"Super Hérua", un cuento que propone recuperar la magia de cada día

La obra literaria infantil de Verónica Laurino, ilustrada por Polly Boyle, cuenta el cotidiano de una mamá y su hija. Es una invitación al universo adulto a jugar

Sábado 30 de Marzo de 2024

“La magia consiste en la ausencia de poderes, sino sería todo muy sencillo”, cita la apertura del libro, que a lo largo de sus páginas deja dos certezas: que la magia puede esconderse en cualquier rincón, y que lo heroico está presente en lo simple y cotidiano de la vida. El libro en cuestión es "Super Hérua", una obra literaria infantil escrita por Verónica Laurino e ilustrada por Pollly Boyle, publicada por el sello Le Pecore Nere.

En una charla con La Capital, Laurino cuenta que este relato nació cuando se enteró que una niña en vez de decir super héroe decía supe hérua. La escritora tomó esta palabra como un lindo regalo, porque la invitó a pensar en todas aquellas mujeres que son heroínas en el día a día.

Inevitablemente, la maternidad se hizo presente, por eso este cuento habla de vínculos cómplices, de la potencia que tiene el tiempo compartido y narra una historia cargada de ternura, “un condimento que estas épocas demandan”.

Apelar a la magia

"Super Hérua" cuenta el cotidiano de una mamá y su pequeña hija. En el relato hay una mujer que tiene un rol protagónico en la crianza. Un estado de situación que también tiene que ver con la propia vivencia de la escritora, que explica que este cuento es una forma de reivindicar un tipo de familia, que considera no está tan representada como otras en la literatura.

En este vínculo cómplice que ofrece el maternar, el relato se presenta como una invitación al mundo adulto a jugar y hacerse vida más amigable. “Sino lo que pasa es que uno tiene compartimentos en la vida, un lugar para ser madre, otro para ser trabajadora, y en realidad en la vida se mezcla todo. Si no lo disfrutas se transforma en un martirio y así también lo vive el niño. Se trata de hacer las cosas juntos, para disfrutar también como adultos y hacerse la vida mas amigable”, sostiene la escritora,

"Super Hérua" también puede leerse como una propuesta a no perder la magia, o “a no volverse tan adulto, a no creerse tan importante. No tenemos nada de qué jactarnos”, dice reflexiva Laurino.

En este relato, la vida cotidiana ofrece un universo de posibilidades. “La cocina es uno de los lugares de la casa que más lugar da al juego y a la creatividad, todo se puede hacer jugando, como pelar papas juntos”, apunta la escritora, y destaca que esa mirada lúdica es mucho mas enriquecedor para todos, niños y adultos, porque genera vínculos mas sanos. “Aprender y jugar en un plano de igualdad y colaborativamente, es mucho mejor que educar en competencia, algo que nos está haciendo muy mal”, dice Laurino.

A la pregunta de si permitirse jugar es una posibilidad de recuperar la magia perdida, la escritora responde contundente: “No permitirse jugar es una desinteligencia”.

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Sobre la autora

Verónica Laurino es bibliotecaria y escritora. En la charla cuenta que comenzó a escribir en el 2001. “Fue producto de la crisis de ese momento, que es bastante parecida a la que vivimos hoy – cuenta - había un gran desconcierto y la escritura fue como una vía de escape, empecé escribiendo una novela” recuerda, y asume que escribir le aportó un refugio para sobrellevar los tiempo difíciles.

Desde ese entonces, publicó los libros de poesía “25 malestares y alguno placeres” (Ciudad Gótica, 2006), “Ruta 11” (Vox, 2007) y las novelas: “Breves fragmentos”(2007, primer premio del Concejo Municipal de Rosario) y “Jardines del infierno” (Erizo, 2013). Junto a otros escritores lanzó “ Comida china”(Alción, 2009) y “Sanguíneo” (Baltasara, 2014). En 2016 publicó “Paren de pisar a ese gato” (Libros Silvestres) y en 2019 dos libros infantiles: “Mula” (Ciudad Gótica) y “Alimañas en la casa nueva” (Libros Silvestres). Participó de numerosas antologías y en 2020 lanzó su libro de poesías “Larga Distancia” (Caleta Olivia).

“Soy muy feliz en el momento de escribir”, dice Laurino y confirma que para ella la literatura tiene que ver con un momento lúdico y placentero, y con una dosis de magia que se produce en libertad. Cuenta que cuando escribe no piensa mucho si es para chicos o para grandes, tampoco se fija mucho en los géneros, y de acuerdo a las ideas que le surgen va direccionando su relato. En este proceso creativo es el tema lo que le da impulso, lo que determinará el género y a quien ira dirigido el relato.

Para ella, la literatura infantil implica ciertas exigencias. “Tiene que ser lo suficientemente interesante como para que el adulto no se aburra, porque muchas veces son los padres los que le leen a los niños”, dice y destaca que esta literatura también implica una responsabilidad mayor. “Cuando se escribe para los niños no hay que menospreciarlos, hay que escribir con responsabilidad sin subestimarlos. Los niños son un público mucho más crítico de la literatura en relación a los adultos” afirma, y dice que la razón es sencilla y tiene que ver con la autenticidad de la infancia. “A veces los adultos pueden mentir y decir que les gustó una obra, pero los chicos no mienten, manejan otros códigos que yo agradezco”, concluye.