Durante el primer semestre de 2026 saltó del 3,9% a al 6,2%. El índice de pobreza subió menos de un punto y se ubicó en el 23,1%, muy por debajo del nacional. En cambio, en el Gran Santa Fe llegó a 38,6%
Jueves 24 de Septiembre de 2026
La pobreza afectó en el primer semestre del año al 23,1% de la población del Gran Rosario. Subió 0,8 punto respecto de fines de 2025 y se ubicó 9,2 puntos por debajo del índice nacional, que llegó a 32,3%. La indigencia pegó un salto más fuerte, al pasar de 3,9% a 6,2%, algo más cerca del 7,5% que midió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para el conjunto de 31 aglomerados del país.
La tasa de población pobre, llamativamente baja para un aglomerado que lidera el ranking de desempleo, también se despega del Gran Santa Fe (38,6%) y del conglomerado que Villa Constitución comparte con la bonaerense San Nicolás, de 35,5%.
En términos absolutos, al finalizar la primera mitad del año se registraron 90 mil hogares con 315 mil personas pobres en la región. De estos, 26 mil núcleos familiares, con 84 mil individuos, son indigentes. En seis meses se contabilizaron 11.402 nuevos pobres y 30.662 indigentes. Esto indica que casi 20 mil personas que estaban en la pobreza pasaron a situación de indigencia.
Las canastas
La línea de pobreza divide a quienes pueden o no acceder con sus ingresos a una canasta básica de bienes y servicios (CBT). La de indigencia traza esa división en relación a un conjunto de alimentos básicos (CBA). En junio del año pasado, la primera era de $ 1.531.473 para un hogar de cuatro personas y la segunda de $ 689.853 para el mismo caso. Según el informe difundido ayer por el Indec, las canastas regionales promedio aumentaron 21,4% (CBA) y 19,6% (CBT) en seis meses. El ingreso per cápita familiar aumentó 11,5% en el mismo período.
A nivel nacional, esta reducción real del ingreso empujó una suba de cuatro puntos en la pobreza y de 0,8 en la indigencia. Esto implica 9,7 millones de pobres en los 31 centros urbanos relevados que, extrapolado a toda la población afecta, a cerca de 15,5 millones de personas, 2,05 millones más que a fines del año pasado. Los indigentes son 2,2 millones en la medición y 3,6 millones en el total.
A nivel nacional, el deterioro social se registra tanto en la comparación semestral como en la anual. No es el caso del Gran Rosario, que muestra una caída de cinco puntos en la tasa de pobreza en relación al primer semestre de 2025 y un empate en la de indigencia.
Desempleo y pobreza
Las cifras que presentó el organismo de estadística para este aglomerado que en la misma Encuesta Permanente de Hogares (EPH) reportó un salto de cuatro puntos en el índice de desempleo, hasta llevarlo a los dos dígitos y el primer lugar del ranking nacional.
La medición oficial de la pobreza e indigencia fue en los últimos años motivo de objeciones por los analistas. En lo que concierne a la gestión de Javier Milei, las críticas apuntan a la falta de actualización del cálculo del índice de precios, que incide en el valor de las canastas, y a la modificación de las encuestas de ingresos, que hacen difícil la comparación con años anteriores.
Con todas estas prevenciones, la letra fría del reporte del organismo de estadística muestra el Gran Rosario es uno de los aglomerados con menor índice de pobreza, detrás de ciudad de Buenos aires (11,1%), Neuquén (19,6%) y Mar del Plata (20,4%).
Más crudas son las cifras para el Gran Santa Fe, que quedó quinto en la tabla de mayor tasa de pobreza (38,6%), detrás de Concordia (56,2%), Resistencia (48,6%), Posadas (42,2%) y Corrientes (41%). El centro urbano que integran Villa Constitución y San Nicolás subió al podio de la indigencia, con el 10,3%, detrás de la capital chaqueña (17,3%) y la segunda ciudad entrerriana (12,7%).
Los dos grandes conglomerados santafesinos reúnen a 530 mil pobres, de los cuales 138 mil son indigentes. Si se suma el cordón del acero las cifras se elevan a 602 mil y 157 mil, respectivamente.
Medición bajo la lupa
La medición de la pobreza es unidimensional, o sea que solo se tiene en cuenta un factor que son los ingresos. Hay un piso mínimo para determinar si alguien es pobre o no, que es la Canasta Básica Total (CBT). Es una canasta de bienes y servicios, con fuerte preponderancia de los alimentos.
En el relevamiento que el Indec hace a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se comenzó a incluir desde finales de 2024 ingresos como la AUH o la Tarjeta Alimentar, que no provienen del trabajo. En gran parte esas herramientas impactan en la tasa de indigencia. Si bien es correcto tenerlas en cuenta, hasta diciembre de 2023 no se hacía, lo que indica que si se hubiera relevado, la pobreza del gobierno anterior también hubiera sido más baja de lo que fue.
Por otro lado, la canasta sigue basándose en los datos de 2004/05 en lugar de los más recientes de 2017/18. No incluye la masividad de servicios digitales niel aumento del peso de los servicios públicos en los gastos de los hogares. Desde diciembre de 2023 los servicios aumentan más que la comida, motivo por el cual tampoco actualiza el cálculo de la inflación.