Viernes 05 de Febrero de 2010
Cuando el 11 de diciembre de 2008 Eduardo J. López perdió la presidencia de Newell’s tras
14 años de hegemonía también cayó derrotado Roberto Pimpi Camino, quien hasta entonces condujo con
mano dura los destinos de la barra brava leprosa. Entonces vinieron tiempos de reacomodamiento
institucional que tuvieron su eco en los paraavalanchas del Coloso. En ese marco se sucedieron una
serie de hechos violentos que sin duda fueron el prólogo a lo ocurrido la madrugada de ayer.
Todo se inició el 26 de enero de 2009 en la misma sede del club. Ese día
se realizaba un reempadronamiento de socios para depurar los padrones de la era López y numerosos
ñulistas se agolpaban en las puertas del estadio. Según la Justicia, un grupo de unas 50 personas
lideradas por Pimpi Camino arribaron en dos colectivos para demostrar que aún tenía poder a pesar
de su desplazamiento. Hubo golpes de puño, rotura de muebles y vidrios y disparos de arma de fuego.
La refriega terminó con 21 detenidos.
La investigación demostró que el instigador del enfrentamiento había
sido Pimpi y que también participaron del hecho sus hermanos Tato y Juan Ramón. Incluso un oficial
policial denunció que los Camino gozaban de la protección de algunos jefes de la Unidad Regional
II.
Los tres fueron detenidos y juzgados. En diciembre Pimpi fue condenado a
3 años de prisión en suspenso al ser declarado durante un juicio abreviado como autor intelectual
de los violentos desmanes. Igual suerte, dos meses antes, habían corrido sus hermanos Juan Ramón y
Tato Camino.
Contra la panadería. Sin embargo, un mes antes de las elecciones que
destronaron a López y a Pimpi, hubo un hecho que encendió la luz de alerta de lo que iba a venir.
Fue el 13 de noviembre de 2008 cuando desde una moto acribillaron el frente de una panadería de
Vera Mujica al 3800. El comercio es propiedad de la mamá de Diego Ochoa, El panadero, un
caracterizado hincha de Newell’s enfrentado a los Camino y a quien se sindica como el actual
líder de la barra. Como consecuencia de ese brutal ataque quedó cuadripléjico Mariano Vaccaro,
cuñado de Diego, quien estaba atendiendo el negocio.
En tanto, tras la toma de la sede del parque Independencia aquel 26 de
enero, otros hechos teñidos de sangre fueron atribuídos por los investigadores a la interna de la
barra leprosa.
Maten al cantor. El 9 de octubre de 2009, Pabo Martín Gómez conducía un Ford
Fiesta por Ovidio Lagos hacia el sur. Cuando se detuvo en el semáforo de pasaje Monroe (al 1400 de
la avenida) lo balearon desde una moto de baja cilindrada que se le paró al lado. Malherido, Gómez
alcanzó a hacer dos llamados desde su celular. Entonces advirtió: “Me encontraron y me la
pusieron”. El muchacho, autor de las canciones que entonaba la barra brava liderada por
Pimpi, murió un par de semanas después.
En tanto, el 16 de octubre de 2009 Gabriel Sánchez, de 24 años, fue
ejecutado en Alice 5090, en el Fonavi donde habita la familia Camino. Un joven le disparó tres
veces con una pistola 9 milímetros. “A mi hermano lo mandó a matar el Pimpi y el que le
disparó fue el hijo de 15 años”, dijo a este diario Evelyn, la hermana del joven fallecido.
La chica indicó que su hermano había integrado la barra rojinegra pero se abrió tras el choque con
la hinchada de River de abril de 2003 en el peaje de Lima, en el que resultó baleado y murieron
otros dos hinchas. “Pimpi no lo podía tener como un soldadito”, afirmó.
Además, en al menos tres de los últimos partidos que Newell’s jugó
en el Coloso hubo escaramuzas en la popular y en el playón de salida del vestuario. Fue frente a
Arsenal y San Lorenzo, en el pasado torneo, y con Colón, por el cuadrangular disputado hace pocos
días. ¿Los motivos? Nadie los asume, aunque todos hablan del reposicionamiento de antiguos aliados
de Pimpi o del surgimiento de diferencias internas en las huestes del Panadero.