El Papa recibió al turco Erdogan en momentos en que bombardea a los kurdos
El papa Francisco obsequió al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, un medallón con "un ángel estrangulando al demonio de la guerra", en la primera visita en décadas de un mandatario de ese país al Vaticano. La polémica visita ocurre en momentos en que Turquía bombardea a las poblaciones kurdas en Siria. El ejército de Erdogan ha entrado con tanques y artillería al territorio kurdo del norte de Siria.

Martes 06 de Febrero de 2018

El papa Francisco obsequió al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, un medallón con "un ángel estrangulando al demonio de la guerra", en la primera visita en décadas de un mandatario de ese país al Vaticano. La polémica visita ocurre en momentos en que Turquía bombardea a las poblaciones kurdas en Siria. El ejército de Erdogan ha entrado con tanques y artillería al territorio kurdo del norte de Siria.

El pontífice argentino, que ha reiterado su genérico rechazo a las guerras, tal vez aprovechó para hablar sobre la ofensiva lanzada por Erdogan en Siria contra la región kurda de Afrin, en la reunión privada de 50 minutos que sostuvieron ambos. El ejército turco busca expulsar a la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG), una organización aliada de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico, a la que Ankara califica de "terrorista". Los YPG son muy populares entre la perseguida población kurda de Siria, y también en las vecinas Turquía e Irak.

El auto de Erdogan llegó a la plaza San Pedro, que estaba vacía y cercada. Y en una inmensa zona del centro de Roma se prohibieron manifestaciones. Sin embargo, varias decenas de kurdos lograron manifestarse hacia el mediodía, no muy lejos del Vaticano. "En Afrin se está realizando un nuevo crimen contra la humanidad", denunciaron. La policía reprimió la protesta por no estar autorizada. Dos manifestantes fueron detenidos.

El Vaticano dijo que el Papa y el presidente turco sostuvieron discusiones "cordiales" al tratar "la situación en el Medio Oriente", con una referencia particular al estatus de Jerusalén, informó un comunicado de la Santa Sede. Erdogan y Francisco destacaron "la necesidad de promover la paz y la estabilidad en la región a través del diálogo y la negociación, respetando los derechos humanos y la ley internacional", agregó el Vaticano. No hubo mención directa a Turquía o a los bombardeos turcos contra los kurdos en Siria.

Erdogan tenía previsto agradecer al Papa por haber criticado la decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. "Ambos estamos a favor de defender el statu quo (en Jerusalén) y tenemos la voluntad de protegerlo", declaró el presidente turco al diario La Stampa.

El jefe de Estado turco llegó retrasado y sonriente a la cita con el Papa que lo recibió con un semblante serio. Erdogan iba acompañado de su esposa, que viste siempre según la más rigurosa norma islámica. El clima pareció distenderse al momento del intercambio de regalos y de tomarse una pausa.

"Este es un ángel de la paz que estrangula al demonio de la guerra", dijo el Papa al obsequiarle un medallón de bronce. "Es el símbolo de un mundo basado en la paz y en la justicia", agregó. Erdogan le regaló al pontífice una gran panorámica de Estambul en cerámica, en la cual se podía distinguir la cúpula de la basílica de Santa Sofía convertida por los otomanos en mezquita en el siglo XV. Erdogan, un islámico conservador que ha ido virando de la democracia a la autocracia, permite la persecución de cristianos en el interior de Turquía, adonde no llegan los medios internacionales.

Francisco, defensor de un diálogo interreligioso entre los tres monoteísmos, hizo un viaje a Turquía en noviembre de 2014, en un clima poco acogedor. Erdogan aprovechó aquella ocasión para denunciar la "islamofobia" y culpar a Occidente e por el fundamentalismo islámico. Investigaciones periodísticas indican que Erdogan proveyó de armas al Estado Islámico antes de 2014.

En junio de 2016, durante un viaje a Armenia, el Papa habló del genocidio armenio, perpetrado por Turquía a inicios del siglo XX. Esto provocó la ira del gobierno de Erdogan, que fustigó "una mentalidad de cruzada".