Domingo 22 de Junio de 2014
A medida que se afianzaba como país agroexportador, la Argentina de fines del siglo XIX reclamó la integración de su territorio a través de ferrocarril, un servicio esencial para conectar la producción con los puertos. Por eso, entre 1880 y 1890 empezaron a funcionar en el país las grandes empresas férreas Ferrocarril Sud y el Nuevo Ferrocarril Central Argentino, que ampliaron la red vial, construyeron talleres y grandes playones de concentración de trenes en cercanías de los puertos, así como estaciones. Para albergar a su personal jerárquico y técnico, las compañías fundaron pueblos y aldeas suburbanas: ese fue el origen del "pueblo de Fisher" o, siguiendo la voz británica, de "Fisher Town".
El 27 de julio de 1889, según consta en el acta de fundación del Pueblo Fisherton radicada en el Archivo General provincial, el Central Argentino donó al gobierno de Santa Fe ocho lotes destinados a albergar un juzgado de paz, templos, escuelas, un hospital y un cementerio para la naciente urbanización. De allí que el próximo 27 de julio sea el día medular del 125 aniversario.
¿Pero quién fue Fisher? Henry Fisher fue el ingeniero que ejerció como director financiero y jurídico de la compañía y se encargó del trazado del pueblo. A su apellido se añadió el término anglosajón "town" (ciudad), aunque en ese caso habría sido más apropiado el de "village" (pueblo o aldea).
La traza urbana original respetó los cánones británicos que se repitieron en otras zonas de la ciudad también habitadas por ingleses: calles amplias y arboladas, casonas rodeadas de parque, clubes donde poder montar a caballo, jugar al criquet o despuntar el golf.
Durante décadas, Fisherton albergó apellidos ingleses ligados al ferrocarril: algunos incluso bautizaron sus calles, como Brassey, Morrison y Argentino (una abreviatura del nombre completo de la compañía férrea).