Martes 22 de Enero de 2008
Por Omar Maraima / DPA
Caracas.— Luego de casi cinco años de que el gobierno del presidente Hugo Chávez aplicara
los controles de precios y de cambio, los venezolanos están enfrentados a la dura realidad de la
inflación combinada con desabastecimiento, que amenaza con extenderse en el tiempo.
Los controles fueron decretados por Chávez en febrero de 2003 como
medida para estabilizar el mercado interno, tras una huelga general de 62 días que impactó
severamente en la economía.
La estrategia fue aplicada con el argumento de garantizar el nivel de
vida de los venezolanos. Sin embargo, expertos señalan que estos mecanismos no están dando los
resultados esperados. La política de controles comenzó a mostrar vacíos desde el año pasado, con la
desaparición de productos de consumo masivo como la leche, paralela a un crecimiento de la economía
de un 8,6% en 2007.
El ex director de investigaciones económicas del Banco Central de
Venezuela (BCV), José Guerra, afirmó que el esquema de controles de precios y cambio se
“agotó” como instrumento anti-inflacionario.
Sin resultados. “Un control de precios que deja el 22,5% de inflación y escasez no da
resultado. Estamos llegando al agotamiento de estos controles una vez más en Venezuela, y ahora se
plantea una revisión que no es más que un aumento de los precios”, señaló Guerra.
Chávez reconoció que estaba “reprobado” en el tema de la
inflación, luego de que este indicador llegara en 2007 a 22,5%. El mandatario anunció que su
gobierno tomará medidas para controlar la inflación y alcanzar la meta para este año del 11%.
El respetado economista Pedro Palma asegura que los controles se han
transformado en una “congelación de precios”, de manera que los industriales no pueden
cubrir los costos de producción y, por lo tanto, “condenan” a comerciantes y
productores a trabajar con pérdidas.
Según Palma, esta situación causó el desabastecimiento, que se traduce
en una de las presiones inflacionarias en Venezuela, cuyo ingreso petrolero no ha dejado de crecer
en estos años. “Los productos disponibles se desvían hacia los mercados informales, donde se
venden a un precio mucho mayor”, indicó el experto.
A su vez, Guerra criticó que existan precios que llevan tres años
congelados, por lo que indicó que con esta medida lo que se pretende es sacar la producción del
mercado. “La manteca tiene tres años con el mismo precio, ¿cómo se puede justificar este
precio actualmente con una inflación general acumulada de un 60%? Con ese costo, el Estado tampoco
puede producir”, indicó.
“Ineficiente y demagógico”. Entretanto, el presidente de la red por la defensa al
trabajo, la propiedad y la Constitución, Vicente Brito, afirmó que el control de precios no es una
solución para los problemas de la economía, y señaló que es una medida “política, demagógica
e ineficiente” que ha hecho dependiente al país de las importaciones, que según calcula han
aumentado un 65% desde 2003.
Brito sostuvo que en Venezuela nunca se llegó a los niveles de escasez
actuales. “Nuestra red calcula que el 25% de los productos medicinales están escasos, casi el
65% de los alimentos también y el 30% de los electrodomésticos no se consiguen. Paralelamente, el
barril de petróleo está cercano a los 92 dólares. Estamos en un país con grandes problemas
económicos”, dijo.
El incremento de las importaciones en los últimos años ha tratado de
tapar la ausencia de algunos productos. Sin embargo, Palma asegura que es “muy probable que
en 2008 el gobierno no disponga de suficientes dólares para mantener el ritmo de las
importaciones”.
Meta imposible. Guerra estima que en 2008 deberá haber un ajuste en los precios controlados,
y esto se traducirá en un aumento de la inflación, más allá de la meta del 11%, que según el
analista será “imposible de cumplir”.
Por su parte, Brito considera que debe haber una reducción del gasto
público que no signifique la disminución de los programas sociales, sino que el gobierno invierta
más en el país y deje la “regaladera” de dinero a través de acuerdos energéticos con
otras naciones.
Reparto de alimentos
En un intento de resolver los problemas de desabastecimiento de productos básicos, el
gobierno venezolano inició ayer la distribución de 74.000 toneladas de alimentos a través de una
nueva empresa estatal, Producción y Distribución Venezolana de Alimentos (PDVAL), una filial de la
gigante petrolera PDVSA.
El ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, anunció que PDVAL se
convertirá en una red alimentaria nacional que venderá productos con precios regulados como pollo,
leche, azúcar, frijoles negros, aceite vegetal, carne de res y carne enlatada, entre otros.
Desde el estado petrolero del Zulia, el presidente de PDVSA informó que
en este operativo están trabajando juntos con los Ministerios de Alimentación, Agricultura y
Energía y Petróleo, utilizando como base la estructura de la petrolera estatal, incluyendo a sus
trabajadores. Ramírez comentó que esta nueva red se creó para promover las políticas alimentarias
anunciadas por Chávez, donde PDVSA “tiene una responsabilidad determinante”.
Nacionales e importados. La iniciativa de Chávez de crear una empresa que distribuya
alimentos nace luego de que el año pasado empezaran a escasear productos de la canasta básica, que
según expertos se produjo por los controles de precio y de cambio que se aplican en el país desde
2003.
La estatal PDVAL se ubicará de manera permanente en 10 regiones del
país. La empresa creará una red de transporte y almacenamiento, y distribuirá en la cadena de
supermercados privados Makro, en mercados municipales y a través de la red estatal Mercal. Ramírez
aclaró que los alimentos que comenzaron a distribuirse ayer son nacionales e importados, para
“poder dar un abastecimiento más amplio”.
Adversarios acusan a la petrolera estatal de desatender su negocio
principal para dedicarse a ejecutar los planes sociales del gobierno, y afirman que por eso las
refinerías venezolanas presentaron problemas en las últimas semanas.
Alertan sobre saqueos
El crecimiento de la inflación en Venezuela coloca al país en una etapa
“insurreccional”, alertó el gobernador del estado oriental de Sucre y ex aliado de
Chávez, Ramón Martínez.
Según Martínez, debido a la inflación, que en 2007 trepó al 22,5% y que
en enero podría llegar al seis por ciento, ya se registraron saqueos en varias ciudades del oriente
del país.
El gobernador aseguró que esta situación violenta se produjo en
comercios de Puerto La Cruz y Barcelona, en el estado de Anzoáteguim, y en Cumanacoa, en el estado
de Sucre, por lo que advirtió a la población que “hay que tener mucho cuidado”.
Martínez remarcó que a la escalada inflacionaria se le suma la etapa de
escasez de alimentos de consumo masivo, que se acentuó en los últimos meses.
El ex aliado de Chávez instó al presidente a convocar el Consejo Federal
de Gobierno, compuesto por los poderes municipal, estatal y nacional, además de conformar tres
mesas de trabajo para resolver la problemática inflacionaria, que permita al país vivir con más
“sosiego”. El gobernador de Sucre propuso al mandatario nacional un plan que denominó
“3 S”, que consiste en reforzar la seguridad pública, la seguridad social y la
seguridad agroalimentaria.