, en el Kurdistán iraní, fue detenida en Teherán por la “policía de la moral” que consideró que vestía de manera “inapropiada”. La llevaron a una comisaría para recibir “una sesión de reeducación”. Tras pasar tres días detenida, Amini fue trasladada en coma a un hospital, donde murió el 16 de septiembre. Tenía solo 22 años y ningún antecedente de salud. Un día después, arrancaron las protestas. Desde entonces se han convocado marchas contra el régimen islámico en más de un centenar de ciudades de las 31 regiones del país. En muchos casos lideradas por mujeres y con gran presencia de jóvenes. Miles de ciudadanas se han quitado el velo y se han cortado el pelo en la vía pública, desafiando las leyes islámicas. También han ardido comisarías y vehículos policiales; se han coreado consignas antigubernamentales, así como proclamas contra el líder supremo, el ayatóla Khamenei. “Estas protestas se han generalizado y han involucrado a todos los sectores de la sociedad”, contaba al diario El País Yasaman Khleghian, periodista y activista iraní de 33 años exiliada en Canadá.
Durante ocho días consecutivos, los manifestantes tomaron las calles de las principales ciudades de la república islámica para repudiar la muerte de Mahsa Amini a manos de la temida “policía de la moral”, que ha redoblado su actividad bajo el gobierno del presidente ultraconservador Raisi.
Las protestas se multiplicaron en todo el país y videos difundidos en internet mostraban enfrentamientos en Teherán y otras ciudades importantes, como Tabriz, reportó la agencia de noticias AFP. En algunas imágenes se veía a las fuerzas de seguridad en las ciudades de Piranshahr, Mahabad y Urmia disparando con munición real contra manifestantes desarmados.
Según Amnistía Internacional, las pruebas reunidas en 20 ciudades de Irán apuntan a “un terrible patrón de las fuerzas de seguridad iraníes que disparan deliberada e ilegalmente munición real contra los manifestantes”.
En un video de la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, un uniformado dispara con un fusil AK-47 contra los manifestantes en Teherán. También hubo una ola de detenciones de activistas y periodistas, entre ellos Niloufar Hamedi, del periódico reformista Shargh, que informó sobre la muerte de Amini. Además, según la organización Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), al menos 11 periodistas fueron detenidos desde el pasado lunes.