Veinte años por el crimen de un jubilado
Un pintor de 27 años fue condenado por matar en un robo a Juan Castellano, en Río de Janeiro 1017

Jueves 20 de Mayo de 2010

El portón abierto del garaje, la casa revuelta y los cajones tirados en el piso no fueron una buena señal para el hermano de Juan Castellano, quien fue a la casa del jubilado de 77 años y, al abrir la puerta del baño, lo encontró asesinado a golpes sobre un charco de sangre. De la vivienda de Echesortu sólo faltaban algunas cosas de poco valor. Un robo y un homicidio por los que, dos años después, un pintor de 27 años que confesó el crimen fue condenado a pasar dos décadas en prisión.

La alta pena fue impuesta a Esteban Méndez, quien antes del homicidio trabajaba como pintor, decorador y colocador de vidrios. El muchacho intentó que le redujeran la condena y por eso apeló ante la Cámara Penal. Pero tres jueces que integraron la Sala III consideraron "inviable" el pedido y le dijeron que no. Cumplirá una pena de 20 años como autor de los delitos de robo y homicidio. Sumado a un mes de prisión por una sentencia previa del año 2004.

"No puede dejar de tenerse en cuenta la violencia ejercida por el imputado, que golpeó a la víctima de casi 80 años hasta matarla, el desprecio de la vida ajena y el modo de ejecución del delito", dijo la fiscal de Cámaras Cristina Rubiolo contra de la reducción de la pena. Los camaristas Elena Ramón, Adolfo Prunotto Laborde y Ernesto Pangia confirmaron la condena. Así, dejaron firme el fallo que en diciembre había dictado la jueza de Sentencia Carina Lurati.

Desde el principio, la escena hallada en la casa del jubilado llevó a pensar a los investigadores que el crimen había sido cometido durante un robo. Castellano fue asesinado el 12 de febrero de 2008 en su casa de Río de Janeiro 1017. Había comprado la propiedad tres meses antes y vivía solo. Su esposa había fallecido un año atrás. Tenía dos hijos y su único ingreso era su jubilación. Todos los mediodías iba comer a la casa de su hermano, en Barra al 2300.

La noche anterior había cenado con él. Se despidieron cerca de las 20 con la promesa de encontrarse al día siguiente para almorzar. Cuando ya habían pasado las 13, el hermano de Castellano comenzó a inquietarse. Lo llamaba al celular, pero nadie contestaba ni respondía sus mensajes de texto.

Cruda sorpresa. Una hora después decidió ir a buscarlo a su casa. Fue acompañado de un electricista amigo. Se preocuparon al ver el portón abierto y, aún más, al toparse con un desorden inusual dentro de la casa. Al abrir la puerta del baño se estremecieron al encontrarse con el cuerpo sin vida de Juan. Estaba boca arriba, en medio de un charco de sangre y con un tremendo golpe en la cara. Aún estaba vestido con la camisa de mangas cortas y el pantalón con el que el día anterior había ido a la casa de su hermano. Su celular había desaparecido.

Al día siguiente, a partir de un dato que llegó a oídos de la policía, una pareja de 25 años fue detenida en una estación de servicios de Pellegrini y Avellaneda. Llevaban algunas alhajas robadas a la víctima y 360 pesos. En un allanamiento se recuperaron algunas cosas sustraídas de la casa de Echesortu: un acordeón en su estuche, un revólver calibre 32 con permiso legal a nombre de Castellano, una cámara de fotos y un viejo nebulizador.

Luego, en la zona de avenida Circunvalación comprendida por la seccional 14ª, hallaron un manojo de llaves que la pareja había arrojado al escapar de la casa del jubilado. Al ser detenido por el caso, Méndez no se desligó: confesó que había entrado a la casa robar de Echesortu y que había atacado a Castellano a golpes, lo que le causó la muerte.