Una obra ilegal en el Rowing
En la edición del viernes 16 de abril pasado ha aparecido en esa sección una carta suscripta por el señor Roberto Feldman, quien invoca el carácter de socio vitalicio del Rowing Club de Rosario para hacer una encendida defensa de la construcción de lo que denomina un “estadio cubierto” en dicha institución. Mi esposa y yo somos propietarios de un inmueble ubicado frente a dicho club, y nos oponemos a dicha construcción porque nos priva en forma total de la vista al río y viola las reglamentaciones urbanísticas en forma grosera...

Lunes 19 de Abril de 2010

En la edición del viernes 16 de abril pasado ha aparecido en esa sección una carta suscripta por el señor Roberto Feldman, quien invoca el carácter de socio vitalicio del Rowing Club de Rosario para hacer una encendida defensa de la construcción de lo que denomina un “estadio cubierto” en dicha institución. Mi esposa y yo somos propietarios de un inmueble ubicado frente a dicho club, y nos oponemos a dicha construcción porque nos priva en forma total de la vista al río y viola las reglamentaciones urbanísticas en forma grosera. En efecto, las autoridades del Rowing Club de Rosario, sin pedir un permiso de edificación con carácter previo, porque sabían que les sería negado debido a que allí no puede construirse edificios de más de seis metros contados desde la vereda, comenzaron a levantar presurosamente la estructura metálica de un galpón que tiene entre 11 y 12 metros. El Departamento Ejecutivo municipal clausuró la obra. Y las autoridades del club continuaron la ejecución, violando la clausura, para generar una situación de “hecho consumado”. El Departamento Ejecutivo volvió a decretar la clausura y ante ese hecho ilícito dio intervención a las reparticiones internas pertinentes. Nada de eso señala el señor Feldman. Además, dice que el edificio irregularmente empezado está en línea con otro, que tiene un siglo de antigüedad. No dice que éste fue construido regularmente y no obstaculiza la vista de nadie por estar cerca del río. Las fotografías que he entregado personalmente a la comisión de Planeamiento del Concejo, tomadas desde mi casa, muestran que la sola estructura metálica, aún no terminada, impide totalmente la vista al río. Las fotos que muestran lo contrario han sido necesariamente tomadas desde lugares distintos. Nadie le impedía al club hacer un gimnasio con 12 metros de altura, conforme a la normativa vigente, haciendo que los primeros seis fueran subterráneos, financiando su costo. En cambio, se hizo ilícitamente, y de apuro, la estructura metálica, sin permiso y violando después una clausura, para poder decir ahora que la estructura está terminada, como hace Feldman. Este señor dice que habría que ver desde dónde no se ve el río. Lo invito a mi casa para que compruebe que no hago más que decir la verdad. Lo han comprobado ya varios concejales personalmente. Es vano utilizar la excusa del préstamo para uso de terceros, que es lo menos que puede hacer un club que se asienta a la vera del río. Ello no excusa el proceder contrario a las normas, nos obligan a todos. Admitir la obra ilícita por la vía de la excepción que el club pretende no sería más que una invitación al proceder clandestino de otros vecinos, para crear nuevos hechos consumados. Admitirla sería también sentar un precedente que afectaría a la costa en general, porque lo que se le autorizara a uno no podría limpiamente serle negado a otro. No existe, que yo sepa, obra alguna autorizada que afecte a los vecinos la vista al río. Un club centenario, como el Rowing Club de Rosario, debe honrar su brillante tradición a través del respeto a la ley, del acatamiento pleno a las normas vigentes. En una auténtica república democrática, todos debemos ser siervos de la ley y respetuosos de la igualdad ante ella.
Gabriel Romera,
DNI 6.036.984