Votar con el bolsillo o con el cerebro
La crisis más profunda que ha sufrido el desarrollo histórico argentino es la crisis de los partidos políticos. Llega la fecha de las elecciones y los partidos opositores se caen a pedazos, excepto el Frente Amplio...

Jueves 20 de Octubre de 2011

La crisis más profunda que ha sufrido el desarrollo histórico argentino es la crisis de los partidos políticos. Llega la fecha de las elecciones y los partidos opositores se caen a pedazos, excepto el Frente Amplio Progresista. El oficialismo, mientras tanto, trata por todos los medios de mantener partidos opositores debilitados, desmembrados y desposeídos de la oportunidad de realizar una normal labor política. Vuelven a oírse las voces que propugnan, como una especie de anarquismo tardío, el descrédito definitivo de los partidos políticos. Las grandes democracias regulan su vida institucional sobre la base de dos o tres grandes partidos, de bien definida fisonomía y plataforma, que operan como catalizadores de las tensiones propias de todo momento político. Incluso partidos de relativo caudal, cumplen su precisa función de árbitros en las grandes pugnas entre los partidos más poderosos. La fuerza numérica, la calidad moral de los dirigentes y la cohesión de las ideas de los partidos políticos son, precisamente, una demostración de la madurez de una Nación. Los partidos surgieron a la vida cuando nació la democracia. Ya el gobierno de la cosa pública no podía ser asunto de una minoría. Se necesitaba el concurso de muchos, de los mejores y más capaces. Entonces se agruparon los hombres que querían dar sus opiniones sobre el manejo de la Nación, y lo hicieron con arreglo a sus diversas formas de pensar y actuar. Todos los grandes acontecimientos de la historia han sido lucha de partidos. No es manteniendo a los partidos políticos debilitados que obtendremos una Nación más sana y vigorosa, sino fortaleciéndolos. Los partidos políticos son verdaderas escuelas de civismo, y de responsabilidad ciudadana. "El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes", y esa democracia representativa postulada por la Carta Magna sólo puede ser instrumentada por medio de partidos políticos sanos, honestos y conscientes. Hace cien años Sarmiento decía: "Los partidos políticos son los verdaderos condicionantes de una sana vida política". En estas vísperas electorales, la conciencia ciudadana deberá elegir entre votar con el bolsillo o con el cerebro.

Manuel Basanta

DNI. 93.971.708