Domingo 14 de Febrero de 2010
Los cuatro hombres detenidos en una estación de servicios de Presidente Perón y Provincias Unidas el pasado viernes 5 fueron acusados formalmente ayer en Tribunales por el homicidio de Walter Cáceres, el hincha de Newell’s asesinado a balazos la madrugada del 4 de febrero cuando volvía en un micro con la barra brava de ver un partido en la Capital Federal y se produjo una letal embocada a la altura del barrio Las Flores. La pericia balística realizada sobre la pistola calibre 9 milímetros incautada a uno de esos detenidos dio resultado positivo al ser cotejada con las vainas servidas que los vecinos recolectaron en el lugar de los hechos y que se sumaron a las pruebas de la causa.
"Estos muchachos son unos perejiles, ninguno tiene antecedentes. Las vainas que se utilizaron para peritar el arma secuestrada fueron aportadas a la causa por una vecina, es decir un civil que las entregó voluntariamente a la subcomisaría 19ª. Por eso vamos a pedir la nulidad del secuestro y que Gendarmería Nacional realice múltiples pericias al arma que se le secuestró a Ernesto Javier A.", indicó ayer el abogado Marcos Cella, quien junto a Froilán Ravenna y Germán Mahieu, defienden a uno de los cuatro apresados en la estación de servicios.
A las 20.30 del viernes 5, en la Shell de Presidente Perón y Provincias Unidas, fueron apresados además de Ernesto Javier A., de 34 años, otros tres hombres que estaban con el: Mauricio Andrés C., de 27 años; Walter Hugo S., de 21 y José Luis O., también de 21.
También están detenidos como sospechosos de haber sido parte de la banda de pistoleros que llevó adelante el fatal ataque a tiros a los micros leprosos, cinco integrantes de una misma familia. Carlos Fernando F., de 28 años y apodado Chino, quien es sindicado como un vendedor de drogas de la banda de Los Monos y ejecutor principal del ataque; sus hermanastros Pablo A. y Emilio y Jonhatan C., con distintos grados de participación en el hecho; y su tío Guillermo A., suboficial de la Guardia Rural de la Unidad Regional II, de 44 años, sospechado de ser quien proveyó las armas utilizadas para la emboscada (ver página 40).
Declaración. A pesar de ser sábado, los cuatro detenidos en la estación de servicios desfilaron ayer por los pasillos tribunalicios. La jueza de Instrucción Roxana Bernardelli y la fiscal de la causa, Ana Rabin, les tomaron una ampliación de indagatoria para acusarlos formalmente del homicidio del pibe Walter Gastón Cáceres.
En ese marco, Ernesto Javier A., casado y con hijos, dijo ser un vendedor mayorista de baterías para vehículos en la provincia de Santa Fe y regiones limítrofes. El hombre vive en barrio Acíndar y trabaja para una empresa nacional cuya sucursal para el área Litoral está afincada en San Juan al 2400. Según su abogado, no tiene prontuario abierto.
Tanto la Fiat Iveco, patente EQS503, como la pistola calibre 9 milímetros que se secuestraron la noche del 5 de febrero le pertenecen. De acuerdo a lo confiado por fuentes tribunalicias Ernesto Javier A. declaró ante la Justicia que el día en que fue detenido lo sacaron del bar de la estación de servicios junto a los otros tres hombres y conducido a su utilitario. Que del interior del auto le secuestraron la pistola calibre 9 milímetros, la cual tiene con toda su documentación en regla. Dijo que llevaba esa pistola porque hace unos años atrás sufrió un robo por parte de piratas del asfalto que lo retuvieron varias horas. Y que, como maneja mucho dinero, la portaba para seguridad.
Tengo pruebas.Sobre la noche en la que se produjo la emboscada sobre la barra de rojinegra, Ernesto Javier A. dijo que no estaba en Rosario. Que había visitado su cartera de clientes en las localidades de Cañada de Gómez, Marcos Juárez y Bell Ville y que puede aportar la factura del lugar donde durmió esa noche, que sería un hotel de Marcos Juárez. Además aportó otro dato: durante la mañana del jueves de la emboscada cerró una importante venta con un cliente de Bell Ville. Como garantías de sus dichos puso a sus empleadores y compañeros de trabajo.
Ernesto Javier A., se mostró sorprendido de que su arma diera positivo en las pericias que se le realizaron. Tanto es así que sufrió una crisis de nervios y la jueza Bernardelli ordenó que el médico forense le realice controles cada 12 horas. "Me cambiaron las vainas. No se dan cuenta que por investigarme a mí van a dejar ir a los verdaderos responsables del ataque", dijo el acusado. Sobre este punto se centraron las reacciones más acaloradas del lado de sus abogados defensores. Los representantes del vendedor de baterías hicieron hincapié sobre las bondades de su defendido. Ernesto no tiene antecedentes, no es barra brava, puede demostrar dónde estuvo la noche del crimen, no resistió su detención y nunca negó la propiedad sobre la pistola que se le secuestró y de dónde la sacó.
Y pusieron en duda que las vainas peritadas hayan sido recogidas del lugar del incidente, a la vera de la autopista, a la altura de calle Estrella Federal de Las Flores. Indicaron que "esas 33 vainas fueron aportadas voluntariamente por una vecina del lugar a la sub19ª y sobre ese universo de casquillos dos dieron resultado positivo", adujeron. Por eso, los profesionales adelantaron que no sólo van a pedir la nulidad de las pericias realizadas, sino que van a pedir otras más precisas a cargo de Gendarmería Nacional. También indicaron que pedirán la grabación del llamado al 911 que, según se dijo oficialmente, motivó la detención de "cuatro hinchas de Newell's que armados estaban en actitud sospechosa" en la estación de servicios. Además pedirán el registro fílmico de las cámaras de seguridad de ese negocio, un elemento que permitirá ver cómo se realizó la detención y si los ahora detenidos estaban solos.