El actual mandatario aventaja por cinco puntos al hijo de Jair Bolsonaro, aunque los sondeos anticipan una segunda vuelta muy ajustada. Trump y Milei siguen de cerca una elección clave para la región.
16:24 hs - Miércoles 30 de Septiembre de 2026
Brasil vota este domingo 4 de octubre para elegir al próximo presidente y vicepresidente en una elección que desborda las fronteras del país y es seguida con especial atención en América Latina y Estados Unidos. Las últimas encuestas anticipan una definición que podría estirarse hasta fines de mes: Luiz Inácio Lula da Silva llega a la primera vuelta con ventaja sobre Flávio Bolsonaro, pero ninguno de los dos aparece en condiciones de superar el 50% de los votos válidos necesario para evitar el balotaje.
La elección enfrenta al actual presidente y principal referente de la izquierda brasileña con el hijo mayor de Jair Bolsonaro, convertido en heredero electoral del movimiento que llevó a su padre al poder en 2018. Pero también tiene una dimensión geopolítica: Brasil es el país más grande de América Latina, una de las principales economías emergentes del mundo, integrante de los Brics y actor decisivo del Mercosur. El resultado electoral puede modificar tanto el equilibrio político regional como la relación de Brasilia con Washington y Beijing.
En ese tablero entraron abiertamente dos dirigentes con fuerte influencia sobre la derecha latinoamericana: Donald Trump y Javier Milei. El presidente argentino participó en julio de la convención del Partido Liberal que lanzó formalmente la candidatura de Flávio Bolsonaro y expresó públicamente su respaldo. Trump, por su parte, mantuvo contactos con Bolsonaro y su familia y convirtió la relación con Brasil en uno de los temas de política exterior de su administración, en medio de fuertes cruces con Lula por aranceles, sanciones y acusaciones de injerencia electoral.
La última encuesta de Quaest: Lula 39%, Flávio Bolsonaro 34%
El relevamiento más reciente de Quaest, difundido el lunes 28 de septiembre, ubica a Lula con el 39% de las intenciones de voto y a Flávio Bolsonaro con el 34%. La distancia entre ambos es de cinco puntos.
La encuesta entrevistó a 2.004 personas entre el 24 y el 27 de septiembre y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales. Detrás aparecen Augusto Cury y Ronaldo Caiado, ambos con 4%, y Renan Santos, con 3%.
Con esos números, ninguno alcanzaría el porcentaje necesario para consagrarse este domingo y la presidencia se resolvería en una segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre.
Allí el escenario se vuelve mucho más cerrado. Según Quaest, Lula y Bolsonaro aparecen exactamente empatados, con 42% cada uno. Los votos blancos, nulos o de quienes aseguran que no concurrirán a votar representan el 13%, mientras que un 3% permanece indeciso.
Nexus confirma los cinco puntos, pero muestra una leve ventaja de Lula en el balotaje
La diferencia de cinco puntos en primera vuelta no aparece solamente en Quaest. La última medición de BTG/Nexus, también publicada el 28 de septiembre, coloca a Lula con 42% y a Flávio Bolsonaro con 37%.
En comparación con la encuesta anterior, Lula avanzó dos puntos, desde 40% hasta 42%, mientras que Bolsonaro permaneció en 37%. El estudio fue realizado entre 2.000 electores de todo Brasil entre el 25 y el 27 de septiembre, con un margen de error de dos puntos.
En un eventual segundo turno, Nexus registra 46% para Lula y 44% para Bolsonaro, una diferencia comprendida dentro del margen de error. La fotografía que dejan ambos estudios es, por lo tanto, similar: una ventaja más visible del presidente en primera vuelta y un escenario prácticamente abierto en un eventual mano a mano.
Una encuesta de Meio/Ideia difundida este miércoles 30 de septiembre incluso mostró una diferencia de apenas un punto en primera vuelta —39,4% para Lula y 38,4% para Bolsonaro— y de medio punto en el balotaje, lo que confirma la volatilidad del tramo final de la campaña.
Quién es Flávio Bolsonaro, el heredero político de su padre
Flávio Bolsonaro tiene 45 años y es el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. Abogado y dirigente del Partido Liberal, construyó prácticamente toda su carrera política en Río de Janeiro. Fue diputado estadual durante cuatro mandatos consecutivos antes de ser elegido senador en 2018. Ocupa una banca por Río desde 2019 y su mandato termina en 2027.
Dentro de la familia Bolsonaro siempre fue conocido como el "hijo 01". La expresión terminó adquiriendo además una dimensión política: frente a la imposibilidad de Jair Bolsonaro de volver a disputar la Presidencia, Flávio pasó a ocupar el centro de la estructura electoral creada alrededor de su padre.
Su candidatura busca conservar buena parte de las señas de identidad del bolsonarismo —una agenda conservadora en temas sociales, políticas de seguridad más duras, una orientación económica favorable al mercado y mayor proximidad política con Estados Unidos—, aunque durante la campaña intentó proyectar un perfil menos confrontativo que el de Jair Bolsonaro. Reuters describió su candidatura como una prueba sobre la capacidad del movimiento de sobrevivir electoralmente a su fundador.
El apellido es, al mismo tiempo, su principal capital político y una de las claves de la polarización. Jair Bolsonaro continúa siendo una figura central para una parte considerable de la derecha brasileña, pese a su situación judicial, y Flávio estructuró buena parte de su campaña alrededor de la reivindicación de su legado.
Por qué la elección de Brasil tiene impacto mucho más allá de sus fronteras
Lo que ocurra este domingo tendrá consecuencias que exceden largamente la política interna brasileña. Por peso económico, demográfico y diplomático, Brasil tiene capacidad para alterar el equilibrio de poder de América del Sur.
