Domingo 26 de Mayo de 2013
Al hablar de Carina Verónica Leguizamón (la esposa de Carlos El vasco Ascaíni), el juez federal Marcelo Bailaque dice en su fallo que "tras la detención de su esposo siguió en contacto con Aldo Orozco y eso se reflejó en el mensaje de texto que le envía diciéndole que su marido está preso". Desde el teléfono de Totola le respondieron que "si necesitaba algo" hablara con una persona determinada. El escrito también refiere a que durante el megaoperativo del 5 de abril, en la casa de Ascaíni, se incautaron tres ladrillos de cocaína que pesaron 2,428 kilos. Y que Leguizamón, en su indagatoria, dijo "que la «embagayaron» (colocarle algo que no estaba en ese lugar), que su marido ya le había advertido eso y que en su casa no había estupefacientes".
Al respecto, el mismo Ascaíni hizo una exposición espontánea frente al juez Vera Barros el 21 de marzo en la que le comunicó al magistrado que sabía que iban a allanar su domicilio. Y le pidió que el allanamiento lo realizara cualquier fuerza nacional pero no la policía santafesina, en especial la Brigada Operativa Departamental VIII de la ex Drogas Peligrosas, por miedo a que "lo embagayaran".
Además, Carina Leguizamón presentó a fin de 2012 ante el juez de Instrucción venadense Eduardo Bianchini una denuncia por amenazas recibidas en su teléfono en las que le sugerían que la iban a "embagayar". Al peritar el número desde el que recibió los llamados se supo que era el mismo desde el que fue amenazado el fiscal de Venado Tuerto Eduardo Lago tras cargar contra franjas de la policía provincial implicadas en el narcotráfico. Esa presentación desencadenó, en agosto de 2012, el allanamiento de la ex Drogas Peligrosas venadense y el desplazamiento preventivo de su jefe.