Miércoles 25 de Mayo de 2022
Un presidente Joe Biden visiblemente molesto y angustiado pidió nuevas restricciones a la tenencia de armas de fuego después de que el martes un joven de 18 años entrara a una escuela primaria de Texas y matara a 19 alumnos.
El mandatario suplicó tomar medidas para encarar la violencia armada tras años de fracasos, y culpó agriamente a los fabricantes de armas y sus partidarios por impedir la aprobación de leyes en el Congreso.
“Como nación debemos preguntar: ¿cuándo, en nombre de Dios, nos vamos a parar frente al lobby de las armas? ¿Cuándo, en nombre de Dios, vamos a hacer lo que se tiene que hacer? ¿Por qué estamos dispuestos a vivir con esto?”, expresó Biden en la Casa Blanca.
Sin embargo, horas después de su potente alocución, su predecesor y principal opositor republicano, Donald Trump, anunció que este fin de semana concurrirá a la reunión anual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), que que lo tendrá como invitado estelar.
La NRA es la principal organización que defiende y hace lobby a favor de la venta libre de armas que rige en EEUU.
Según el sitio oficial de la NRA, el encuentro tendrá lugar en Houston, una ciudad texana ubicada a menos de 500 kilómetros de donde fue la matanza y se desarrollará a lo largo de tres días en un predio con una superficie de exposición de más de cinco hectáreas, en donde los asistentes podrán conocer “las armas y el equipamiento más reciente fabricado por las empresas líderes de la industria”.
“Estados Unidos necesita soluciones reales y un liderazgo real en este momento, no políticos y partidismo. Por eso mantendré mi compromiso de larga data de hablar en Texas en la Convención de la NRA y realizar un importante discurso a Estados Unidos”, dijo el expresidente Trump en su red social, Truth Social.
Los tiroteos escolares son una forma de atentado que se repite con frecuencia en Estados Unidos. La matanza del martes coincidió con la publicación de un informe que revela que los tiroteos en general se multiplicaron en el país en 2021. Según el FBI hubo el año pasado 61 episodios de este tipo frente a 40 en 2020.
Hace diez días, un joven supremacista blanco de 18 años mató a tiros a diez personas negras en un supermercado de Buffalo, estado de Nueva York.
A pesar de que aumentan las masacres en todo el país, los legisladores no han estado dispuestos a dejar de lado sus diferencias y elaborar un compromiso.
La posibilidad de sancionar leyes que limite la cláusula constitucional que permite la libre portación de armas es casi nula por la composición de las cámaras del Congreso.
Sin embargo, Biden se mostró dispuesto a dar la pelea otra vez y llamó ayer a aprobar nuevas restricciones relativas a las armas.
Dolor
Con la primera dama Jill Biden a su lado, el actual mandatario norteamericano _quien ha perdido dos de sus hijos, aunque no por violencia armada_ habló en términos viscerales sobre la angustia de quienes perdieron a sus hijos y del dolor que acompañará a los sobrevivientes.
“Perder a un hijo es como tener un pedazo de alma arrancada”, dijo Biden. “Hay un vacío en el pecho y uno siente que se hunde allí dentro y que jamás saldrá de ahí”.
Pidió a toda la nación rezar por las familias de las víctimas, pero también actuar para que esto no vuelva a ocurrir.
“Es hora de convertir este dolor en acción”, manifestó.
Por lo menos 19 alumnos y dos adultos murieron en la matanza en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas. El atacante fue abatido por policías, según autoridades.
Apenas una semana antes Biden, justo antes de su viaje a Asia, viajó a Buffalo para reunirse con familiares de la otra matanza.
Las tragedias consecutivas subrayaron la frecuencia y brutalidad de la epidemia de violencia armada que agobia a Estados Unidos.
“Este tipo de tiroteos masivos rara vez ocurren en otros países'', declaró Biden, señalando que en otros países también hay racismo y odio y gente con trastornos psiquiátricos, pero ninguna otra nación industrializada sufre violencia armada como en Estados Unidos.
“¿Por qué?”, preguntó.