Viernes 07 de Octubre de 2011
El absurdo y la estupidez están por todas partes. Permítaseme iniciar así esta observación crítica sobre algo que deben aguantar quienes a diario concurren a la Oficina de Certificaciones de los Tribunales de nuestra ciudad; público en general y empleado que allí trabajan. Me refiero a los vidrios, sin función alguna, que hace tiempo fueron colocados en las mesas de trabajo del personal judicial a modo de barrera divisoria entre estos y el público que allí concurre. Esos vidrios, innecesarios por cierto, impiden y perturban un diálogo normal y obligan a unos y otros a elevar la voz para hacerse oír generando estrés y violencia verbal. ¿Qué función cumplen dichos vidrios? Ninguna. Sólo entorpecen la comunicación. Estos obstáculos, una estupidez total, producen a quienes allí trabajan una hipoacusia progresiva atento lo expresado y la gran cantidad de gente que atienden por día. Obviamente el estado de ánimo también se altera. Pregunté -quizás con ingenuidad- al empleado que me atendió si el gremio judicial podía hacer algo por ellos y sus molestias a raíz de los vidrios, y la respuesta fue decepcionante: conocen el problema pero no hacen nada. Retirar ya esos vidrios será un bien para todos, no hacen más que molestar.
Roberto J. Torrres, DNI. 6.037.069