Domingo 12 de Diciembre de 2021
Los integrantes del Grupo de los Siete (G7) advirtieron a Rusia que disminuya la concentración de tropas y tanques en la frontera con Ucrania, advirtiendo que una invasión tendría "consecuencias masivas'' e infligiría un severo "dolor económico" a Moscú. El G7 también advirtió a Irán por su programa nuclear. El G7 está formado por EEUU, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y Canadá, más la Unión Europea (UE).
Los ministros de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Gran Bretaña y el resto del G7, junto con el jefe de asuntos exteriores de la Unión Europea, emitieron un comunicado conjunto donde se declaran "unidos en nuestra condena hacia el fortalecimiento militar de Rusia y la retórica agresiva hacia Ucrania''. El G7 pidió a Rusia que "reduzca la escalada, siga los canales diplomáticos y cumpla con sus compromisos internacionales sobre la transparencia de las actividades militares'', y elogió la moderación' de Ucrania.
"Cualquier uso de la fuerza para cambiar fronteras está estrictamente prohibido por el derecho internacional. Rusia no debería tener ninguna duda de que una mayor agresión militar contra Ucrania tendría consecuencias masivas y un costo severo como respuesta'', señala el comunicado. Rusia ya violó las normas internacionales en 2014, cuando Putin ordenó invadir y anexar la provincia ucraniana de Crimea, lo que le valió sanciones internacionales. El movimiento de armas y tropas de Rusia a la región fronteriza detectado ahora _alcanzaría próximamente los 175 mil soldados, según estimaciones de la inteligencia militar occidental_ dominó las conversaciones de fin de semana entre los cancilleres del G7 en la ciudad inglesa de Liverpool.
Estados Unidos y sus aliados temen que la acumulación pueda ser precursora de una invasión y han prometido imponer fuertes sanciones a Moscú si eso sucede. Ucrania también teme una invasión a inicios de 2022, en base a datos de inteligencia y de lo se observa sobre el terreno. La parte oriental de Ucrania está en manos de milicianos prorrusos desde inicios de 2014, cuando estalló una guerra que dejó casi 14 mil muertos. El ejército ruso, sin usar insignias ni otras identificaciones, lanzó una ofensiva que hizo retroceder al ejército ucraniano a mediados de 2014, cuando resultó evidente que los milicianos armados por Moscú estaban perdiendo la guerra.
Moscú niega tener planes para atacar a Ucrania y acusa a Kiev de sus propios planes supuestamente agresivos. Pero la reunión de unos 100 batallones, con sus respectivos equipos, incluidos tanques, artillería y blindados de infantería, son un hecho probado por imágenes satelitales e incluso por videos tomados en la zona. La secretaria de Relaciones Exteriores británica, Liz Truss, anfitriona de la conferencia, dijo que el G7 estaba enviando una "señal poderosa a nuestros adversarios y aliados''.
Estados Unidos y sus aliados rechazan sin embargo dar una respuesta militar para defender a Ucrania, con los esfuerzos centrados en sanciones económicas muy duras que afectarían a la economía rusa. En Estados Unidos, los periodistas le preguntaron el sábado al presidente Joe Biden sobre la posibilidad de enviar tropas a Ucrania, y dijo que esa idea nunca se ha considerado. Biden tuvo una teleconferencia con Vladimir Putin la semana pasada y le advirtió que entre las sanciones incluiría el veto del sistema de pagos bancarios Swift para los bancos rusos, lo que daría un golpe muy duro al sistema financiero de Rusia. También habría sanciones para las empresas estatales de energía rusa, que son de relevancia internacional.
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Otros temas en la agenda para la reunión en el Museo de Liverpool eran las demostraciones de fuerza de China en la región del Indopacífico y el moribundo acuerdo nuclear con Irán. Truss dijo que Teherán tiene "una última oportunidad” de negociar seriamente para salvar el acuerdo nuclear. "Todavía hay tiempo para que Irán venga y acepte este acuerdo", pero "esta es la última oportunidad", insistió, instando a los iraníes a venir "con una propuesta seria". Truss, que preside el grupo de países que forman parte de la negociación, agregó que no dejarán "que Irán consiga un arma nuclear”. Este es el mayor temor de EEUU, de Europa y de Israel.
Las acusaciones mutuas han dominado la reanudación de las negociaciones en Viena para salvar el acuerdo nuclear de 2015 que impedía que Irán desarrollara armas atómicas. El principal obstáculo sigue siendo cómo y cuándo levantar las sanciones que EEUU reimpuso a Irán cuando el entonces presidente Donald Trump abandonó en 2018 el pacto, y también las medidas que tomó desde entonces Irán, que comenzó a enriquecer uranio por encima de lo que permite el acuerdo.
Por otro lado, los países del G7 están cada vez más preocupados por el creciente dominio económico y tecnológico de China, especialmente en los países en desarrollo. El G7 ha lanzado la iniciativa "Reconstruir un mundo mejor'' para ofrecer financiamiento a los países en desarrollo para grandes proyectos de infraestructura, como alternativa al dinero de China que a menudo llega con condiciones. Truss dijo que el G7 está "preocupado por la política económica coercitiva de China'' y fomentar el "comercio de las democracias amantes de la libertad''. "Por eso aumentamos nuestra inversión sobre países de bajos y medios ingresos'', afirmó Truss.