Lunes 27 de Mayo de 2013
"Para Los Monos el poder no se discute. Son tipos que han matado por un caballo. No hay forma de discutir", dijo un histórico investigador policial del grupo que se expandió a fines de los 90, en una nota publicada por este diario en abril de 2010, pocos días después de que detuvieran a Ariel Máximo Cantero y a su hijo Claudio Ariel, "El pájaro", por la emboscada a los micros de Newell's. "Ellos se mueven muy bien en los grises que genera la estructura policial, en la cual los celos y la competencia muchas veces lleva a que no se comparta información", dijo el investigador. Le faltó decir que esos grises incluyen espacios de complicidad abiertos en la misma fuerza e incapacidad de la Justicia penal.
La banda tuvo su origen en el barrio Las Flores y la villa La Granada —donde hoy está el casino— y se ganó un espacio en la crónicas policiales cuando a principios de siglo comenzó una guerra contra Los Garompa. La red tiene una estructura piramidal, con jerarquías, muy fuertemente asentadas en lealtades barriales, por determinación o por miedo. En 2010 recordaban que cuando Ariel Máximo Cantero fue baleado en el invierno de 2009 hubo vecinos que se ofrecieron para vengarlo.
En el barrio también están los testaferros que se utilizan para camuflar bienes. El único que tiene condena por narcotráfico es el anterior líder de la banda, Ariel Máximo Cantero, quien heredó el mando de Juan Carlos Fernández, "El Mono Grande", quien desapareció en la desembocadura del arroyo Frías sin que su cuerpo fuera hallado.
Ariel Cantero, señalado como un hombre de crueldad extrema, ayer estaba demolido con la muerte de su hijo. Lo mismo pasaba con Patricia Celestina Contreras, "La Cele", la madre del Pájaro. "Les arrancaron un pedazo de corazón", dijo anoche un policía que los investigó a ambos.