Una propaganda basada en textos e imágenes macabras

Domingo 25 de Marzo de 2012

La propaganda de la Liga de la Decencia acudió con frecuencia a imágenes y textos truculentos. El panfleto "Leáme, yo soy el sida", los "votos" con fotografías que distribuyó durante las elecciones de 1991 para difundir sus consignas (un joven inyectándose, entre otras, a propósito de las drogas) y los muñecos y pies que supuestamente imitaban a los de un bebé en gestación, en el marco de su insistente campaña contra el aborto, fueron algunos de los recursos con los que intentó llamar la atención.

En sus primeros textos sobre el sida, la Liga sugirió que se trataba de un castigo divino hacia quienes se apartaban de la sexualidad supuestamente normal. "Todavía no sé quiénes son mis padres pero hay evidencias de que soy producto de una unión genital entre dos personas del sexo masculino", afirmó en el panfleto "Leáme, yo soy el sida". Por la misma época, a principios de los años 90, imprimió afiches con el título, en cuerpo catástrofe, "El sida mata".

En su campaña contra el aborto, la Liga se opuso a las pastillas anticonceptivas, el DIU ("estos dispositivos son claramente abortivos") y los preservativos. Los muñecos que fabricaba eran ofrecidos en el boletín con el siguiente anuncio: "Precioso bebé por nacer. Reproducción exacta de un bebé de 10 a 12 semanas, chupándose el dedito. Elaborado en resina plástica color carne, con estuche plástico y alegato en su interior. Oferta".