El presidente de China visita a Putin y atenúa el aislamiento de Rusia
Xi Jinping llegó a Moscú y fue recibido por el jefe del Kremlin. Pekín hoy es clave para la economía rusa y lo hace pesar en el bajo precio que paga por sus bienes

Lunes 20 de Marzo de 2023

El presidente ruso Vladimir Putin dio la bienvenida en Moscú con todos los honores al jefe de estado de China, Xi Jinping. Putin, en colaboración con su poderoso visitante, envió un mensaje a Occidente, de que no han podido aislarlo con las sanciones y la reciente petición de la Corte Penal Internacional de detenerlo por los crímenes de guerra perpetrados por Rusia en Ucrania. China no se pronunció sobre este punto, pero su gobierno dijo que “ningún jefe de estado puede ser sometido a un pedido de arresto internacional”.

El viaje de Xi, el primero al extranjero desde su reelección a principios de este mes , mostró, según la agencia Associated Press, la “arrogancia diplomática de Pekín” y dio un impulso político a Putin pocos días después de que se emitiera una orden de arresto internacional contra el jefe del Kremlin por crímenes de guerra en Ucrania.

Las dos potencias describieron el viaje de tres días de Xi como una “oportunidad para profundizar su amistad sin límites”. China mira a Rusia como una fuente de petróleo y gas para su economía hambrienta de energía, y como un socio —subalterno— para hacer frente a Estados Unidos y sus aliados europeos en el dominio de los asuntos globales. Pero es evidente que la debilitada Rusia de Putin, que no pudo ganar la guerra que inició en Ucrania el 24 de febrero de 2022, ya no es un par de China y que esta puede imponerle sus reglas. Analistas creen que Xi, quien estará tres días en Moscú, vino a decirle a Putin y a sus ministros que deben dar fin a la guerra, dado que esta daña a la economía china, como a las demás de todo el planeta.

“Socios desiguales”

El influyente diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung presenta el encuentro como “Un tete-à-tete de socios desiguales”, por la creciente distancia económica y tecnológica entre Rusia y su vecina asiática. En una columna de opinión de Putin publicada en el Diario del Pueblo de China, el periódico oficial de Pekín, afirma que en la asociación entre ambas naciones “no hay nadie que dirija ni nadie que sea dirigido”. Esto refleja el deseo ruso de igualdad. Putin llama al gasoducto que envía gas a China “Poder de Siberia” y a China el “negocio del siglo”. Este lunes se informó que Rusia se convirtió en enero en el mayor proveedor de gas de China, por delante de Turkmenistán, Qatar y Australia. Putin también se jacta en su artículo que los envíos de petróleo y carbón de Rusia a China han aumentado considerablemente, pero no menciona los fuertes recortes de precios que impone Pekín.

El invitado está en condiciones de exigir a Moscú que termine la guerra, que daña a su economía de manera indirecta El invitado está en condiciones de exigir a Moscú que termine la guerra, que daña a su economía de manera indirecta

En el encuentro público entre ambos mandatarios en el Kremlin, las palabras y lenguaje corporal difirieron significativamente de las de otros invitados de mucho menor peso que Xi Jinping. Putin comentó que Rusia está “un poco celosa” del crecimiento económico de China. Al hacer estos comentarios se ve a Putin con una sonrisa tímida y elogia el liderazgo de Xi. Sentado junto al invitado, Putin parece sumiso, mira hacia abajo y luego en diagonal hacia Xi. Una actitud muy diferente a la que exhibe cuando recibe a presidentes que le obedecen, como el bielorruso Lukashenko. Putin prometió hablar sobre las propuestas de Xi sobre la “crisis en Ucrania” realizadas a fines de febrero. El invitado miró siempre a Putin con una leve sonrisa. Luego Xi enfatizó que eligió a Rusia para su primer viaje al extranjero desde su reciente confirmación en el cargo y el “fuerte liderazgo” de Putin que ha traído “logros” a Rusia. Xi agrega que los rusos volverían a “apoyar” a Putin en las elecciones presidenciales de 2024. Pero Putin aún no ha anunciado si volverá a presentarse; su portavoz se apresura a señalar que Xi “no dijo que Putin participaría en las elecciones”.

