Viernes 05 de Febrero de 2010
Raúl Barrionuevo fue víctima de un nuevo asalto en su joyería ubicada dentro del supermercado
Carrefour, en avenida de Circunvalación y arroyo Ludueña. Lo llamativo es que el atraco fue calcado
al que le tocó vivir un año atrás en ese mismo local. Otra vez, un grupo de ladrones burló la
seguridad privada del complejo y, por un hueco que abrieron en el techo, ingresó al comercio y se
llevó joyas valuadas en unos 20 mil pesos además de 2.400 pesos en efectivo.
La tarde de ayer Barrionuevo estaba desconsolado por el quebranto
económico que le ocasionaron los robos y planeaba vender el local para regresar a su ciudad de
origen, la Capital Federal. En medio de esas cavilaciones, contó que el miércoles a la noche cerró
el local situado frente a la línea de cajas del supermercado y se fue a su casa.
Pero ayer a la mañana, cuando volvió a abrir, se sorprendió apenas abrió
la puerta del negocio y clavó la vista en el sector donde guarda las joyas. “Los envoltorios
de las alhajas estaban tirados en el suelo”, recordó.
Entonces, la esposa de Barrionuevo intentó tranquilizarlo y le dijo que
tal vez la anomalía la había provocado la tormenta que asoló la ciudad. Esa teoría se desvaneció
cuando el joyero levantó la vista y vio que uno de los paneles del cielorraso estaba desprendido.
Con resignación, un rato después, comprobó que los intrusos se habían
llevado alianzas, dos relojes y anillos por un valor de 20 mil pesos. Los ladrones también
recogieron 600 pesos que había en la caja y 1.800 pesos que los clientes depositan en una alcancía
para “ayudar a chicos carecientes”.
Al parecer, nuevamente los autores del atraco fueron dos personas de
mediana contextura física que repitieron la modalidad delictiva de 2009. Ingresaron por el techo
ubicado sobre el ingreso principal del súper, frente a la playa de estacionamiento. Después
treparon a una especie de alero que está frente a las cocheras y una vez allí recorrieron los
techos de los locales comerciales hasta llegar a la joyería. El último paso fue desprender uno de
los paneles de yeso del techo y de esa manera entrar al local.