Utileros clásicos: Sergio Villarreal y Francisco Aquilano, puertas adentro

Viernes 16 de Abril de 2010

Son los dueños del silencio. De los secretos por los que se pagarían millones. Conocen vida y obra de los futbolistas. Son los mejores psicólogos antes de salir a la cancha. Padres de los más chicos, compinches de los más grandes, admiradores y protectores de las estrellas. Son, por escándalo, el piso de la escala salarial de un negocio fabuloso. Son los utileros. Sergio Villarreal, de Central, alias Bezombe y Francisco Aquilano, de Newell’s, más conocido por Pancho. Ellos sufren, viven, palpitan y preparan el clásico con la misma intensidad que el mejor de los jugadores.
  Pasen y lean. Los utileros de Central y Newell’s entreabren las puertas de los vestuarios. Sólo un poquito, una hendija.
  “Sí, el clásico se vive de otra forma. Ya en la semana se trabaja distinto. No hay grandes diferencias con otros partidos, pero sí mucho más entusiasmo. Hay muchas más ganas de que llegue el día del partido”, confiesa Villarreal en su búnker de Arroyo Seco.
  “Desde el aspecto laboral, todos los partidos requieren la misma importancia. La única diferencia es la adrenalina, la ansiedad y el nerviosismo lógicos de todo clásico”, coincide Aquilano desde su trinchera de Bella Vista.
  —¿Es cierto que el clásico lo viven distinto desde el goleador hasta el utilero?
  —Seguro. Y no sólo nosotros, sino también nuestras familias. (Villarreal)
  —Los jugadores suelen pedir cosas extrañas. ¿Qué pedido te acordás como anécdota?
  —Recuerdo a Santi Salcedo y sus botines rojos. Los estuve preparando durante 2 semanas, en hormas especiales porque eran nuevos y le quedaban un poco ajustados. Se los hacía usar en los entrenamientos durante el calentamiento. Con esos botines hizo el gol de la cabeza vendada. Se los llevó de recuerdo y nunca más los usó. (Aquilano)
  —¿Hay algún tipo de cábalas o pedidos especiales de ciertos jugadores?
  —Puede haber, pero son cosas que pasan en la utilería y en el vestuario. Y quedan ahí. Por ahí después del clásico algunas cosas se puedan decir. (Villarreal)
  —¿Cuáles son las cábalas de los utileros?
  —Una de las cabalas es rociar las camisetas con agua bendita mezclada con perfume de ropa. Otra es llevar la Virgen de San Nicolás a todos los partidos desde el año 97, cuando ganamos el clásico suspendido por las bombas... Acomodar los botines, las zapatillas y las ojotas del mismo modo siempre y ubicar las mudas de acuerdo a la afinidad que tengan los jugadores entre ellos. (Aquilano)
  —¿El día del partido se trabaja distinto? ¿Se llega a la cancha más temprano?
  —Por supuesto. El horario es fundamental. Siempre hay posibilidades de que te olvides desde un cordón hasta un botín, pero en el clásico es diferente. Por eso tratamos de llegar mucho tiempo antes. En estos casos hasta con tres horas de anticipación. (Villarreal)
  —¿Hablás mucho con los jugadores, les hacés sugerencias?
  —Sí, hablamos continuamente, no sólo de fútbol. La relación es muy estrecha y compartimos muchas cosas. (Aquilano)