Viernes 18 de Septiembre de 2015
Con corazón y empuje para dar vuelta un partido que venía complicado, Racing reaccionó a tiempo para ganarle esta noche en La Plata por 2 a 1 a San Lorenzo y lograr la clasificación a las semifinales de la Copa Argentina.
El equido de Edgardo Bauza se adelantó en el marcador a través de Martín Cauteruccio, a los 40 minutos del primer tiempo, después de un buen control de pelota que fue beneficiado por la débil marca de la defensa de “La Academia”.
En el complemento, Racing mostró actitud para suplir aptitud técnica y dio vuelta la historia con goles de Luciano Aued, el primero de su carrera, y de Gustavo Bou, de penal, a los 31 y 45 minutos del complemento, respectivamente.
Aunque aún tiene chances matemáticas en el torneo, “La Academia” se tira con todo para obtener la Copa Argentina y espera por su rival, que será el ganador del duelo entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central.
Más allá del pase a una instancia clave de este certamen, el partido tenía la importancia que ambos equipos venían de perder ante sus clásicos rivales y necesitaban un triunfo para levantar cabeza.
Esas necesidad, a veces, conspiró contra las intenciones de ver buen juego porque ambos priorizaron no pasar sobresaltos en la faceta defensiva.
Aun con un leve predominio, Racing superó en la primera mitad de la etapa inicial a su rival aunque eso no se tradujo en ocasiones claras para marcar.
De hecho, el equipo de Diego Cocca tan sólo pudo arrimar peligro con un remate desde afuera del área que se fue alto de Gustavo Bou.
Oscar Romero mostró destellos de su claridad para hacer jugar a sus compañeros, pero fue muy discontinuo y terminó diluyéndose.
Con este escenario, la “Academia” quedó reducida a lo que pudiera generar un movedizo Bou que no contó con buen acompañamiento de Diego Milito.
En la segunda mitad de la etapa, el dispositivo de Edgardo Bauza sin el doble nueve lo ayudó a mejorar el déficit de los últimos partidos que el propio entrenador había marcado: la creación.
Fernando Elizari comenzó a hacer pesar su criterio para conducir, bien secundado por Néstor Ortigoza.
Ambos se encargaron de entregarle la pelota limpia a Martín Cauteruccio, única referencia de área, que con su movilidad le complicó la vida a los centrales Nicolás Sánchez y Luciano Lollo.
En primera instancia, Elizari asistió al uruguayo, pero su remate fue tapado por Sebastián Saja con el pie.
Luego, Ortigoza colocó un pase largo de cerca de cuarenta metros y, sorprendentemente, Cauteruccio apareció solo, acomodó el balón con el pecho y antes de caerse definió cruzado para poner el 1 a 0.