Una familia de Pichincha pasó una mañana de susto pero con final feliz
Tres ladrones maniataron a cinco mujeres y cuando estaban por huir llegó la policía. Dos fueron capturados en el lugar y un tercero en los techos vecinos.

Sábado 05 de Diciembre de 2009

Tres jóvenes delincuentes oriundos de zona sur le hicieron pasar un mal momento a una familia del barrio Pichincha. Armados con una pistola automática repleta de balas con punta de teflón, capaces de perforar un chaleco antibalas, sorprendieron a una mujer, a sus cuatro hijos adolescentes y a la empleada doméstica al introducirse en forma violenta en una casa dos plantas ubicada en avenida Francia 27, a pocos metros de Brown. Sin embargo, la incursión de los maleantes tuvo un abrupto final con la llegada de la policía: dos fueron capturados en el lugar y un tercero en los techos vecinos.

"Fue un procedimiento limpio. No hubo heridos, ni golpeados y se pudo recuperar todo lo robado, lo que fue restituido inmediatamente a las víctimas", sostuvo un funcionario de la Unidad Regional II al relatar los pormenores de un procedimiento que, a juzgar por el poder de fuego con que contaba uno de los hampones, podría haber desencadenado una tragedia. Se trata de una pistola calibre 9 milímetros como las que utiliza la policía que tenía su numeración limada y su cargador completo de balas perforantes.

Todo comenzó a las 9 de la mañana. Los investigadores ayer no tenían definido cómo ingresaron los delincuentes a la casa de Francia 27, una edificación de dos plantas con un frente de ladrillos vistos pintados de marrón oscuro, con aberturas de madera color blanca y rejas verdes con portero eléctrico. Al ser consultados por este diario, sus ocupantes prefirieron no hacer comentarios impresionados por lo que les tocó vivir.

De acuerdo a lo trascendido, los delincuentes tienen domicilio en zona sur. “No descartamos ninguna hipótesis. Puede que hayan ido a robar allí por algún dato que tenían de antemano o que directamente hayan aprovechado la oportunidad”, dijo a La Capital un vocero. Esa oportunidad mencionada por el pesquisa se pudo presentar en algún momento en que haya quedado entreabierta la puerta de calle, tal vez durante alguna de las tareas de la mucama.

Los tres avanzaron hacia el interior del inmueble y sin mucho esfuerzo dominaron a la dueña de casa, a sus tres hijas y a la empleada. En ese momento el jefe de familia no se encontraba en el lugar. Sin perder tiempo les ataron las manos con precintos plásticos y comenzaron a guardar celulares, alhajas, anillos, billeteras y unos 800 pesos en efectivo dentro de un bolso. Pero la suerte del trío tuvo un viraje decisivo cuando otor ocupante de la casa, que estaba en la planta alta, advirtió lo que ocurría y huyó hacia la terraza. De allí pasó a los techos vecinos y llamó al 911.

Efectivos de la Brigada Motorizada y del Comando Radioeléctrico llegaron al lugar y capturaron a los ladrones, quienes no ofrecieron resistencia. Uno de ellos intentó escapar fue alcanzado cuando ya había ganado los techos.