Jueves 06 de Noviembre de 2008
"El motivo estructural por el que se produjo la masacre lo tengo claro: una superpoblación infernal que iba a terminar en estallido. Pero el detonante puntual de la masacre lo ignoro hasta ahora", dijo Fernando Rosúa. "Una de las hipótesis del origen era una oposición contra nuestra política. Pero no tengo certeza de eso. Sí puedo decir que encontramos mucha resistencia inicial a nuestra política en el SP. Por mucho tiempo las cárceles eran variable de ajuste de la acción policial: había existido una política penitenciaria subordinada a la política policial".
"Para resolver el problema policial, las instalaciones del SP se saturaron con presos derivados desde instalaciones policiales, se habían eliminado los trabajos en talleres, se colocaron dos y hasta tres internos por celda. No se hacían cárceles nuevas y se mandaba más gente a las cárceles que existían, que estaban superpobladas", dijo Rosúa, en un fragmento de una entrevista que se publicará en los próximos días.
"En la gestión de Obeid se hicieron tres cárceles más: Piñero, Las Flores II y la Alcaidía Mayor de Rosario. Pero cuando yo asumí en Coronda había 1.560 internos en un lugar con capacidad para 900. (N de la R: hay mil actualmente) Yo advertí al asumir que la situación era una bomba que iba a explotar. Esta conflictividad infernal, más allá del detonante puntual, llevó a la masacre. Fue como si los presos, a partir de este acto tremendo, hubieran puesto un poco de orden en un lugar donde durante mucho tiempo se idearon soluciones improvisadas que más que solucionar agravaban el problema".