Domingo 13 de Mayo de 2012
Un yate brasileño que naufragó hace un mes en la Antártida comenzó a derramar diesel luego de quedar aprisionado y destruido por los hielos, informó el gobernador marítimo antártico chileno Eduardo Rubilar.
La nave brasileña Mar Sem Fim se hundió a unos 500 metros de la bahía Fildes, donde se encuentra la base chilena y de otros países, entre ellas la brasileña Comandante Ferraz.
El capitán de fragata Rubilar informó en declaraciones telefónicas desde la Antártida a la televisión estatal que el barco brasileño se hundió a unos 12 metros de profundidad.
Señaló que están en contacto con la marina brasileña, pues de acuerdo con los protocolos establecidos en el Tratado Antártico ese país es responsable de la contaminación.
Agregó que en el acercamiento hacia el lugar del naufragio pudieron rescatar algunos objetos del yate brasileño y "pudimos constatar efectivamente que hay trazas de diesel en el área".
Señaló que podría intentarse sellar los tanques y cuando los hielos retrocedan a partir de octubre reflotar la embarcación.
Salvaron a los tripulantes. La nave brasileña, que llevaba unos 8.000 litros de petróleo, naufragó en abril y sus cuatro tripulantes fueron rescatados ilesos. Había realizado varios viajes anteriores a la Antártida para trasladar a documentalistas.
En diciembre, un barco brasileño también naufragó en la Antártida pero fue reflotado y no hubo derrame de combustible.
La funcionaria del Instituto Antártico Chileno, Verónica Vallejos, dijo en conversación telefónica con The Associated Press desde Punta Arenas, donde tiene su sede el organismo estatal, que aún se desconoce la magnitud del derrame. Señaló que pese a que las normas del Tratado Antártico establecen la obligatoriedad de que el país al que pertenece el causante de la contaminación informe oficialmente el percance, Brasil no lo ha hecho aún.
La última gran contaminación en el continente antártico se registró en noviembre de 2007 cuando naufragó, después de chocar con un iceberg, el crucero turístico inglés Explorer.
Los 91 pasajeros y nueve tripulantes resultaron ilesos y el derrame del combustible fue dispersado por naves chilenas.
Otro accidente de consideración en el continente blanco fue la varadura a comienzos de 1989 del barco argentino Bahía Paraíso, que contaminó la costa cercana a una pingüinera y cuyo impacto ambiental fue mayor.