EEUU y Gran Bretaña pidieron a sus ciudadanos que salgan ya de Ucrania
Occidente cree que aumentó la amenaza de un ataque militar de Rusia, cuyo ejército desplegó 100 mil soldados cerca de la frontera

Viernes 11 de Febrero de 2022

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llamó a los estadounidenses que están en Ucrania a abandonar “ahora” ese país, tras el inicio de ejercicios militares rusos cerca de la frontera ucraniana.

Similar convocatoria lanzó minutos después el gobierno de Gran Bretaña, que pidió a sus ciudadanos “no viajar a Ucrania” y a los que están allí, salir “inmediatamente” del país mientras permanezcan las “opciones comerciales” para volar.

En momentos en que Rusia acumula masivamente sus fuerzas cerca de Ucrania, Occidente teme que la invasión de Ucrania sea inminente.

“Los ciudadanos estadounidenses deberían marcharse ahora. Las cosas podrían acelerarse rápidamente”, dijo Biden ayer en una entrevista con NBC News alertando del poderío del ejército ruso, que desplegó unos 100 mil soldados en su territorio en respuesta al avance de la OTAN hacia el este.

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El mandatario estadounidense, sin embargo, descartó nuevamente el envío de soldados a Ucrania, ni siquiera para evacuar a sus ciudadanos en caso de invasión.

Eso sería “una guerra mundial. Cuando los estadounidenses y los rusos empiezan a dispararse, estamos en un mundo muy diferente”, aseguró.

La entrevista fue emitida después del inicio de importantes maniobras conjuntas de los ejércitos ruso y bielorruso a las puertas de Ucrania que enturbiaron las incipientes señales de esperanza tras semanas de intensas negociaciones en Europa.

Estos ejercicios, concentrados especialmente en la región bielorrusa de Brest, limítrofe con Ucrania, implican el despliegue de misiles y armamento pesado y, según Estados Unidos, de 30.000 soldados rusos adicionales.

Cumbre

El alerta de Gran Bretaña se produjo después de una cumbre por videoconferencia, en la que participaron Biden; el jefe de gobierno alemán Olaf Scholz, el presidente francés Emmanuel Macron, el polaco Andrzej Duda, y los primeros ministros de Italia y de Canadá.

A ellos se sumó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel más el secretario general de la OTAN y los jefes militares. La cumbre duró una hora y 20 minutos.

“El primer ministro dijo al grupo que teme por la seguridad europea en las actuales circunstancias. Mostró la necesidad de aplicar un fuerte paquete de sanciones económicas listas si Rusia hace la devastadora y destructiva decisión de invadir Ucrania”, dijo el vocero del premier Boris Johnson, que viajó el jueves a Polonia y Bruselas y antes a Kiev.

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Otros países

Israel también comenzó la evacuación de su embajada en Kiev y pidió a sus ciudadanos no viajar. Holanda, Japón y Corea del Sur han recomendado a sus ciudadanos la misma actitud.

El gobierno holandés está trasladando sus diplomáticos de Kiev a Lviv, en el oeste de Ucrania, y solicitó a sus ciudadanos no viajar o irse de Ucrania “inmediatamente”.

Letonia pidió ayer a sus ciudadanos que abandonaran Ucrania, ante “una creíble amenaza de escalada” y “la seria amenaza de seguridad que significa Rusia en la frontera”.

A ellos se sumó Noruega, con el mismo requerimiento. Pidió que no viajen ni a Rusia ni a Bielorrusia “ante la impredecible situación de seguridad”.

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Zona de tensión

Estados Unidos reposicionó su escuadrón de aviones de combate F16 de Alemania a Rumania, a la base aérea de Fetesti, a menos de 60, millas del Mar Negro, donde está desplazada la flota rusa.

La OTAN aseguró que el despliegue de misiles, armamento pesado y soldados en ese país ubicado justo al norte de Ucrania era “un momento peligroso para la seguridad en Europa”, que vive los momentos de mayor tensión desde la Guerra Fría.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó a Moscú de ejercer una “presión psicológica” sobre la antigua república soviética, ahora inclinada hacia Occidente.

Por su parte, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, advitió que Rusia podría invadir Ucrania “en cualquier momento”, según recogió la agencia de noticias AFP.

“La invasión puede producirse en cualquier momento y, seamos claros, podría ocurrir incluso durante los Juegos Olímpicos”, dijo Blinken desde Australia, aludiendo a hipótesis lanzadas sobre el deseo de Rusia de esperar a que acabe esta importante cita deportiva para no eclipsar a su aliado, China.

“Para decirlo simplemente: seguimos viendo señales preocupantes de una escalada rusa”, agregó Blinken tras una reunión con sus socios del llamado Quad (Australia, India, Japón y Estados Unidos), en Melbourne.

Los líderes europeos se adentraron en un frenesí diplomático en las últimas semanas para tratar de desactivar la crisis, incluyendo visitas a Moscú del presidente francés, Emmanuel Macron, y próximamente del canciller alemán, Olaf Scholz.

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El nuevo dirigente germano se reunió ayer con los líderes de los países bálticos y advirtió a Rusia de “no subestimar la unidad y la determinación como miembro de la Unión Europea y aliado de la OTAN”.

En un intento de evitar “incidentes desafortunados”, el jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Mark Milley, mantuvo una inhabitual conversación con su par bielorruso, el general Victor Goulevitch, indicó el Pentágono.

El ministro de Defensa ruso insistió que los ejercicios se centrarían en “suprimir y repeler agresiones externas” y el Kremlin prometió que las tropas serían repatriadas una vez terminen las maniobras, previstas hasta el 20 de febrero.

Además de los movimientos en Bielorrusia y el despliegue en la frontera ucraniana, Rusia mandó seis buques de guerra a través del Bósforo para unos ejercicios navales en el mar Negro y el mar de Azov.

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El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, calificó de “incomprensible” la preocupación europea y estadounidense por estos ejercicios y alertó que “ultimátums y amenazas no llevan a ningún lado”.

Lavrov recibió ayer en Moscú a su homóloga británica, Liz Truss, que pidió la retirada de las tropas rusas de la frontera ucraniana. La ofensiva diplomática de Londres fue completada por la visita del primer ministro Boris Johnson a la OTAN y a Polonia.

Johnson insistió en convencer a Putin de participar “en la desescalada” durante una visita a sus tropas desplegadas en Polonia.