Viernes 05 de Abril de 2013
La Cámara de Apelación Penal confirmó ayer el procesamiento de los tres policías acusados por su presunta complicidad con los acusados por el triple crimen de villa Moreno, perpetrado la madrugada del 1º de enero de 2012. Los efectivos, sostienen los jueces, cometieron acciones tendientes "a ayudar a alguien a eludir" a la Justicia.
El comisario inspector Eduardo Ismael Carrillo, el suboficial Norberto Claudino Centurión y el agente Lisandro Jesús Martín habían sido procesados por el juez de Instrucción Nº7 Juan Andrés Donnola por incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado por su condición de policías. Ahora la Sala 1 de la Cámara (Ernesto Pangia, Alfredo Ivaldi Artacho y Carina Lurati) avaló al magistrado.
Cuando ocurrió la masacre de villa Moreno en la que fueron acribillados Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez, Carrillo estaba a cargo de la Inspección de Zona Nº3, Centurión era su secretario y Martín trabajaba en el destacamento policial del Hospital de Emergencias.
Pasadas las 2 de la mañana del 1º de enero de 2012 Maximiliano Quemadito Rodríguez (asesinado el 4 de febrero pasado) estaba en un BMW con Sofía L. y otra chica en Vera Mujica y Garay. Allí fue baleado por cuatro jóvenes desde dos motos. Tras el ataque, el muchacho terminó en una cama del Heca sin que el policía Lisandro Martín, que estaba de guardia, consignara su ingreso.
Carrillo y Centurión, en tanto, se encontraron en una estación de servicios con Sofía L., la novia del Quemadito, 12 horas después de que a su pareja lo balearan. Para Donnola, esa acción implicó algún tipo de protección a Sergio El quemado Rodríguez (padre de Maximiliano) y se preguntó por qué motivo para localizar a la chica primero se contactaron con Rodríguez y no le preguntaron a éste por su hijo, que era buscado como víctima o imputado desde el inicio de la investigación.
Los camaristas concluyen que "sólo una ingenua lectura de las declaraciones y pruebas disponibles permitiría excluir que las oscuras relaciones entre un alto funcionario policial y su colaborador íntimo con un sujeto con antecedentes y en fuga tras cometer un gravísimo hecho delictivo no trasuntaron en una colaboración activa para que (El quemado) eluda su detención".
Objeciones. La resolución de Donnola fue apelada por las defensas. José Alcácer, el letrado de Centurión y Carrillo. planteó que sus clientes fueron "efectivos" en la ubicación de Sofía L., que estaba "asustada" por haber presenciado la balacera, y negó que se hayan encontrado con la chica en una estación de servicio antes de acudir a la comisaría 15ª. "Sin mediar palabras, la subieron a un auto y la llevaron sin escala a la seccional 15ª donde se le tomó registro e hicieron consulta con el juzgado interviniente", explicó el letrado. A su vez, Alcácer admitió que los policías mantuvieron un contacto con El quemado. "Tuvieron un breve intercambio de palabras sin que el diálogo denote reuniones, confabulaciones, acuerdos o favoritismos. Además, todo ocurrió un día 1º de enero en un lapso de 2 a 3 horas cuando había cuatro heridos de arma de fuego en el Heca de suma gravedad, un hecho que había convulsionado a la opinión pública y a la fuerza policial", dijo.
Alcaraz, el abogado de Martín, sostuvo que su cliente no escribió el libro de guardia el día del suceso. Y aseguró que a las 4 llegó el comisario Néstor Arizmendi, el entonces jefe de la policía rosarina, y distinguió a Maximiliano Rodríguez como el que tenía "el respirador". Y sugirió que si los acusados por la masacre tenían amparo policial no era por un cabo sino por sus superiores.
Los camaristas, además, sostuvieron que Martín aceptó haber omitido el ingreso del Quemadito en el libro de guardias.
En tanto, señalaron que las conductas de Carrillo y Centurión se focalizaron primeramente en comunicarse con El Quemado Rodríguez ("una persona conocida en el ambiente policial") para saber el paradero de Sofía L. Y valoraron los dichos de Centurión acerca de su relación con Sergio Rodríguez. "Me tenía confianza. Yo conocía a los Rodríguez por dos investigaciones en las que intervine". Y de Carrillo, quien también admitió que conoció (a los Rodríguez) en marzo del 2011 cuando estaba al frente de la división Judiciales de la Unidad Regional II.
Los camaristas sostienen que "resulta inverosímil que en el contacto telefónico entre los policías y Sergio Rodríguez no se haya hablado del paradero de su hijo cuando todavía no había sido localizado y estaba involucrado como sospechoso del triple crimen, posición que pasó a ocupar luego su padre tras verificarse que Maximiliano había sido internado en el Heca antes del ataque en Villa Moreno. Además no es creíble porque Centurión y Carrillo justificaron su intervención buscando a Sofía L. luego del hallazgo del BMW baleado del hijo de Rodríguez con documentación a nombre del Quemadito".