El contraste entre Lula y Bolsonaro es especialmente visible en política exterior. Lula reivindica una diplomacia de "autonomía estratégica", con Brasil buscando mantener vínculos simultáneos con Estados Unidos, China, Europa y los países del llamado Sur Global. Durante sus gobiernos fortaleció además la participación brasileña en los Brics y defendió una política exterior con mayor margen respecto de Washington.
Flávio Bolsonaro plantea una aproximación diferente, con mayor afinidad política con Estados Unidos y particularmente con la administración Trump. Durante la campaña propuso, entre otras cosas, incorporar a Brasil al denominado "Escudo de las Américas", una iniciativa liderada por Washington para coordinar políticas contra el crimen organizado y el narcotráfico. También existen dentro de su equipo propuestas para reformular la política exterior brasileña tomando como referencia cambios realizados en el Departamento de Estado norteamericano durante el gobierno de Trump, aunque el propio candidato no confirmó formalmente ese proyecto.
Eso no significa necesariamente un alejamiento económico de China. Beijing posee un peso comercial difícil de sustituir y especialistas consultados por Americas Quarterly remarcaron que incluso una eventual administración Bolsonaro tendría incentivos para preservar esos vínculos. Allí aparece uno de los dilemas centrales de la próxima presidencia: hasta dónde Brasil puede aproximarse políticamente a Washington sin afectar una relación económica estratégica con China.
Trump, un protagonista externo de la campaña brasileña
La figura de Donald Trump atraviesa la elección desde hace meses. Su histórica afinidad con Jair Bolsonaro se trasladó hacia Flávio y el presidente norteamericano mantuvo contactos con integrantes de la familia durante este proceso electoral.
Al mismo tiempo, las relaciones entre Washington y el gobierno de Lula estuvieron marcadas este año por fuertes tensiones comerciales y políticas. La administración Trump aplicó aranceles sobre productos brasileños y funcionarios de ambos gobiernos protagonizaron cruces públicos en plena campaña. En julio, esas medidas ya se habían convertido en uno de los principales ejes de la discusión electoral entre Lula y Bolsonaro.
Lula acusó reiteradamente a Washington de pretender interferir en el proceso político brasileño. El gobierno estadounidense rechazó esas acusaciones.
La controversia escaló en las últimas semanas. Este miércoles 30 de septiembre, Reuters reveló que la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) informó a delegaciones de Francia y Alemania sobre presuntas acciones de interferencia extranjera en las elecciones, entre ellas iniciativas atribuidas a Estados Unidos. Washington ha negado esas acusaciones.
La cuestión llegó incluso al discurso de Lula ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde defendió la soberanía electoral brasileña y advirtió contra cualquier intento de intervención extranjera.
Milei tomó partido por Flávio Bolsonaro
La participación de Javier Milei fue todavía más explícita. El presidente argentino viajó a Brasil en julio para participar de la convención del Partido Liberal que formalizó la candidatura de Flávio Bolsonaro.
Fue una intervención poco habitual para un jefe de Estado extranjero en la campaña electoral de un país vecino. Milei respaldó públicamente al candidato brasileño y presentó su eventual triunfo como una prolongación del giro hacia gobiernos de derecha registrado en distintos países de la región.
El resultado tiene además una importancia directa para la Argentina. Brasil es un socio central dentro del Mercosur y las relaciones entre ambos países combinan una profunda integración económica con diferencias políticas entre sus gobiernos.
Una victoria de Flávio Bolsonaro abriría un escenario de mayor afinidad ideológica entre Brasilia y Buenos Aires. Una reelección de Lula mantendría, en cambio, una relación bilateral basada principalmente en los vínculos institucionales y económicos, pero atravesada por las fuertes diferencias políticas entre el mandatario brasileño y Milei.
Por eso la elección brasileña también puede modificar el mapa político sudamericano. Reuters señaló esta semana que Lula llega a las urnas en un contexto regional distinto al de 2022, con un retroceso de gobiernos de izquierda y un crecimiento de fuerzas conservadoras alineadas, en distintos grados, con Trump.
Qué se elige en las elecciones de Brasil 2026
La votación del domingo no define solamente la Presidencia. Los brasileños elegirán presidente y vicepresidente, gobernadores y vicegobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal, diputados federales, diputados estaduales y distritales y senadores.
La Cámara de Diputados renovará sus 513 bancas. En el Senado estarán en juego 54 de los 81 escaños: dos tercios de la cámara. Cada estado y el Distrito Federal elegirán dos senadores, cuyos mandatos tienen una duración de ocho años.
Brasil tiene 158.765.543 electores habilitados para participar de las elecciones generales. La votación se realizará entre las 8 y las 17, según el horario oficial de Brasilia. Si ningún candidato presidencial obtiene más de la mitad de los votos válidos, Lula y Bolsonaro aparecen hoy como los principales candidatos para disputar el segundo turno del 25 de octubre.
Cómo se vota en Brasil: la urna electrónica
Brasil utiliza desde hace décadas un sistema de voto electrónico. La elección se realiza mediante dos terminales.
Una de ellas está destinada a la autoridad de mesa y permite identificar al elector y habilitarlo para votar. La segunda es la urna utilizada por el ciudadano, donde las distintas opciones se ingresan mediante números asignados a cada candidatura.
Este domingo, además, el procedimiento será más extenso que en una elección exclusivamente presidencial. El elector deberá votar para diputado federal, diputado estadual o distrital, dos candidatos al Senado, gobernador y finalmente presidente de la República.
El primer turno está fijado oficialmente para este domingo 4 de octubre. Si ninguna fórmula presidencial supera el 50% de los votos válidos, Brasil volverá a las urnas tres semanas después, el domingo 25, para elegir entre los dos candidatos más votados.