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Putin visitó en octubre pasado al presidente de Hungría Viktor Orbán, quien es un paria en la comunidad europea. Con Xi, Putin puede mostrarse finalmente al lado de un protagonista global.

Los dos países, entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, también han realizado ejercicios militares conjuntos. Funcionarios estadounidenses han detectado indicios de que China está considerando suministrar armas a Rusia, pero hasta ahora no parece haberse concretado el envío. El líder del Kremlin dio la bienvenida a las propuestas de China para un acuerdo de paz en Ucrania y señaló que Rusia está abierta a conversaciones. “Discutiremos todos esos temas, incluida su iniciativa (sobre Ucrania), que respetamos mucho”, dijo Putin. Ambos se reunieron luego a puertas cerradas durante más de cuatro horas. La delegación china estará tres días en Moscú.

Estados Unidos y sus aliados han podido construir un frente amplio contra Putin: 141 países condenaron a Moscú por invadir Ucrania en las Naciones Unidas. Pero miembros del G-20, incluidos India, China y Sudáfrica, se abstuvieron. En sus cuatro horas y media de conversaciones Putin le ofreció a Xi una “explicación detallada” de las acciones de Moscú en Ucrania, según su portavoz. Algo que no había hecho hasta ahora con ningún otro visitante, a los que sólo se dignó informar, pero no rendir cuentas.

Para Putin, la presencia de Xi es un impulso diplomático para mostrar que no está aislado. Hasta ahora, y desde que lanzó la invasión de Ucrania sólo había logrado llevar a Moscú a visitantes que son, o bien sus subalternos, como el bielorruso Lukashenko, o líderes de países de segundo o tercer orden. La visita de Xi, presidente de la segunda potencia mundial, le da oxígeno, pero no disminuye el aislamiento de Rusia del mundo desarrollado. Rusia tiene todas sus relaciones cortadas no solo con EEUU y Europa, también con naciones asiáticas desarrolladas y de gran peso económico y geopolítico, como Japón y Corea del Sur.

China presenta la visita de Xi como parte de los intercambios diplomáticos normales y dio pocos detalles sobre su propósito, aunque el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, dijo a los periodistas que China “mantendrá su posición objetiva y justa sobre la crisis de Ucrania y desempeñará un papel constructivo en la promoción de la paz por medio de negociaciones”.

El salto de Pekín a los asuntos de Ucrania sigue a su reciente éxito en la mediación de conversaciones entre Irán y Arabia Saudita. Ambas naciones enemigas acordaron restablecer lazos diplomáticos, lo que no significa que se aligeren las tensiones y agresiones bélicas apenas encubiertas entre ambas orillas del Golfo Pérsico. Pero claramente Pekín ha salido al ruedo mundial en su papel de gran actor, articulador de nuevos equilibrios.

Aunque con Rusia se jacta de una asociación “sin límites”, Pekín lleva una política de “China primero”. Se abstuvo hasta ahora al menos de suministrar armas a Rusia, que debe abastecerse de Irán y Corea del Norte. Enviar armas sería una medida que agravaría aún más las malas relaciones con Washington y pondría a los importantes socios comerciales europeos en contra de China. Por otro lado, Pekín se ha negado a condenar la agresión de Moscú y criticado las sanciones occidentales a Moscú.

Alexander Gabuev, miembro principal de Carnegie Endowment, señaló que Pekín tiene como objetivo “meter más a Rusia como socio menor en el bolsillo de China”. Dmitry Oreshkin, profesor de la Universidad Libre de Riga, Letonia, observó que China se beneficia de las tensiones entre Moscú y Occidente al obtener acceso a recursos energéticos rusos baratos. “Es muy conveniente para China, que antes no podía obtener tal descuento”.

El viaje de Xi se produjo poco después de que la Corte Penal Internacional de La Haya anunciara el viernes un pedido de captura contra Putin y que lo va a enjuiciar por el secuestro de miles de niños de Ucrania. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo que la CPI debe “respetar la inmunidad jurisdiccional” de un jefe de estado y “evitar la politización y el doble estandard”.